La cebolla, muy olorosa y también muy beneficiosa

 De acuerdo al diccionario Larousse, la cebolla es una planta liliácea hortense, con hojas fistulosas y acanaladas, flores de color verdoso y bulbo comestible, blanco, globuloso, formado por capas superpuestas de olor fuerte y sabor picante.

 Es originaria de Asía Central. En la Edad Media la utilizaban tanto culinariamente como medicinal. Ya desde entonces se sabía de sus beneficios curativos.

 En 1919, un médico de E. U. quedó tan impresionado por el poder medicinal que la cebolla poseía que no podía creerlo. Durante la epidemia de influenza de ese mismo año que matara a 40 millones de personas en el mundo, el galeno visitó a muchos granjeros para ayudarlos en lo posible. Muchos contrajeron la enfermedad y murieron. Pero al llegar a casa de uno de ellos ¡oh sorpresa!, toda la familia estaba sana. La explicación que recibió fue que la esposa había colocado cebollas sin pelar en diferentes habitaciones de la casa. El doctor no podía creer lo que estaba escuchando y pidió ver una de las cebollas para revisarla bajo el microscopio. En efecto, descubrió que el virus de la influenza estaba adherido a la cebolla, lo había absorbido y con ello la familia se había salvado.

  Otro caso de los milagros de la cebolla es el que cuenta una mujer. Una persona cortó los dos extremos de una cebolla y la puso en un frasco grande. Luego, colocó el frasco cerca de un enfermo de pulmonía durante la noche. A la mañana siguiente la cebolla estaba negra, cubierta de gérmenes. La cebolla estaba casi podrida y el paciente se había mejorado.

La cebolla absorbe bacterias
 A veces tenemos problemas estomacales, y no sabemos a qué atribuirlos. Quizá las culpables son las cebollas, puesto que absorben bacterias y es por ello que son tan buenas para evitar el contagio de catarro o influenza, por eso no se debe comer una cebolla que, después de haber sido cortada, se mantuvo al aire en la cocina. Ninguna sección de una cebolla partida debe quedarse en el plato, debe guardarse en un recipiente o en una bolsa  zip-lock  y refrigerarse.

  De hecho, ya se contaminó al partirse o rebanarse y se debe tener mucho cuidado con esos hotdogs que se compran en la calle porque llevan cebolla cruda.

  Si uno cocina la cebolla sobrante durante mucho tiempo probablemente eliminará los efectos nocivos. Pero si se usan sobrantes de cebolla rebanada y se usan en un sándwich, posiblemente esté uno arriesgándose a tener problemas. Tanto las cebollas como la papa húmeda, esa que se utiliza en una ensalada de papa, van a atraer y a generar bacterias más rápido que una mayonesa comercial al descomponerse.

  Recuerde que es peligroso cortar una cebolla y tratar de usarla al día siguiente si no ha sido guardada perfectamente. Si se deja al aire en la cocina durante la noche, de seguro al día siguiente ya estará llena de bacterias que pueden ocasionar infecciones estomacales.

  Ahora ya lo sabe, la cebolla es milagrosa, pero también se tiene que tener cuidado al comerla, no lo olvide.

Jose Zepeda

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