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Anticonceptivos… ¿Cómo funcionan?

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Una de las preguntas más frecuentes que me hacen las mujeres, sobre todo las jóvenes es: ¿Cómo funcionan los anticonceptivos? A ellas y, a todo aquel que quiera saber algo al respecto, hoy les comento

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen las mujeres, sobre todo las jóvenes es: ¿Cómo funcionan los anticonceptivos? A ellas y, a todo aquel que quiera saber algo al respecto, hoy les comento que los anticonceptivos en general funcionan de tres maneras: impidiendo a los espermatozoides llegar al cuello del útero, matando a los espermatozoides, e inhibiendo la producción del óvulo. El caso del DIU o “espiral”, es diferente.

Entre los primeros (impidiendo) se pueden mencionar el preservativo o condón, una funda de látex colocada sobre el pene y que retiene el esperma en un pequeño depósito de la punta, y el diafragma, una membrana que se ajusta al cuello uterino, cerrándolo herméticamente a la entrada de semen.  Entre los segundos (matando), están los óvulos y jaleas espermicidas que, colocados en la vagina, destruyen la capacidad fecundante de los espermatozoides; cuando se usa diafragma, se aconseja reasegurar su resultado con la adición de una jalea de esta clase.

En el tercer grupo (inhibiendo) están los anticonceptivos hormonales, ya sean orales (píldoras) o inyectables. Comprender su acción es un poco complejo, por eso baste recordar en qué consiste el ciclo menstrual, es decir, el conjunto de fenómenos que se producen en el aparato genital femenino periódicamente. Se trata de un lapso de 28 días, en el 4º o 5º del cual baja sensiblemente la producción de las hormonas llamadas estrógenos. Este hecho induce a la hipófosis a segregar otra hormona, la folícula estimulante hormonal (F.S.H.) que tiene la capacidad de hacer crecer  y madurar folículos en el ovario. Entretanto, el útero ha sufrido los cambios necesarios para permitir la anidación de un huevo: la mucosa que lo tapiza por dentro se espesa, y el cuello comienza a secretar el humor que favorece la superviviencia y desplazamiento de los espermatozoides. Una vez llegado el óvulo al tercio externo de la trompa de Falopio, permanecerá en condiciones de ser fecundado durante sus aproximadamente 48 horas de supervivencia. Si no es así, será eliminado del organismo junto con parte de la mucosa uterina alrededor de 12 días más tarde, cuando se produce la hemorragia menstrual o regla, se inicia un nuevo ciclo.

Los anticonceptivos hormonales consisten básicamente de estrógenos, que al ser administrados regularmente durante 21 de los 28 días del ciclo, o en una sola dosis mensual compensan la disminución natural de estrógenos, bloqueando así el mensaje que el ovario envía a la hopófisis, de manera tal que la ovulación no se produce. Así, los espermatozoides que ingresen a la trompa en cualquier momento del ciclo no hallarán a nadie (el óvulo) para fecundar.

Existen también píldoras combinadas que poseen el agregado de progesterona, que ayuda a impedir el paso del esperma al espesar el moco cervical (mucosidad del cuello uterino) y detiene el desarrollo del endometrio (mucosa interna del útero). Un mecanismo distinto es el del DIU, dispositivo intrauterino, conocido con el nombre de “espiral”. Se trata de un aparato de metal que se coloca, según sugiere su nombre, dentro del útero. Al ocupar el lugar donde debiera instalarse el huevo, obviamente obstaculiza la anidación. Existen, además de los enumerados, otros métodos de evitar la concepción llamados “naturales” porque no recurren a ningún objeto ni sustancia.

Tienen en común que todos se tratan de la evitación del coito durante los días posiblemente fértiles. Teniendo en cuenta que el óvulo vive unas 48 horas a partir de la ovulación, y que los espermatozoides pueden sobrevivir dentro del cuerpo femenino alrededor de 3 ó 4 días, si no se produce penetración desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la ovulación, no habrá fecundación. El problema es determinar la fecha exacta de la ovulación; la forma de hacerlo es lo que diferencia a estos métodos: el Ogino-Knaus, el de la temperatura y el de Billings. El primero, también llamado “del ritmo” o “calendario”, consiste en llevar un riguroso control del ciclo menstrual durante un tiempo (por lo menos cuatro meses), de modo de poder establecer con alguna certeza su duración, señalando el día central de ese período como el de la ovulación (por lo general entre el 12 y el 16 a partir del último día de la regla). Una variante de este método, y que también requiere un control de algunos meses, es el de tomar la temperatura rectal todas las mañanas antes de levantarse, registrando la cifra diariamente; por lo general, el día de la ovulación puede detectarse un aumento de algunas décimas de temperatura. El último método, desarrollado por los esposos Evelyn y John Billings, consiste en el examen cotidiano de las secreciones vaginales, y se basa en el hecho de que el cambio hormonal posterior a la ovulación determina un cambio en la consistencia y coloración de dichas secreciones. No obstante todos estos métodos, cada mujer es diferente, por eso lo recomendable es que el ginecólogo le diga cual es el mejor método para usted

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