Relaciones de pareja

Peleas que Fortalecen la Relación

Discutir por alguna razón sin llegar a la agresión física o verbal, es algo natural, aceptable y hasta necesario

Por Mari Lau

Hola amiga y amigos, una semana más compartiendo con ustedes algunas de las cartas, e-mails y comentarios que me han llegado, gracias por su confianza y palabras tan bonitas, en esta oportunidad quiero compartir con ustedes la inquietud de un amigo lector, que me preguntó si es verdad que después de una pelea se puede fortalecer la relación de pareja. Por eso ahora aprovecho para responderle a él y contarles a todos las ventajas y desventajas de una discusión o pelea, pero nunca física.

  Ahora sí, vayan por su cafecito o té, para que nos tomemos un pequeño descanso de las tareas cotidianas que nos esperan en casa y en el trabajo y tengamos nuestra charla entre amigas y amigos, que te confieso espero toda la semana. Comencemos...

  Todas las parejas tenemos peleas fuertes en algún momento de la relación, esto es algo muy natural, lo malo es que no sepas cómo lidiar correctamente con estos conflictos, ya que si bien pueden hacer aún más sólida la relación, también pueden destruirla por completo.

  Las mujeres no olvidamos las palabras que nos lastiman, aunque se hayan perdonado. Por eso en este caso les propongo que repitan mentalmente dos o las veces que necesiten: “este asunto está terminado” y dejar todo atrás, sé que no es fácil, pero tampoco es imposible, pueden hacerlo. Cierren los ojos e inclinen la cabeza hacia atrás, de esta forma la mente demorará segundos en ajustarse, y les será más fácil continuar teniendo pensamientos positivos.

  Si amamos a nuestra pareja con la que compartimos una linda relación tenemos que aprender a dejar de lado todos los rencores, y si eso no es posible, mejor deja esa relación, ya que será con el tiempo destructiva para los dos.

  Y en lo personal creo que ambos tienen que ser felices sin dañarse, ni insultarse para ser felices.

  Un estudio reveló que las parejas que reciben una dosis de oxidación (la hormona del amor) después de una pelea se sienten más enamorados que las que no la reciben.

  Lo que significa que después de discutir con tu pareja puedes acercarte y ofrecerte a darle un masaje con lo que activaran su cerebro para que liberen dicha hormona. Ahora bien, un consejo... Si tu pareja se acerca a ti y te lo propone no la rechaces ni lo rechaces, porque si lo haces, el rencor se aumentará.

  Continuando con el tema del masaje, te cuento que si frotas la parte de arriba de la cabeza de tu pareja con tus dos manos, como si le aplicaras champú. Será el comienzo para relajar el ambiente, mueve las manos hacia los lados del cráneo y sigue hacia abajo hasta llegar a la nuca.

  Otro punto estratégico para el masaje es la frente, masajéala con la punta de los dedos de ambas manos, realizando movimientos circulares, comenzando en el centro y muévete a la línea del pelo.

  También puedes colocar tus dedos pulgares e índices sobre el hueso de la barbilla apretándola suavemente como si la pellizcarás de un lado al otro.

  Si lo del masaje no te resulta, porque tu pareja necesita de tiempo para procesar lo sucedido, dale el espacio que necesite, para que cuando regrese sea con más ganas y sin rencores. Las reconciliaciones son la parte más divertida. Aprovéchenlo!

No culpes a la mala suerte de no encontrar trabajo

¡Averigua en qué te estás equivocando!

Hola amigas, una semana más compartiendo con ustedes algunas de las cartas y mensajes que me han hecho llegar, gracias por su confianza y palabras tan bonitas que me hacen llegar mostrándome todo su cariño. 

Les cuento que hace unos días me llegó un correo electrónico de una amiga que me contaba que no encontraba trabajo, sentía que el problema era ella, que tal vez estaba cometiendo algún error a la hora de las entrevistas, por eso hoy me decidí a contestarle a ella, pero también a todas ustedes para que tomen en cuenta algunos detalles para que esa entrevista sea todo un éxito, y puedas encontrar ese trabajo que tanto esperas.

Vayan por su té o café, porque la charla viene interesante. Comencemos...

 Hasta la mujer más inteligente puede fallar en una entrevista de trabajo. Claro que si siempre te sucede, es que algo no estás haciendo bien, por eso hoy te mostraré los errores más comunes que cometemos para que los tomes en cuenta en tu próxima entrevista.

