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Adios a la Diva de la Banda Jenni Rivera

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Por Martha Lizola y Víctor Romero

   Han pasado varios días de aquel trágico accidente que sufrió   
     Jenni Rivera y el mundo aún llora y seguirá llorando por mucho tiempo la sorpresiva desaparición de la cantante, compositora, actriz, empresaria y productora que falleció a los 43 años, en uno de los mejores momentos de su carrera artística.

   Es difícil aceptar la partida de un ser humano excepcional, amiga, hija, madre y hermana, una luchadora incansable por sus sueños. Sin embargo, al tener que aceptar la triste realidad, la gente entiende y comparte el gran dolor que hay en esa familia que ha perdido una hija… Y se conduele por los hijos de la artista, por quienes ella dijo temerle a la muerte no por el hecho en sí, sino porque no quería ni imaginarse qué sería de ellos si ella les llegara a faltar. Ahora la madre, la gran señora, seguirá cuidando de ellos desde el lugar donde se encuentre.

  Recordamos a Jenni Rivera como una Fortaleza que si bien no fue inexpugnable por los muchos embates que la asolaron, sí como una férrea mujer que los enfrentó todos con valentía y una entereza sorprendentes. Se distinguió por su fuerte carácter y su forma de ser tan directa; para ella no había medias tintas, iba al grano y sabía cómo negociar o tratar cualquier asunto que se le presentara.
      
Difíciles inicios
   Siendo una jovencita, hizo su primer presentación como cantante, pero fue su primer tropiezo también. Este hecho apenó tanto a Jenni que se prometió no volver a cantar, y pensó mejor trazar un futuro fuera del espectáculo, estudiando administración de empresas, porque llevaba en sí la certeza que habría de superarse aunque fuera en otro ámbito. Además, como a temprana edad se convirtió en madre, sintió la necesidad de afianzar su nivel económico vendiendo bienes raíces.

  Así transcurrió el tiempo, pero Jenni en su interior tenía algo latente que llevaba tatuado en su mente y corazón, esa poderosa Fe que le llevó a enfrentarse a sí misma para romper la promesa de no intentar volver a cantar, y en su propio desafío grabó una producción prácticamente casera que le obsequió a su padre.
  En 1992 Jenni empezó a trabajar en Discos Acuario, propiedad de su padre, y de alguna manera Don Pedro debió escuchar algo en aquella grabación que le hizo pensar que su hija sí estaba apta para convertirse en cantante y que darle otra oportunidad valdría la pena. Pero no fue sino hasta 1993, cuando Jenni ya era madre de dos nenas (Janney ‘Chiquis’, Jacqueline y un varón, Michael), que su padre les grabó un disco en el cual Jenni y sus hermanos Pedro, Gustavo y Juan, irrumpieron en el ambiente musical como ‘La Güera Rivera con Banda’. Después vino otro intento con la producción ‘Con los Viajeros del Norte’, pero ninguno de éstos llegó a comercializarse y no pasó nada.

  Pero aquello no fue un fracaso para Jenni sino el aguijonazo que le llevaría a seguir insistiendo en su objetivo. Por eso se fue preparando y su portentosa voz de mezzosoprano creció enormemente. Fue entonces que Pedro Rivera, bajo su propio sello, le produjo su primer disco como solista, ‘La Chacalosa’ en 1995. Tres años más tarde Jenni grabó y editó ‘Si quieres verme llorar’, en género ranchero, con acompañamiento de mariachi y un acordeón.

 Sony Music se interesó en Jenni, la firmó en exclusividad y le grabó ‘Reyna de Reynas’ que le abrió las puertas de algunas radios angelinas. Sin embargo, el noviazgo de artista y disquera duró un muy corto lapso y sobrevino el rompimiento.

  En el año 2000 firmó con la empresa Fonovisa que le produjo ‘Que me Entierren con la Banda’ y a finales de aquel año grabó ‘Déjate Amar’. A inicios del 2001 Jenni dio a luz a su quinto hijo, Johnny, pero también grabó ese mismo año la producción ‘Querida Socia’. En 2002 Jenni viajó a Culiacán, Sinaloa para grabar ‘Se las voy a dar a Otro’, tema tan exitoso que convocó a su público para que la nombrara ‘La Diva de la Banda’.

