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¿Te atreverías a soltar la cuerda

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Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua (montaña de la cordillera de lso Andes, ubicada en la parte de Argentina, con una altura de mas de 7000 metros)

Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar
el Aconcagua (montaña de la cordillera de los
Andes, ubicada en la parte de Argentina, con una altura
de más de 7000 metros) inició su travesía, después
de años de preparación, pero quería la gloria para
el solo, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más
tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió
seguir subiendo decidido a llegar a la cima.
Le obscureció, la noche cayó con gran pesadez en
la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente
nada.

Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y
las estrellas eran cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de
la cima, se resbaló y se desplomó por los aires…
caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver
veloces manchas cada vez más oscuras que pasaban
en la misma oscuridad y la terrible sensación
de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos,
pasaron por su mente todos sus gratos y no
tan gratos momentos de la vida, pensaba que iba a
morir, sin embargo, de repente sintió un tirón tan
fuerte que casi lo parte en dos…

¡SI!, como todo alpinista experimentado, había
clavado estacas de seguridad con candados a una
larguísima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por
los aires, no le quedó más que gritar:

– “Ayúdame Dios Mío!…” “Ayúdeme!!!”
De repente una voz grave y profunda de los cielos
le contestó:
– “¿Qué quieres que haga hijo mío?”.
– “Sálvame Dios mío”.
– “¿Realmente crees que te pueda salvar?”.
– “Por supuesto Señor”.
– “Entonces corta la cuerda que te sostiene…”

Hubo un momento de silencio y quietud. El
hombre se aferró aún más a la cuerda y pensó que
aquello era una locura o producto de su imaginación
y por supuesto no se soltó…

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron
colgado a un alpinista congelado, muerto,
agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda…
A TAN SOLO DOS METROS DEL SUELO!!!

¿Y tú? ¿Qué tan confiado estas de tu cuerda? ¿Te
atreverías a soltarla y arriesgarte en la vida?…
¡Medítalo!

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