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Niccolò Paganini

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¿Quién no tiene una aventura que contar o una salida ingeniosa en determinado momento? En general, todos tenemos al menos una… Y esta semana conoceremos algunas de las Anécdotas y Genialidades de qu

¿Quién no tiene una aventura que contar o una salida ingeniosa en determinado momento? En general, todos tenemos al menos una… Y esta semana conoceremos algunas de las Anécdotas y Genialidades de quien, hasta la fecha, es considerado uno de los mejores violinistas de todos los tiempos…: Niccolò Paganini

Acusado de hacer pactos satánico

Paganini fue uno de los mejores violinistas de todas las épocas. Decían, por su inimitable forma de tocar, que había hecho un pacto con el diablo e incluso algunos murmuraban que había asesinado a un violinista que le hacía la competencia y encerrado en un calabozo, había hecho un pacto con el diablo que en poco tiempo, le otorgó el don de la música y lo puso en libertad.

Un admirador suyo de Viena, afirmó que, al salir de un concierto, había visto al diablo detrás de Niccolò.– No toca él, toca el diablo; lo sé porque lo ví.

Cuando Paganini se enteró de aquello, dijo: “¡Qué tonto! No sabe que Dios da dones y a algunos hasta se los multiplica… y creo que soy uno de ellos!

Irónico y tajante
Ricos y nobles le invitaban a cenar frecuentemente con la esperanza de oírle tocar un rato, pero nunca acudía con su violín. Una vez recibió la invitación de un noble italiano, con esta nota: “Le ruego que no olvide su violín”. Paganini acudió a la cena sin el violín, y el anfitrión le preguntó:– ¿Y su violín?

La contestación de Paganini fue certera y tajante:– Mi violín nunca cena fuera de casa.

Hombre justo, pero vengativo

Estaban anunciados en una función del teatro donde tocaba Paganini, una bailarina y un violinista. La bailarina era la entonces famosa Marcolini. De repente, la bailarina sufrió una indisposición y fue sustituida por la Pallerini, considerada de inferior calidad. El público protestó, silbando a la Pallerini de tal manera que la desdichada se puso a llorar.– ¡Ya verán, esos…! -le dijo el músico al verla.

Avanzó hasta las candilejas y dijo: “Antes del concierto, imitaré con el violín algunas voces y cantos de animales, para demostrarles lo que se puede hacer con el instrumento”…. Y dicho y hecho, imitó el canto de los pájaros, el maullido de un gato, el aullido de un lobo, todo lo cual fue muy aplaudido. Y, por fin, preguntó:

– ¿Serían capaces, señores de adivinar por último la voz de este animal?

– Imitó el bramido de un asno, muy bien imitado. Todos reían. Y entonces Paganini les dijo:

– Pues esto es lo que se oyó cuando ustedes le silvaron a la bailarina. Luego de lo cual, como es lógico. Paganini se fue sin terminar el concierto.

Enmienda no cumplida

En una calle de Viena, frente a una tienda de música, un hombre vendía figuritas que representaban al famoso violinista que ofrecía allí varios conciertos:

– ¡Paganinis! ¡Paganinis! ¡Compren un Paganiniiii…! -pregonaba el vendedor.

Paganini iba a entrar en la casa de música, y oyó el pregón. De inmediato habló con Michetti, el dueño del establecimiento, y le pidió por favor que alejara del lugar al vendedor. Este conversó con el hombre y le dijo después al músico:– No te preocupes. Ya no te molestará.– ¿Se ha ido?– No; pero todo está arreglado.

Paganini salió a ver el arreglo, y oyó que entonces el hombre pregonaba.– ¡Compren un Paganini, señores! ¡El mejor violinista y el hombre más bello del mundo…! Por supuesto, Paganini se marchó corriendo tratando de no ser reconocido.

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