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A mayor responsabilidad y madurez; mayores libertades!

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No hay mejor inversión en la vida de todo padre, que la de dedicar tiempo a sus hijos. Por su parte, los hijos disfrutan mucho pasar momentos agradables con sus progenitores. A ésto último, cabe señal

“Quiero mi libertad”, dicen los chicos. ¿Pero hasta cuándo deben los padres comenzar a cederles esa autonomía que piden?… He ahí el dilema

No hay mejor inversión en la vida de todo padre, que la de dedicar tiempo a sus hijos. Por su parte, los hijos disfrutan mucho pasar momentos agradables con sus progenitores. A ésto último, cabe señalar algo importante; los hijos sólo disfrutan de la compañía de sus padres mientras son pequeños, pero conforme crecen, éstos empiezan a pedir autonomía, libertad, en pocas palabras, ir o hacer cosas ellos solos, sin la supervisión de sus mayores.

Pensar en ésto, pone a muchos padres en la cuerda floja de la frustración: ¿que haré cuando mi hijo me pida más libertad? ¿y cuánta es la que le debo darle? Para saber cuando ir soltando la rienda, como se dice coloquialmente, es necesario tomar en cuenta los grados de responsabilidad del menor.

AUTONOMIA… DESDE CUANDO! Es alrededor de los ocho años, cuando el niño o la niña comienzan a pedir continuamente “permisos”, que de alguna manera u otra, los aleje de la supervisión de sus padres. Quizá sea durante las vacaciones de verano, por ejemplo, que pidan algunas nuevas libertades: irse con amigos de excursión a las montañas, quedarse hasta más tarde en casa de ellos, andar en bicicleta con los otros niños por el barrio, etc. Y surge la duda: ¿Debo dejarles ir?…. Por supuesto que sí!

Un niño/a en esta etapa está en un período apropiado para ir adquiriendo algo de autonomía, a la vez que más responsabilidad y madurez. Dentro de poco será adolescente y sería bueno que para entonces, ya sepa como responder ante sus actos. Pero, ¿cómo debe llevarla a la práctica? Poco a poco. Es posible que un día su hijo le pida permiso para ir al parque en bicicleta con sus amigos. Usted puede dejarlo ir con la condición de no regresar sucio a casa. Si cuando vuelve está relativamente limpio y la bicicleta también, es señal de que su hijo está preparado para dar otro paso más en la adquisición de ciertas libertades. Ha de conceder a su hijo la debida autonomía, siempre y cuando usted sepa que puede confiar en él o ella. Esto, a su vez, hará al menor a ser más responsable y madurar, pues se dará cuenta de que usted confía en ellos y no querrá defraudarlo.

Es importante que como padre, sepa crear un ambiente de libertad en el que sus hijos se sientan a sus anchas, pero que también perciba que el control de los adultos de la casa, existe. Así, mostrándoles la confianza que usted les tiene, ayudará a que le duela sinceramente si él les llega a defraudar. Por eso, a veces no importa dejar que su hijo se equivoque, porque de los errores también se aprende y quizá más. Si no existen peligros serios, es bueno que afronte por sí mismo las contrariedades que se le presenten.

TIPS DE GRAN AYUDA

En esta etapa (entre los 7 y 10 años de edad), su hijo no es tan chico, pero tampoco tan grande. Hay una serie de condiciones que deben cumplirse antes de que usted les de libertades:
— Conceda un permiso a su hijo, siempre y cuando, conozca a dónde y con quién va ir.
— Cuando pida permiso, hay que demostrar siempre que confiamos en él/ella.
— Cuando les niegue un permiso, procure justificar el “no” con razones objetivas. Por ejemplo: supongamos que alguno de sus hijos le pide permiso para ir a nadar al río y usted se lo niega explicando: “No puedes ir a nadar al río porque hay corrientes muy fuertes”. Esta explicación hará saber al menor que no se niega a su petición sólo por gusto sino por una razón importante: su seguridad. De esta manera, su hijo entenderá y obedecerá, aunque tal vez un poco a regañadientes.
— Para que su hijo aprenda a valerse por sí solo, permítale ir de paseo con personas de confianza.
— Para darle a su hijo la oportunidad de demostrar que confía en ellos, permítale que vaya en grupo con sus amigos o familiares: primos, tíos etc.
— Hay que respetar los horarios familiares y si su hijo no se levanta temprano ni cumple con su encargo en la casa, quizás no se merezca que le demos la autonomía que pide.

Para ningún padre resultará fácil dejar a su hijo ir solo a un lugar. Pero si se consideran las grandes ventajas que se pueden obtener de ello, le resultará más sencillo y hasta cierto punto, conveniente. Y es que, a qué padre no le gustaría tener en casa a un hijo responsable, seguro y maduro. Así que la próxima vez que su chico pregunte:
Mamá, Papá, ¿puedo ir al cine con mis amigos? Antes de contestar con un NO rotundo, mejor averigüe qué, con quién y todo lo que se le ocurra, para que al otorgar o negar el permiso, pueda quedar satisfecho de haber actuado correctamente.

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