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‘EL MUERTO Y EL ARRIMADO, A LOS 3 DÍAS…’

Hooolaaa!… Fíjensennn que la semana pasada uno de mis  cinco leitores, me madno un mail, pa’ decirme que ya caigo gordo con ese saludito mamucas que doy… Así que ‘ora de puro coraje no’mas les digo: ‘Hi!’

 ah!, pero de que yo les eche uno, ni él ni naiden se salva, así que ai’ les va el chistorete de hoy:

Se llama: “La fiesta”

Resulta que a un paisano, un día lo mandaron de su trabajo a Dallas (la ciudad, eh!). Estando  en el bar del hotel empezó a hacer platica con a un texano alto, de poderosa espalda y fuertes brazos y puños enormes.

Le dice el visitante a su reciente amigo:

—“Siempre he oído hablar de las famosas fiestas texanas. ¡Cómo me gustaría asistir a una!”

  • – Mira, qué casualidad -dice el texano- precisamente yo doy una fiesta en mi casa esta noche. Si quieres puedes asistir.

— “¡Vaya suerte la mía!; y claro que acepto. Muchas gracias! -exclama el mexicanito.

  • – Pero debo advertirte algo -dice el otro-, en esas fiestas se bebe mucho.

—“Me imagino” -sonríe alegremente el forastero.

  • – Y a veces se consume algo de droga.

— ‘‘Pues no me extraña…. ni me asusta”.

  • – Ah!, y siempre hay sexo.

— “¡uuuy!, qué mejor!”

  • – Bueno, pero también debes saber -dice el texano- que por la bebida y todo lo demás… pues muchas veces al final de la fiesta, hay peleas.

— “Bah!, eso qué importa” -declara el visitante.

 Se ponen de acuerdo y se van en el automóvil del texano. Ya en camino, pregunta el paisano.

—“Y dime: ¿cuántos vamos a estar en la fiesta?”

Contesta el musculoso texano echándole un brazo sobre el hombro:

  • -“Nada más tú y yo!!!”…

                          ooops!!! —  je!, je!, je!…

Y cambiando tantito de tema, fíjensenn que hace unos días, mientras estaba a duro y dale con el control remoto de la tele, me topé con el programa de un canal mexicano donde estaban 2 morros y y chavas, más el moderador. Todos eran de los llamados ‘millennials’. El estudio se veía chipoclodo (o sea, bonito). Me llamó la atención porque hablaban de las caravanas de migrantes centroamericanos que pasan por México.

Dos a favor y dos no tan a favor. Unos ‘exigiendo’ que se respetaran los derechos humanos de esos migrantes, y pidiendo al gobierno mexicano que hiciera un plan para ayudarlos y atenderlos y bla, bla, bla…

Los otros pedían casi lo mismo, sólo que también pedían al gobierno de AMLO que en la frontera Sur, se haga una especie de filtro para que no permitiera el paso a los malandros, mareros y de más gente indeseable que se cuela con la gente decente.

Curiosamente en el programa que se llama punto y contrapunto, todos estaban de acuerdo en proteger y ayudar más a los pobres migrantes y ofrecerles asilo en México… aunque muchos de ellos no lo quieran.

Y mientras le sorbía a mi cafecito, me dije: “Hombre, pos pue’que estos güeritos tengan razón. Hay que ayudar a esa pobre gente hasta que llegue a la frontera. Poner patrullas que los protejan en las carreteras, darles abrigo, agua y, ni modo, aunque sean frijolitos pero hay que darles algo de comer.

Y en eso estaba cuando me saltó otra idea a la cabeza, muy bien, ya los ayudaste a que lleguen a Tijuana, Mexicali, Matamoros, Cd. Juárez, Reynosa, etc., y ¿’ora qué?… Los gringos no los van a dejar entrar y pa’ solicitar asilo se van a llevar meses ¿y mientras?… ¿Quién les da de comer, cómo se les brindan servicios, de qué viven?…

De octubre del año pasado a la fecha, han llegado a la frontera 5 caravanas con poco mas de 7 mil personas, según se calcula, y según esto viene ‘la caravana madre’, con 20 mil personas o más…  Y entonces me acode de los güeritos del programa que tanto se preocupan por los derechos humanos: ¿Ellos irán a mandar una mensualidad -porque no es ayuda de una sola vez, sino que es de varios meses- pa’mantener esta gente?…

¿Y los derechos de los que residentes de esas ciudades fronterizas, no cuentan?

Es más o menos lo mismo que les pasa a colombianos y peruanos con los migrantes venezolanos, que ya les están causando graves problemas. Siií! hay que ayudarlos, pero ¿hasta cuándo?

Si aun en nuestras familias, cuando llega una visita que dura dos o tres semanas, ya no ves la hora en que se vaya, ¿a poco no?… ahora imagina gente extraña. Por eso yo entiendo a la gente de la frontera mexicana, que protesta y ya no haya qué hacer. Y eso me recuerda un viejo dicho que dice: ‘El muerto y el arrimado a los tres días apesta”… y con todo respeto a los amigos de las caravanas (al igual que los recientes migrantes venezolanos), les digo que entiendo su situación, pero también ellos deben entender que ahorita ya son ‘como arrimados’ y que ya tienen mas de 3 días por lo tanto ya…

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