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Enrico Caruso

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Esta semana conoceremos algunas de las Anécdotas y Genialidades del primer tenor de la Opera Metropolitana de New York durante muchos años. Nos referimos a Enrico Caruso.

Fue uno de los tenores italianos y del mundo más famosos de la historia de la ópera, y para muchos el mejor. Fue también el cantante más popular en cualquier género durante las primeras dos décadas  del siglo XX y uno de los pioneros de la música grabada. Nació en Nápoles el 25 de febrero de 1873 y falleció el 2 de agosto de 1921.

 
Esta semana conoceremos algunas de las Anécdotas y Genialidades del primer tenor de la Opera Metropolitana de New York durante muchos años. Nos referimos a Enrico Caruso.
 
Audaz Negociante
  Estaban los fonógrafos en pleno apogeo, y un vendedor de estos aparatos puso gran empeño en que Caruso le comprara uno, ya que así podría recoger en sus cilindros uno de los números más destacados del artista.
  No le pareció mal a Caruso la idea, pero en lugar de cantar tocó un solo de flauta ante el cilindro virgen que el vendedor le ofrecía como prueba. Cuando Caruso escuchó la reproducción que brotaba del aparato, preguntó con cierto asombro:
– ¿Esto es lo que yo he tocado?
– ¡En efecto, señor! -comentó, gozoso, el vendedor.
– ¡Entonces, así yo toco la flauta!
– ¡Así es, señor! Ya le dije que esto es maravilloso…
– ¡Claro, claro…! -expresó a su vez el tenor.
– Quiere decir -dijo el vendedor, muy convencido del éxito- que me compra el fonógrafo.
– Pues, ¡no señor! -repuso el famoso cantante y flautista aficionado-. Pero yo le vendo la flauta.
 
Agradable Distracción 
 Caruso se había comprado una casa cerca de Nápoles y se instaló en ella cuando todavía la estaban arreglando. Tenía el estudio en el segundo piso, y allí entrenaba la voz y preparaba sus futuras actuaciones. Las obras de albañilería no se terminaban, por lo que el artista llamó al capataz y se quejó de la lentitud de las obras.
– Usted tiene la culpa.
– ¿Yo, por qué?!!
– Canta a las horas de trabajo y mis obreros, en vez de trabajar, lo escuchan.
  A Caruso no le quedó más remedio que ir a cantar a otro sitio para que terminaran los arreglos.
 Canto como Identificación
 Se cuenta que en un banco, en New York, no le querían reconocer la firma sin mostrar documentos de identificación. Como en ese momento Caruso no llevaba ningún documentación encima, consternado, preguntó:
– ¿Cómo les puedo demostrar que soy Enrico Caruso?
  El empleado que lo atendía detrás de la ventanilla, lo miró y sonriendo simplemente le dijo:
– “Cante”. 
 A Caruso no le quedó otra alternativa que cantar, así que entonó el aria de Tosca, “Recóndita armonía”, y, por supuesto, le reconocieron de inmediato la firma.
  Pero una vez que se hubo marchado, el gerente del banco reprendió al empleado por no reconocer tan importante personaje, a lo que el hombre sonriendo le contesto: ¡Claro que reconocí al tenor; pero yo no podía perder la oportunidad escuchar tan extraordinaria voz… y gratis!!!
 
-^- Cantó en muchas de las salas de ópera más importantes del mundo, incluyendo el Teatro San Carlo de Nápoles, La Scala de Milán, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Covent Garden de Londres, aunque es más conocido por haber sido el primer tenor del Metropolitan Opera en New York durante diecisiete años. 
 El repertorio de Caruso era de unas sesenta óperas, casi todas cantadas en italiano, aunque también cantaba en francés y en inglés (con un fuerte acento italiano).
 Asimismo, tenía un repertorio de unas 500 canciones, desde clásicas a folclore itálico tradicional a temas populares de la época.

 Por otro lado, fue el primer vocalista de la historia en realizar grabaciones sonoras de canciones. Durante su carrera realizó cerca de 260 grabaciones y ganó millones de dólares con la venta de sus discos. 

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