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LA COLUMNA DEL LIC. VIDRIERA – “Lo encontraron muerto”

Te advierto que esta columna, aunque fue provocada por hechos reales, también lleva algunas exagerancias, está, “mamila”…. Si sigues leyendo tu culpa será, sobre aviso no hay engaño.

“Lo encontraron muerto”… decimos cuando a alguien que se esperaba que estuviera vivo lo encontramos muerto… Porque también  se puede decir “lo encontraron vivo” cuando a alguien que se creía muerto lo encuentran con vida…. Pero al vecino lo encontraron muerto, bien muerto, y apenas el otro día platicamos con él y ni por asomo se nos ocurrió, y yo creo que a él mucho menos se le iba a ocurrir, que esos serían los últimos tragos con lo que chocaríamos los vasos… y las últimas platicadas… hasta platicó de lo bien que se sentía con su marcapasos… dormía muy bien y hasta dejó de roncar… Su esposa hasta extrañaba los ronquidos, ya estaba tan acostumbrada, que ya no podía dormir sin oírlo roncar…. ahora ya no lo oirá ni respirar….y tan acostumbrada que estaba.

 Duró mucho con el marcapasos pero a lo mejor se sentía bien nomás a paso redoblado, pero qué tal que alguien le haya marcado paso veloz… y no aguantó el paso del marcapasos…  Y es que con cualquier cambio se puede morir uno y son muchas las cosas que nos pueden causar la muerte, las dos principales son: dejar de respirar, y dejar de palpitar…. y cualquier día y a cualquier hora puede pasar… y de allí ya no pasas.

Fue la esposa la que lo encontró muerto. Y no es lo mismo decir “lo encontró muerto” a decir “se encontró un muerto” Ninguna de las dos cosas es buena, pero una es menos buena que la otra…. Encontrar un muerto traumatiza aunque el muerto ni pariente sea. Me acuerdo del esposo de “la gorda” que salía de madrugada a juntar colchones para venderlos para el reciclaje, un día  muy temprano al levantar un colchón ¿qué crees que encontró?.. no te me adelantes, encontró otro colchón, porque estaban dos colchones encimados uno arriba del otro, ya se sabe que si estaban encimados uno estaba arriba y otro abajo, de allí salió eso de “eres de los unos o eres de los otros” el uno es el arriba y el otro es de abajo…. el caso que abajo del otro colchó estaba un muerto. El otro día leí que no es cierto que con un susto la gente se enferme del diabetes, yo creo que el esposo de la gorda no sabía eso, porque él sí se enfermó y en tres meses perdió medio cuerpo, flaco, flaco que quedó… no sé qué sería de él a lo mejor ya lo encontraron muerto también—

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Pero volvamos con el vecino que se murió…   El día que se murió teníamos otra fiesta y muy cerca de sus casa, el amigo ya no fue, por la sencilla razón de que ese día lo sacaron de su casa con los pies por delante…. así decimos cuando sacan a algún muerto de algún lado, “lo sacaron con los pies por delante”. A mí no me van a sacar así… (como si eso fuera tan importante) porque yo ya les dije que si me muero en casa, o donde sea, me saquen “de muertito”, sí, así como cuando nadas de muertito, con la cabeza al frente, cual debe… Cual debe ser… También tengo dicho que no me cierren los ojos, por algo me morí con los ojos pelones… yo quiero ver, si les molestan mis ojos pelones que me pongan unos lentes “porahívoy” o como se llamen esos lentes oscurotes, para que ángeles y demonios le den a uno su importancia, pues.

Dejando de fregaderas,  Lo curioso es que una vez al año nos acordamos con ganas de los muertos y sólo cuando se muere alguien cercano, o conocido reflexionamos sobre la muerte. Debería de ser que cuando no se muere alguien pensáramos en la vida, pero a veces ni en una ni en otra cosa pensamos… No porque tengamos resueltas las muchas preguntas que podamos tener sobre la MUERTE y la VIDA, sino porque, como que nos da flojera pensar en “esas cosas”. Después de todo, ya son muchos miles y quimiles de años que hombres, mujeres y niños no han hecho otra cosa que estar un rato en el mundo, hacerla de tos o pasar sin toser; vivir haciendo ruido o vivir en silencio; pasar la vida echando brincos o resbalándose, pero todos, todos, después de vivir “un ratito” vamos cayendo al pozo de la muerte.

Nacimos, echamos unas cuantas maromas por el potrero de la vida y en un tropezón caemos en la tumba,  caemos en la muerte y en el olvido irremediable… de los que fueron… los que existieron… los que ya no son. Si acaso alcanzas a hacer las cuentas sinceras antes de caer al pozo, sabrás si aprovechaste la vida para ser de verdad o si la desaprovechaste y no fuiste… mas que otro monigote y otro esqueleto… y otro puño de polvo más… ¿Qué ganas al vivir?… me gusta de tema para la “necsuic” 

 El Pilón.- Ya sé que este artículo había quedado bueno para el Día de los Muertos, pero así es la vida y así es la muerte, las cosas no se nos ocurren ni ocurren cuando uno quiere, sino cuando les da la gana…. o cuando deben de ocurrir..

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