-Una actitud confiada es una cualidad deseable en una empleada, pero cuando esa actitud se convierte en aires de diva, es un desastre total.
No importa lo bien que te desempeñaste en tu puesto anterior, evita insinuar que fuiste la responsable de todos los logros de la empresa. Es importante que hables afirmativamente de tu trayectoria, pero con una actitud humilde, y sin exagerar.

-Utiliza un tono respetuoso en vez de confianzudo.

-Las compañías buscan personas que puedan trabajar bien en equipo, eso significa que al mostrarte arrogante darás la impresión de que no eres capaz de hacerlo, con esto ten mucho cuidado. Fundamental es que muestres que puedes colaborar con tus colegas y compañeros de trabajo.

-Detalles como llevar una taza de café, mirar el reloj, mover los papeles del escritorio de la persona que te está entrevistando, dan la impresión de que tu tiempo es más valioso que el del entrevistador, y éste es otro elemento que puede molestar y hacerte quedar como una persona arrogante.

-Tienes que mostrarte entusiasta, éste es uno de los errores más comunes que cometemos al mostrarnos muy serias o formales, con poca buena energía para transmitir. Esto seguramente lo haces para dar una mejor impresión, pero te aseguro que las personas que entrevistan buscan una persona feliz, y que tenga entusiasmo.

  Con estos pequeños detalles estoy segura que podrás lograr el éxito en tu próxima entrevista de trabajo, tienes que ir con toda la mejor energía para que proyectes eso a la persona que te esta entrevistando.

    Hasta la próxima,  Buena suerte!

Mimos en público!

¿Hasta dónde son agradables y tiernos, sin llegar al exhibicionismo?

Podemos ver constantes muestras de afecto en lugares públicos. Hay parejas que se miran cálidamente, se tocan, se besan, se abrazan... y quienes están alrededor, la mayoría de las veces, las asumen como muestras habituales de afectividad.

A pesar de tener una mente abierta, muchas veces existen personas que se siguen aterrorizando de las demostraciones de cariño, como también existen millones de parejas que exageran.

El ser testigos de ciertas muestras de afecto, depende del lugar y el momento. Es decir, no es lo mismo ver a una pareja besarse cálidamente, por ejemplo, al encontrarse en una estación de tren, que ver un beso apasionado dentro del tren en el asiento de enfrente.

 También es posible encontrarnos con situaciones bastante subidas de tono. Basta con darse un paseo por los parques y lugares públicos un viernes o sábado por la tarde para encontrar a jóvenes parejas, ajenas a lo que ocurre a su alrededor. Podemos ver grandes demostraciones de amor pasional, sin que tengan ningún tipo de reparo por la gente que está a su alrededor.

Pero ¿qué pasa cuando nuestra pareja -o tal vez uno mismo- es la apasionada, sin importarle el lugar donde nos encontremos?

 Muchas parejas aseguran que depende mucho del momento y el lugar donde estén, pero también comentan que si uno de los dos no es tan cariñoso, generalmente le resulta algo penoso que la gente vea cómo lo besan o lo abrazan en público.

  Los besos y las demostraciones de cariño son algo muy natural, sólo que hay que tener respeto por la gente que está a tu alrededor para no pasar a ser exhibicionista. Ahora bien si a tu pareja no le gusta mostrar su amor en publico no está mal, eso no significa que te quiera menos, solo que son personalidades diferentes y prefieren demostrarte su amor en una forma más privada.

Los mimos, los besos, las caricias y todas  
   las demostraciones de amor solo son
  de la pareja y no es necesario exhibirse     
                    para que el mundo crea en
                                                        su amor.

¡Hábitos Que Matan El Amor en la Pareja!

Aunque hay muchas causas, pero una de las principales de los problemas en la pareja, son a ciertas costumbres y manías que pone los ‘pelos de punta’ al cónyuge

Por: Sylvia I. Q.

Un día más ha terminado y con él, los quehaceres cotidianos. Los niños se acostaron sin protestas ni lloriqueos. La noche se presenta mejor que de costumbre.


 Libre, satisfecha y feliz, se sienta en su rincón predilecto dispuesta a continuar la lectura de aquel libro que dejó pendiente la noche anterior.  En tanto que su esposo decide hacer lo mismo que usted y se acomoda en el otro sofá.