  A partir de entonces la vida de Jenni se convirtió en una vorágine artística que la llevó a viajar incansablemente. Su fama se extendía por Estados Unidos y apresuradamente se adentraba en México, el sitio en donde ella quería triunfar. Como era menester, Jenni obtuvo sus primeras nominaciones al Grammy Latino y el Billboard Latino por el Mejor Álbum Banda.

  La carrera discográfica de Jenni ya no se detuvo haciendo varias grabaciones hasta llegar al 2009 donde grabaría ‘La Gran Señora’ y finalmente en el 2011 ‘Joyas Prestadas’.

  En el transcurso de esos últimos años Jenni pisó los escenarios más soñados de Estados Unidos y México, lo que muy pocos artistas han podido hacer. Con ello ganó fama y dinero y eso abrió la ambición de gente que se hallaba a su alrededor, algunas de ellas se aprovecharon de la buena voluntad de la artista y la robaron o estafaron… Sin embargo, siempre ella decía que no debía perder la confianza en las personas y sí darles una segunda oportunidad. Jenni estaba en la cima del éxito y no perdía el piso.

  Mientras eso sucedía, el plano personal de Dolores Janney Rivera Saavedra había cambiado radicalmente; ya eran habituales sus presentaciones o asistencias para organizaciones sin fines de lucro a las que ella apoyaba, tales como ‘Latin Pride Foundation’ y la ‘Gala Anual Benéfica de la Comisión Latina contra el Sida’. Sobresaliendo como activista comunitaria en ‘Jenni Rivera Love Foundation’, una non profit organization con la cual venía ayudando y apoyando a niños enfermos, mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar. En lo artístico, Jenni Rivera develó su Estrella en el Paseo de la Fama de Las Vegas, el día en que cumplió 42 años.

  Jenni Rivera obtuvo infinidad de reconocimientos y galardones como artista y activista comunitaria, pero nunca dejó de ser una mujer que apoyaba y ayudaba a su publico, a su gente y de eso somos testigos, ya que personalmente tuvimos la fortuna de atestiguar su espíritu altruista.

 Cierto día el señor Héctor Rivero, quien tras de un accidente quedó postrado en silla de ruedas, comentó que deseaba contactarse con Jenni pues le quería pedir ayuda para pagar los costos del trámite de su residencia’ ya que él no contaba con el dinero. Sin decirle nada, le comentamos a Laura Lucio (productora de Jenni) el caso del señor Rivero y le dimos su número telefónico. Al poco tiempo Héctor Rivero tuvo una cita con una abogada, Jenni pagó de su bolsa el trámite y Rivero obtuvo su residencia. Así de noble era ella. “Jenni es un amor’, nos dijo el Sr. Rivero.

  Para Jenni se habían abierto otros horizontes, obtuvo su reality show ‘I Love Jenni’ en la cadena Mun2, y el afamado actor Edward James Olmos la invitó a participar en la película ‘Filly Brown’ y se preparaba para hacer grabaciones en idioma inglés con acompañamiento de banda o mariachi. 

  Pero llegó el aciago 9 de diciembre de 2012… De momento, en las televisoras hispanas empezaron a surgir ‘flashes’ en los que indicaban que el avión en el que viajaban Jenni Rivera, su publirrelacionista Arturo Rivera, su abogado Mario Macías, su maquillista Jacob Llenares, Genaro N. (al parecer su peinador) y los pilotos Miguel Pérez Soto y Alejandro Torres, que viajaba de Monterrey a Toluca, había desaparecido del radar de navegación aérea. Más tarde se confirmó la triste tragedia.

  Así se fue la Diva de las Bandas, la Gran Señora, la noble, única e incomparable Jenni Rivera. Descanse en paz ella y quienes
la acompañaban aquel trágico día…. .°.

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