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Vacaciones solos: ¿Qué puede y debe hacerse cuando sus hijos se lo piden?

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Apenas llegó a la casa tras su último día de clases, Martín de 12 años, fue corriendo hasta sus padres para pedirles permiso para irse de vacaciones con un grupo de amigos al rancho de un familiar de

Irse de vacaciones en familia ha sido la actividad favorita de los chicos; pero
ellos han crecido y ahora “las vacaciones perfectas” significa, irse solo con
amigos y compañeros… Esto pone a muchos padres entre la espada y la pared

Apenas llegó a la casa tras su último día de clases, Martín de 12 años, fue corriendo hasta sus padres para pedirles permiso para
irse de vacaciones con un grupo de amigos al rancho de un familiar de uno de ellos. Sus dos hermanos, de 17 y 20, habían pedido
permisos similares anteriormente y se los habían otorgado, y él estaba seguro que no se negarían a su petición. Pero, para su sorpresa,
la respuesta de su padre fue un rotundo: “NO”.

— Pero, ¿por qué?… No es justo- dijo el muchacho.
Pero sus padres tenían un motivo comprensible para negarse. Su hijo, el de en medio, había anunciado, tres meses después de uno
de esos ‘paseos’, que se convertiría en padre…. Y ellos no querían volver a experimentar algo así otra vez.
Muchos de los padres que se enfrentan a este tipo de situaciones temen que les ocurra algo similar, que suceda algún accidente
mientras ellos están lejos o que, simplemente, su hijo o hija no esté preparado/a para este tipo de actividades. Sin embargo, en la
mayoría de los casos se trata sólo de un miedo natural al “despegue” de los hijos.

La psiquiatra infanto-juvenil Flora de la Barra, de Clínica Las Condes, en Santiago, Chile, explica que a esta edad los chicos necesitan
tener actividades que favorezcan su desarrollo e integración con otros grupos de la sociedad. Tanto la mamá como el hijo deben
aprender a despegarse uno del otro y la mejor manera de lograrlo es viviendo este tipo de experiencias.

“La primera vez que mi hija me pidió permiso me sentí muy raro y confundido, me sentía entre la espada y la pared porque nosotros
como familia no estábamos acostumbrados a este tipo de cosas y siempre salíamos juntos. Pero era una actividad con los amigos de
su escuela, y a esa edad los chicos no quieren ser diferentes a los demás, señala Juan Carlos, padre de Jessica de 14 años
Después de pensarlo mucho, decidimos otorgarle el permiso – agrega Juan Carlos-, pero durante el tiempo que duró el paseo, mi
esposa y yo estuvimos muy al pendiente de ella. Nos comunicábamos dos veces al día con ella y no parábamos de repetirle lo que
habíamos tratado de inculcarle toda una vida, como no hablar con desconocidos, dar aviso a algún adulto en caso de emergencias,
no alejarse del grupo, no hacer algo de lo que pudiera arrepentirse, etc., etc.

A su regreso, mi hija estaba muy agradecida por la experiencia adquirida y por la confianza otorgada, y aunque algo cansada
por las actividades físicas que realizaron y un poco quemada por el sol… pero lo más importante: estaba feliz.
Según la psiquiatra, a esta edad todos los jovencitos deberían estar preparados para enfrentar nuevas situaciones en forma independiente
de sus padres. Sin embargo, es común encontrar adultos que no quieren aceptar la separación temporal de un hijo por miedo
o por la duda de que las herramientas que les han dado no han sido bien aprendidas por el niño/a, y las posibles consecuencias que
pudieran sufrir después. “Lo importante es vencer esos miedos y apoyar al hijo, cuando éste desea embarcarse en las vacaciones
anheladas.

No obstante, no a todos los papás les parece que sea así. Pedro Sepúlveda, padre de Linda, de 13 años, le negó un permiso de este
tipo a su hija. “Siempre he conversado con ella y lo que más le he recalcado es que todo tiene su tiempo y edad. Está en una etapa
muy linda de la vida y debe disfrutar lo que le queda de niñez. Le falta mucho que aprender y aunque confío en ella, creo que todavía
no es el momento”.

Esta también es una postura válida, pues cada familia tiene sus propias percepciones acerca de lo “bueno” o lo “malo”, y los padres
son los más indicados para evaluar cada caso y decidir qué es lo más correcto para sus hijos.

DE VACACIONES, ¿SOLOS?

La doctora de la Barra, recomienda a los padres realizar junto a sus hijos, un proceso de preparación previa en el que se les indique
todo lo que pueden hacer y lo que no, se les pregunte qué expectativas tienen y si tienen algún temor o duda por lo que les pueda
ocurrir. Y en caso de que permita a sus hijos adolescentes o preadolescentes se vayan de vacaciones “solos” tenga en cuenta las
siguientes recomendaciones:

– Procure participar en la preparación de la actividad, ayudando a su hija/o a reunir todo lo que necesita o poniéndose a disposición
del grupo de organización.

– Conozca a los adultos responsables, a los amigos de sus hijos y mantengan un contacto regular.
– Deje un teléfono o lugar donde se le pueda ubicar en situaciones de urgencia, y solicite el de la persona a cargo.
– Si el paseo es con la familia de un amigo o compañero, reúnase con los padres y conversen sobre los temas domésticos y recomendaciones
generales.

– Entregue algo de dinero a su hijo/a para ser utilizado exclusivamente en caso de emergencia.
Aunque este tipo de situaciones por lo regular se ve solo en las familias norteamericanas, las de origen hispano, poco a poco han ido
con el tiempo adoptando formas y estilos de vida de la cultura estadounidense. Y esta es una de ellas, darles, y a veces hasta de más,
libertad a los pre-adolescentes y adolescentes, a irse solos o con sus amigos de vacaciones. Pero si se toman las medidas adecuadas,
la experiencia, tanto para usted como para sus hijos, puede resultar realmente muy favorecedora. •-•

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