FAMILIA

LO QUIERE TODO PARA ÉL... ¿CÓMO ENSEÑARLO A COMPARTIR?

Una de las cosas que más incomoda a un padre es que su chiquitín sea egoísta. Y por el hecho de que no le guste compartir puede hacer pensar a los padres que a la larga será un niño ambicioso y peor aún si es de los que quieren y pelean por lo que otros tienen

Staff

2018-10-15

Una situación que “inquieta” a muchos padres es cuando el niño quiere apropiarse de todo lo de otros niños, sean juguetes, comida, etc. Es una situación que suele darse con frecuencia y que incomoda a los papás, pero hay que estar tranquilos ya que es algo bastante normal en los pequeños.


Es importante saber por qué actúan así para poder actuar y corregir estas conductas adecuadamente. Te contamos cuáles pueden ser las causas de que un niño solo quiera lo que tienen otros y te damos algunos consejos sobre cómo educarlo.


Algo que caracteriza el desarrollo de los más pequeños, hasta los 3-4 años, es el pensamiento egocéntrico. Los niños a determinada edad, ven el mundo y lo interpretan respecto a su propio punto de vista, les cuesta ponerse en el lugar del otro, entender a los demás....algo que se refleja en muchos aspectos del desarrollo del pequeño, como pueden ser el lenguaje y el juego.


En cuanto al juego del niño, va evolucionando paralelo al desarrollo en otras áreas, (cognitiva, social...) pasando de un juego inicial en solitario o en paralelo a formas más “sociales” de juego. Los niños pequeños juegan solos, o como mucho de forma paralela a los otros niños, pero no hay un juego compartido como tal.


Hasta los 4 años podemos ver diferencias entre:


Juego individual. Antes de los dos años, no tiene en cuenta a los demás.


Juego paralelo. Es un tipo de juego en el que los niños juegan juntos, pero no hay relación entre ellos. Se observan e imitan pero no interactúan. Por todo esto es normal y entre los 3y 4 años, puedan darse situaciones en las que los niños les quitan sus juguetes a otros en el parque, en casa o en el aula.


Algunos padres optan porque sean los propios niños los que “resuelvan” el problema, pero es difícil que niños de esa edad lo hagan de forma adecuada. El conflicto suele acabar con uno llorando o bien arrebatando de forma no muy deseable el juguete usurpado al otro niño. Otros papás pueden optar por regañar y castigar al niño sin sus juguetes. O bien con una charla sobre lo importante de compartir los juguetes con otros niños, y sobre cómo puede sentirse el otro niño.


El niño que quita todo a los demás no es un niño “malo” ni tiene por qué tener ningún problema, pero es importarte saber gestionar estas situaciones para que aprenda poco a poco cómo actuar.  Normalmente el niño que le quita algo a otro es simplemente porque ha visto algo que le gusta y quiere tenerlo. No tiene en cuenta si es de otro niño o cómo se va a sentir, simplemente lo quiere y lo quiere ya. No hay oscuras intenciones detrás.


Consejos para educar a niños que le quitan las cosas a los demás:


En este punto, los límites son importantes. Dejarle al niño claro, qué puede y qué no puede hacer, y enseñarle la manera adecuada de actuar. Ponerle límites y no concederle todos sus deseos es importante, de esta forma el niño va entendiendo que no puede tener todo lo que quiere y desea, que hay cosas que no puede tener.



Algo que debemos evitar es regañar al niño en exceso. Si cuando le quita un juguete, (o cualquier objeto, comida, etc… ) a otro niño, le regaño y me muestro enfadado en exceso, puede que el niño reacciones con más rabia y frustración y entramos ya en el campo de “rabieta”. Podemos acercarnos y con calma decirle al pequeño que no podemos quitar los juguetes y se lo devolvemos al otro niño. Si el niño se enfada y enrabieta, podemos “sacarlo” del juego un instante con nosotros, y simplemente decirle que hay que pedir las cosas. Recordemos que las largas charlas no sirven de mucho en niños pequeños. Si por el contrario el niño reacciona bien, le reforzaremos y le haremos ver que nos gusta su conducta.


Una actuación que no es aconsejable, es “sobrecompensar” al niño. Por ejemplo, un niño está comiendo un dulce y llaga mi hijo y se lo quita; se lo devolvemos al otro niño, pero para evitar el “drama” le compro otro. Estamos enseñando al niño a conseguir lo que quiere de forma inadecuada y no aprende a manejar la frustración.


Es importante también enseñarle cómo debemos actuar cuando quiero algo que otro niño tiene, enseñarle a compartir, a jugar con otros niños, e incluso puedo hacer de modelo y mediador. Poco a poco aprenderán solos.


En resumen se trata de corregir al niño desde la comprensión del momento evolutivo en el que se encuentra, poniendo límites y estableciendo ciertas normas de relación con sus iguales.

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