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Realidad supera a la ficciónDe humilde jubilada a multimillonaria!

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Sin lugar a duda la historia de Eva Paole sería una perfecta trama para una novela, donde la hija no reconocida del patrón descubre que es la única heredera de una gran fortuna, y como ya es costumbre

Sin lugar a duda la historia de Eva Paole sería una perfecta trama para una novela, donde la hija no reconocida del patrón descubre que es la única heredera de una gran fortuna, y como ya es costumbre
todos en el pueblo sabían la verdad menos la humilde heredera… estos si que son Casos y Cosas de la vida real que superan a la ficción de una telenovela.

Eva, más conocida por sus vecinos como “Chacha”, tiene 68 años y vive en el General Acha, un pueblo de 12.000 habitantes, en la provincia argentina de La Pampa.

Esta historia se remonta a nueve años atrás, cuando se enteró por casualidad de que era la hija no reconocida de Rufino Otero, un acaudalado hacendado que mantuvo una relación con su madre, que trabajaba como criada.

El hacendado murió en 1983 y dejó una fortuna de 40 millones de pesos (unos 13 millones de dólares), además de inmuebles urbanos, terrenos y gran cantidad de ganado. Como no tuvo hijos, la fortuna pasó a un sobrino. Pero cuando Eva se enteró de la paternidad, comenzó una disputa de película.

“Nunca supe que era hija de Rufino Otero hasta que un día uno de mis hijos me contó que alguien había comentado que qué lástima que mis hijos y yo trabajáramos tanto, si yo era hija de Otero,” relató Eva .

Como si fuera poco, todo el pueblo lo sabía menos ella. “Nadie se animaba a decírmelo, y a la vez todos pensaban que yo sabía. Pero ni yo ni mis hijos sabíamos nada”.

Las peripecias incluyen el robo del cadáver del millonario para que Eva no pudiera hacerse el análisis de ADN y su sustitución por el cuerpo mutilado de una mujer.

Sin embargo, después de innumerables gestiones legales, “Chacha” logró hacerse el examen genético basándose en muestras de su presunta abuela, y la semana pasada, finalmente, comprobó que era fruto de aquella relación prohibida.

De todas maneras, “Chacha” asegura que seguirá siendo la misma, y que ni siquiera cambiará de casa. “Voy a ser la misma de siempre. No me voy a ‘agrandar’ por ser apellido Otero. A mí lo único que me importaba era saber mi identidad. ¿Sabes el alivio de saber quién soy? Eso era lo que más me importaba”. La suma de la herencia aún no se conoce dado que al haber pasado tantos años gran parte de la fortuna fue dilapidada.

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