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¿Tiene sentido volver a estudiar cuando ya estamos trabajando?

Nunca es tarde para regresar a estudiar… Lo esencial es evaluar el riesgo financiero. En los últimos años, la cantidad de estadounidenses de mayor edad que han vuelto a estudiar en escuelas de media jornada o nocturnas ha superado a los de edad universitaria típica. Según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación, el 40 por ciento de los alumnos de pregrado y posgrado son mayores de 25 años—para 2020, esta cifra aumentará al 43 por ciento.

Estadísticas sobre cuánto más valioso es tener un diploma de pregrado universitario que simplemente uno de escuela secundaria—un estudio reciente de Pew Research Analysis informó que los graduados universitarios de entre 25 y 32 años que trabajan jornada completa ganan aproximadamente $17.500 más por año que los empleados adultos del mismo grupo etario que solo tienen un título secundario. Esto explica por qué es tan atractiva la universidad para los más jóvenes.

Pero, para los mayores de 40, las recompensas no están tan claras. Por eso es tan importante hacer un análisis exhaustivo antes de volver a los estudios o inscribirse en algún otro programa de capacitación, y más aún cuando uno no puede pagar la matrícula de su bolsillo.

Estas son algunas cosas a tener en cuenta antes de volver a las aulas a mitad o fines de la carrera:

Tener un título no significa tener trabajo. Esto podría parecer obvio dada la suerte que están teniendo los más jóvenes que se gradúan por primera vez en ser contratados. Sin embargo, a pesar de que algunos indicadores laborales están buscando trabajadores de mayor edad, eso no quiere decir que la mayor experiencia o un título o certificación de mayor grado permitan conseguir un mejor empleo o sueldo de inmediato o por más tiempo. Empiece por hacer un examen exhaustivo de las condiciones laborales y los pronósticos de contratación (http://www.bls.gov/oes/) en su área laboral.

Si decide cambiar por completo de carrera, investigue además en las redes y observe el trabajo en acción, si es posible. En general, es importante saber si los empleadores en ese campo en particular están realmente interesados en contratar a trabajadores de más edad y si suelen hacerlo.

Evalúe sus finanzas a conciencia. Con lo riesgosas que son las deudas universitarias actualmente—el préstamo del estudiante promedio es de unos $30.000—gastar dinero en estudio siendo mayor es una propuesta mucho  más riesgosa que cuando se es joven. Piense que ese dinero que destina a su educación tardía es dinero que podría destinar a su retiro, a la educación de su hijo, a las necesidades de algún familiar mayor, a las deudas o a alguna emergencia financiera.

Determine cuánto tiempo planea trabajar realmente. Cuánto tiempo más podrá trabajar por cuestiones de salud y otros factores. ¿Podrá recuperar el costo de su educación de acuerdo a la cantidad de años que espera trabajar?

Busque la capacitación más asequible posible. La Iniciativa para Mayores de 50 de la Asociación Americana de Colegios Comunitarios es una fuente muy útil de opciones de capacitación de bajo costo en colegios comunitarios de todo el país. También puede consultar con las principales asociaciones empresariales de su rubro para ver qué curso de capacitación es más popular en el campo y cuánto cuesta obtener el certificado.

En resumen: La educación es beneficiosa a cualquier edad, pero los trabajadores que ya están promediando o finalizando su carrera deberían evaluar sus finanzas e investigar cuidadosamente los programas de capacitación antes de volver a las aulas.

Nathaniel Sillin dirige los programas de educación financiera de Visa. Para seguir a Habilidades Financieras Prácticas en Twitter: www.twitter.com/PracticalMoney

 

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