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Más vale malo por…

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Esta columna va dedicada a todos esos radicales y ultra conservadores anti-inmigrantes que en este país no ven más allá de sus narices. O más allá de la frontera con México. ¿Cuál es el pleito -me pre

“…Todo lo que se ignora, se desprecia…” Antonio Machado (Poeta español).

Esta columna va dedicada a todos esos radicales y ultra conservadores anti-inmigrantes que en este país no ven más allá de sus narices. O más allá de la frontera con México. ¿Cuál es el pleito -me pregunto-, con un vecino que salvó históricas excepciones, siempre ha llevado la fiesta en paz con Estados Unidos? (como la invasión de Pancho Villa a Nuevo México en 1916). Escuche usted, por ejemplo, a través de la radio hablada en inglés, los insultos y comentarios despectivos hacia la nación Azteca, con motivo de la visita del Presidente Felipe Calderón son inminentes. ¡Claro que en México hay una enorme corrupción, dentro y fuera del Gobierno! Claro que ahí hay pobreza extrema, falta de empleos, ilegalidad rampante, violencia, secuestros, ejecuciones, narcotráfico, violaciones a los derechos humanos y muchos otros problemas que nos preocupan y nos indignan.

No se puede tapar el sol con un dedo. Tampoco defiendo la “gira turística” de Calderón y su enorme sequito de funcionarios que ni siquiera pudieron lograr una reunión con el Presidente Bush. Pero al mismo tiempo -y esto no lo quieren ver los radicales-, México y Estados Unidos se necesitan como la flor a las abejas. Les recuerdo que cerca del 88 por ciento de las exportaciones mexicanas vienen a parar a este país. También, que más de la mitad de esas exportaciones, tuvieron su origen en productos “made in the U.S.A.” Asimismo, el 14 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos, terminan en manos de clientes en México, que por cierto sigue siendo el segundo socio comercial de Washington, después de Canadá.

Pero vamos a olvidarnos del dinero y de lo importante que son los negocios entre ambos países. Hablemos,
por ejemplo, de afinidad religiosa. Hoy en día, 95 por ciento de los mexicanos son cristianos, ya sea católicos o de otras denominaciones. Y aquí, en Estados Unidos, tres de cada cuatro habitantes también son cristianos. ¡Imagínense ustedes! -los que odian a los mexicanos-, tener como vecino a un país gobernado por fanáticos religiosos, capaces de organizar atentados suicidas apenas cruzando el Río Bravo. ¡No!, México y los mexicanos son mucho más amistosos e infinitamente menos riesgosos que los ciudadanos de otras naciones como Irán, Corea del Norte o Sudan, donde de plano no hay química con el “Tío Sam”. Además, nuestras respectivas Constituciones, las de México y Estados Unidos, comparten ideales básicos de justicia, libertad e igualdad. Aquí y allá hay elecciones democráticas, cada vez más transparentes.

En ambos países hay libertad de tránsito, de culto y hasta de orientación sexual. Nada de esto mencionan los radicales al criticar la visita de Calderón. Mucho menos proponen estrategias de cooperación que realmente ayuden a saldar nuestras diferencias, sacando provecho de nuestras coincidencias. Pero bueno, así son los que odian a todo lo que venga de más allá de la frontera sur.… Digan lo que Digan. Envía tus comentarios a: msamano@aztecaamerica.com.No te pierdas a José Martín Sámano en el Noticiero Nacional Azteca América Emisión Vespertina y Nocturna a las 5:30 pm y 11:00 pm.

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