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AMOR POR INTERÉS

Salir avante de problemas no es sencillo, en especial si no se cuenta con ayuda. Por eso la “Doctora Consejos”, es una sección que espera ser una guía para quienes no encuentran la salida. El caso de hoy es:

Querida Doctora

Consejos:

Le comento que tengo una relación de cinco años con una mujer que es mi vecina.

Nos conocimos así, de casa a casa, luego me mudé a vivir con ella y después nos separamos y ahora vivo de nuevo solo en mi casa.

El caso que le quiero contar es que yo trabajo en la construcción y ella siempre me está pidiendo que le ayude en su casa.

Cuando vivíamos juntos le ayudé a mejorar su casa, le puse cemento en todo el jardín, le construí un cuarto aparte, arreglé las bardas y… la lista es muy larga. Yo puse mi dinero, mi tiempo, y su casa le quedó hermosa. Pero ella tiene hijos de sus esposos anteriores y ellos me faltan al respeto y ella no da la cara por mí.

Por eso nos separamos porque yo soy un cero a la izquierda en esa casa, pero eso sí, cuando necesita algo de construcción entonces me viene a buscar con una sonrisa de oreja a oreja. Ya me cansé que me use pero a la vez todavía la quiero.

Ya no sé si regresarme a vivir con ella, seguir en mi casa y ya no ayudarla en nada o seguir en mi casa y aprovechar cuando necesita algo para poder verla.

Quiero que con honestidad me diga lo que piensa de esta situación.

El Ex-Marido

Querido Ex-Marido:

No existe un manual que diga cómo proceder en situaciones como la que describes. Tienes razón en que ella te está usando, pero por tu carta veo que a ti no te desagrada tanto que te use, ya que el parecer, te sientes útil, necesario y hasta querido en esos momentos.

Este arreglo parece funcionar entre ustedes y por el momento, mientras ambos se mantengan en su propia casa.

Pero pienso que a la larga te vas a cansar, porque el sentirse usado deja una sensación de vacío.

Si de verdad ya no quieres que ella te use para que le arregles su casa, entonces vas a tener que, por un lado, aprender a decir que no cuando la veas venir con su sonrisa de oreja a oreja, y por otro lado, vas a tener que empezar a buscar a una mujer que sea compañera cabal, en la mesa, en la cama, en lo social y en lo familiar, como te lo mereces.

Buena suerte en lo que decidas

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