Estilo de Vida

LA COLUMNA DEL LIC. VIDRIERA ED45 2016

Desde hace un par de años me ha tocado redactar cada semana un artículo de Plantas que curan… ya hemos hablado de cientos de plantas muy útiles como medicinas, pero también hemos tratado de fijarnos en su utilidad como alimentos, como grandes proveedoras de las proteínas, vitaminas, fibras, aceites, minerales y demás nutrientes que nuestro organismo necesita para vivir bien… o mejor. ¡Si te contara todo lo que he aprendido leyendo sobre plantas!… Si te contara, te darías cuenta que no he aprendido mucho, por eso mejor no te cuento.  

Pero una cosa que sí he aprendido, y es que la base para una buena salud es la alimentación, es tan obvio que ni siquiera sería necesario decirlo, pero últimamente, y cada vez más, la humanidad sufre a causa de más y más enfermedades relacionadas con la mala alimentación. Hasta parece que alguien está empeñado en que la gente viva enferma, porque la propaganda mala sigue y las buenas advertencias faltan. 

Bastaría con que hiciéramos caso a lo que dijo hace ya unos años don Hipócrates, considerado el padre de la medicina: “Que tu medicina sea tu alimento, y tu alimento sea tu medicina.” Nuestra vida toda sería mejor, y al ser más sanos, las repercusiones en el mundo se sentirían en una mejor convivencia entre los humanos. Por ejemplo, al ser menos carnívoros nos volveríamos menos gruñones.  Al padecer de menos estreñimientos y retorcijones por las malas digestiones, seríamos más amables, habría menos mentadas, menos caras duras y más sonrisas, los que tiene autoridad serían menos autoritarios y los que creen que tienen autoridad serían menos prepotentes…y ‘ai donde la ves’, pueque que hasta menos guerras hubiera.

Uno de nuestros tantos errores es que en unos cuantos siglos nos hemos vuelto más carnívoros de los que deberíamos, y no sería raro que el aumento en enfermedades cardiacas, cánceres y diabetes, fallas en el hígado y los riñones tengan mucho que ver con nuestro consumo de animales muertos, de los que no podemos decir que tengan propiedades curativas como decimos y sabemos que tienen las plantas. Dime tú de algún curandero que recete carne para curar… Ah, pero sí hay miles de remedios que provienen de las plantas, desde tradicionales tés baratos hasta pastillas de nombres raros y caras, pero, ¿Alguna vez te han dicho que un té de carne de puerco es bueno para curar algo?  ¿Te han dicho que un filete de res empanizado es el mejor cataplasma contra las reumas, o que las albóndigas limpian los pulmones, o qué…? Ni siquiera el caldo de pollo tan recomendado para los resfriados, para que no te la andes…. Lo que cura, ha de ser el caldo caliente y las verduras, no la carne de pollo, cálale y verás.  

La carne no cura ninguna enfermedad… Entonces, si Hipócrates dijo que tu alimento sea tu medicina, manda la carne al carajo y come granos y plantas, frutas y raíces…y vivirás más sano y más feliz…tú y los que te rodean.

Me dirás: “Es que no se puede vivir sólo con verduras y frutas…”, pero eso debes de decírselo a los toros, a las vacas, a los elefantes, a los caballos, y tantos otros parientes nuestros del reino animal que son más fuertes y potentes que tú, y no comen animales, a no ser alguna mosca o saltamontes que se vaya entre la yerba y algún tepocate que se vaya entre el agua que beben del arroyo y del charco; y díselo a las tortugas que tampoco comen carne y viven muchos laaaargos años. Bueno, hasta los burros entienden que se puede vivir sin comer animales muertos. 

 Alguien me dirá, también: “Los humanos hemos sido carnívoros por muchos miles de años” Sí, es muy cierto, pero no engordábamos a los animales a la carrera con trampas y sustancias dañinas como lo hacemos ahora; como también es cierto que hoy comemos muchos alimentos procesados que contienen añadiduras para preservarlos y hacerlos agradables a la vista y al olfato, aunque por dentro lleven venenos. Hasta a las frutas les añaden ceras y pinturas para hacerlas más atractivas y venderlas más caras, y de paso hacen que las cáscaras, tan llenas de nutrientes y tan saludables, sean peligrosas de consumir. 

En otras palabras: Nos estamos engañando solos… (nos hacemos pendejos, pues) nos estamos arruinando solos… nos estamos quitando la salud solos…nos estamos matando solos.

El Pilón: Oye, Si no puedes dejar de comerte ese menudito los fines de semana ¿por qué no le añades unos nopalitos bien picados y cocinados al menudo…? ¿Y ya le calaste a cocerlo añadiéndole una o dos cervezas al agua? Ha de salir más blandito, más fácil de digerir y más sabroso, creo yo… Luego me invitas, digo, luego me platicas…

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