  Tranquila y con el mejor de los ánimos, se prepara a disfrutar de una velada apacible, cuando de pronto....un C-cc-c-cc-c-c-crac... La distrae ¡Fabuloso!  De nuevo ese molesto ruido que produce su esposo cuando se truena sus nudillos...


  ¡Qué costumbre! Parecería que lo hace intencionalmente; a duras penas logra contener su malhumor. Ese traqueteo de dedos es, sencillamente, insoportable...
 

Aunque nos parezca exagerado, muchos problemas conyugales se originan a causa de “pequeños” hábitos, que parecen tan mínimos que ni vale la pena mencionarlos, sin embargo esas costumbres o manías que tiene uno u otro cónyuge, produciendo a su compañero irritación, malestar y que con el tiempo estos se van acumulando hasta que en el peor de los casos termina en la separación. 


 Existen muchos hábitos que resultan ser insoportables para el otro. Por ejemplo es posible que su esposo se rasque los pies o alguna parte íntima de su cuerpo mientras está comiendo... o que quizás sea ella quien tenga la mala costumbre de dejar regadas sus prendas íntimas en el cuarto de baño. O tal vez, el defecto sea otro, cualquiera que sea.


  Para tener un mejor entendimiento en cuanto a estos malos hábitos los expertos en conflictos matri-moniales realizaron una interesante encuesta entre 1250 parejas. Los resultados indicaron que los “hábitos irritantes” ocupan uno de los primeros luga-res entre los problemas matrimoniales.


 Y aunque sea difícil de creer, esas “malas costumbres” llegan a ser más insoportables, que los mismos defectos de carácter y otros rasgos negativos de la personalidad.
¿POR QUÉ SE LE DA TANTA IMPORTANCIA A ESTOS DETALLES?


 Todos tenemos que aceptar ciertas costumbres desagradables en los demás. Pero es la convivencia y el conocimiento mutuo lo que hace que estos hábitos resalten más de la cuenta. No rechazamos a un amigo por la sencilla razón de que muerde sus uñas.


 Sin embargo, nos resulta difícil aceptar la misma costumbre en la persona con la que compartimos nuestra vida. ¿Por qué sucede esto?


 Este concepto es obvio. La convivencia hace que los defectos cobren mayor importancia de la que en realidad tienen.  Podemos aguantar alguna mala costumbre de un compañero de trabajo, y sobrellevarla. Pues sabemos que cuando finalicen las horas de labor, éste quedará atrás con sus torpezas y defectos. Pero que nuestro esposo con el que compartimos cada día se rasque un pie mientras come, ... es otra cosa. No podemos evitar que la costumbre de nuestro cónyuge se refleje en nosotros y nos afecte.
TÚ, YO... NOSOTROS!


  La pareja es la relación humana más íntima. Es la única relación en la que el “tú” y el “yo” se funden para convertirse en el “nosotros”. Y como formamos parte del “nosotros” observamos la conducta del otro, y estamos atentos a las fallas que pueden estropear una imagen ideal.


  Un “hábito irritante” en un cónyuge crea cierto resentimiento y disgusto en el otro. Este estado de ánimo es progresivo y, en la mayoría de las veces, culmina en el rompimiento definitivo en la pareja.


 La mala costumbre, por ejemplo, de interrumpir al esposo mientras cuenta su anécdota favorita, es algo más que una desagradable manía superficial.
 Por otro lado, si por ejemplo, a pesar de las protestas constantes de la esposa, el hombre continúa dejando sus ropas regadas por el dormitorio, es evidente que su conducta expresa,”... no vas a controlarme, no lo voy a permitir”.


 Llegar tarde a las citas, o no estar lista a tiempo para salir, puede ser una forma que la mujer utilice para expresar que no está dispuesta a someterse a las conveniencias o exigencias de su esposo.


 Es muy amplia la escala y el orden de importancia de esos hábitos que molestan e irritan. Los hay de carácter inofensivo, como morderse las uñas, chuparse los dedos o taconear insistentemente.


 Partiendo de estos hábitos inofensivos, existe toda una cadena de manías que pueden llegar a los hábitos autodestructivos, y que afectan a las personas que nos rodean, por ejemplo, el de fumar constantemente.


  Debemos aprender a controlar nuestras malas costumbres, manías y defectos, no sólo ante nuestra pareja sino con la demás gente; por cortesía y educación.

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