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Amor a primera vista… ¿Existe o es sólo un dicho?

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Todos nosotros hemos escuchado en más de alguna ocasión aquello de “Amor a primera vista”, pero muchos dudan, pocos creen que exista y menos aún lo han experimentado. Cuando llega el amor, los latidos

Todos nosotros hemos escuchado en más de alguna ocasión aquello de “Amor a primera vista”, pero muchos dudan, pocos creen que exista y menos aún lo han experimentado. Cuando llega el amor, los latidos se apresuran sin control, cada vez que le miras a los ojos o te susurra algo al oído. Te transpiran las manos y un sudor frío recorre toda tu anatomía. Tu vientre siente que miles de maripositas revolotean dentro de él, y por si fuera poco se te cierra y no se le antoja probar bocado.

Si, estos son algunos de los efectos del dulce pero poderoso veneno, que llevan las flechas de cupido y a veces nos fulminan. Según determinadas estadísticas, sólo una de cada cien parejas afirma haberse enamorado a primera vista, y aunque no siempre la primera impresión es la que vale, sí que tiene su importancia. Aunque la frecuencia de los contactos no garantiza por sí misma el amor, si la primera impresión ha sido buena, a medida que los encuentros aumentan, crecen también el conocimiento, la familiaridad y hay más posibilidades de que la primera chispa se transforme en una relación amorosa más o menos duradera.

En cambio, los expertos afirman que si la impresión inicial ha sido negativa o desfavorable, es preferible no continuar, es decir, interrumpir el contacto, dejar que pase un tiempo para que esa sensación se disipe y, después, brindar una nueva oportunidad a la relación. De lo visceral al amor duradero Si se saben encauzar los sentimientos después del primer impacto visceral, se puede conseguir que el amor llegue a buen puerto y que se transforme en una relación más profunda y duradera. Pero hay situaciones que casi lo condenan de antemano a que no prospere y a que desaparezca tan rápido como ha aparecido.

Según los expertos, la urgencia o “ansiedad sentimental” por incluir a alguien en nuestra vida, en el abrir y cerrar de ojos del amor a primera vista, sólo consigue robar etapas necesarias al curso normal de una relación, la cual requiere una evolución. Otras situaciones que llevan a sufrir la urgencia de amar, son querer sobreponerse rápidamente a un fracaso amoroso, con la filosofía de que “un clavo saca otro clavo”, ¡y cuanto antes sea mejor!, y llevar mucho tiempo sin tener una pareja estable.

Aunque en una primera cita no es fácil captar señales de alarma, porque tendemos a autoengañarnos y cegarnos, lo más aconsejable es prestar atención a la actitud de la otra persona, a lo que hace y dice, efectuar un pequeño análisis, para ver sus pros y contras, las diferencias de aficiones, carácter, expectativas.

¿Cuánto dura la pasión?

Ello no significa excluir a nadie de entrada, sino concederse una oportunidad de disfrutar etapas posteriores en la relación. Según los expertos, estamos programados para desapasionarnos después de 18 a 30 meses de relación de pareja. En ese momento, los sentimientos pueden terminarse, pero también transformarse en una unión consolidada controlada por el corazón y la cabeza. Pero ¿es amor el flechazo? Para la psicóloga Isabel Menéndez, “cuando se vive una pasión loca, se identifica en el otro nuestro propio ideal del amor: es un estado de plenitud, en el que entran en juego reacciones bioquímicas y ensueños por cumplir”. El flechazo es un golpe emocional que altera profundamente y que los protagonistas viven como algo mágico o prodigioso, que les conduce a un estado de sublime bienestar. El otro es la meta y estar a su lado se vuelve imperativo; la vida cambia de color al ser contemplada a través del filtro de la pasión.

Después de la idealización

El flechazo tendrá que pasar varias pruebas para que la pasión no se extinga tan deprisa como nos incendió: la principal es reconocer al otro tal y como es, y no cómo queremos que sea. Ello sólo es posible cuando hemos llegado a acuerdos íntimos con nosotros mismos, que nos hagan aceptarnos y querernos tal y como somos, en vez de intentar completarnos con otros. La transformación de una pasión repentina en un amor duradero requiere profundos cambios internos. Mientras el que vive la pasión niega sus defectos y carencias, creyéndose indestructible, los protagonistas de un amor verdadero reconocen los puntos débiles del otro y los aceptan.  “Para que un flechazo se convierta en amor, es fundamental que en la pareja se acepten las carencias”, concluye la psicóloga Menéndez.

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