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PELEAS ENTRE LA PAREJA… ¿ESO ES BUENO O MALO?

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Créanlo!, las peleas entre la pareja a veces son positivas porque nos permiten sacar a flote las diferencias que como seres humanos tenemos. En ocasiones buscando equilibrio llegamos a discutir porque somos seres individuales y tenemos diferentes opiniones. Sólo se debe tener cuidado porque en algunos casos la relación de pareja se convierte en una “relación de pelea” y cuando esto sucede, entonces ya no sólo es negativo, sino nocivo para la pareja.

Se debe tener muy bien en claro que una cosa es tener un desacuerdo y llegar a discutir o pelear con tu pareja y otra muy distinta que las peleas entre la pareja sean a diario, por cualquier cosa y como los alimentos, tres veces al día… Otra cosa importante es saber distinguir los tipos de peleas que existen entre las parejas y también diferentes motivos por los cuáles se producen. Entre los grados de las peleas encontramos:

Grado leve: Discusiones inocentes por tonterías, como que alguno dejó la toalla sobre la cama, no hacer algún quehacer esporádico, etc., en este nivel se olvida rápidamente el motivo de la discusión porque es irrelevante una vez que se resuelve.

Grado bajo: Discusiones generadas por diferencias de opiniones sobre algún tema o comportamiento. Puede llevar horas ponerse de acuerdo pero se llega a una solución. Como por ejemplo: ¿A qué restaurante ir a cenar?, ¿Qué vecindario es mejor para vivir? ¿Cuál colegio para los niños?, etc.

Grado medio: Discusiones fuertes, con insultos, nadie escucha a nadie, gritos y uno de los dos se va. En estos casos ninguno de los dos quiere poner de su parte para llegar a la solución, pueden pasar días sin dirigirse la palabra, en muchos casos por orgullo o por ejercer control sobre el otro. Cosas por ejemplo: Llegar tarde y no tener ninguna explicación, comprar o vender algo sin pedir opinión a la pareja, digamos una moto como ejemplo.

Grado alto: Discusiones acaloradas, agresivas y fuera de control que pueden llevar a los golpes. En estos casos la situación ya está bastante deteriorada, es posible necesitar ayuda especial para poder sanar la relación. Pueden producirse por comportamientos inaceptables para alguno de la pareja, exceso de drogas o alcohol, infidelidad o en algunos casos es el pretexto para acabar con la relación.

Las principales causas de las peleas entre las parejas en nuestros días, suelen ser por temas de dinero, celos, las redes sociales, no prestar atención por el celular, sexo, tiempo, falta del amor, exceso de estrés o algo relacionado con los niños, etc. A veces se pelea por inseguridad, por miedo, por rabia o por rencor.

Discutir o pelear en la pareja no se debe considerar como malo o bueno, lo que debemos notar es si en verdad es necesario pelear por cada cosa que se haga o diga. Si bien algunas peleas o discusiones nos ayudan a llegar a ponernos de acuerdo en algún punto de vista, otras pueden significar el fin de la relación. Para que las discusiones lleguen a ser positivas deben existir cierto grado de confianza, entendimiento, amor, madurez en la pareja y que los dos pongan todo de su parte por buscar y hallar la solución al problema.

En las relaciones muchos buscamos sentirnos tan a gusto con esa otra persona como para sentirnos libres de ser quienes somos sin ataduras y sin miedos, sabiendo que seremos aceptados, mientras no cometamos ningún acto que perjudique a la otra persona, claro está. Pensemos que la vida es maravillosa y es mejor disfrutar felizmente cada día y más si estamos junto a la persona que amamos. ¿Para qué perder el tiempo peleando?

Lo importante en toda relación es “saber escuchar” es muy básico y necesario en toda comunicación, si no sabemos escuchar a nuestra pareja, entonces no podemos comunicarnos efectiva y afectivamente.

Saber escuchar es conectarnos a un nivel más profundo con la persona y nos facilita entender mejor lo que nos desea transmitir viéndolo desde su propia perspectiva.

Para saber escuchar es necesario que cerremos la boca y abramos nuestros oídos y el corazón. Ponernos en disposición de Entender lo que nos quieren decir y no juzgar, aconsejar, advertir o criticar a nuestra pareja.  

Cuando sabemos escuchar transmitimos a la otra persona confianza, porque siente que la comprendemos y aceptamos tal cual es, esto da paso a que se abra y nos permita formar parte de su vida.

La empatía (ponernos en el lugar del otro), es lo que nos permite abordar las situaciones de forma neutral sin que intervengan nuestras creencias, prejuicios u opiniones. Siendo empáticos podemos ser útiles a niños, jóvenes, adultos y ancianos, entendiendo cada uno de sus puntos de vista y modos de reaccionar hacia las situaciones que se presenten.

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