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Cómo superar el ‘síndrome de Wendy’?

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Aquella mujer que tiene la necesidad de complacer a su pareja y a los demás por el miedo al rechazo y al abandono, sufre del síndrome de Wendy. Este síndrome se complementa perfectamente con el de…

  Aquella mujer que tiene la necesidad de complacer a su pareja y a los demás por el miedo al rechazo y al abandono, sufre del síndrome de Wendy.

 Este síndrome se complementa perfectamente con el de Peter Pan, más frecuente en los hombres y que es, básicamente, la inmadurez llevada a la práctica; son mujeres que, por ejemplo, al preguntarles cuántos hijos tienen responden: Dos y un niño grande, suelen ser auténticas Wendys dedicadas a ser la mamá de todos.

 Aseguran algunas ramas de la sicología que la mujer tiene dos roles en la concepción del hombre (y por tanto, de la sociedad): la madre y la mujer. La mujer es aquella que goza del sexo, en todos sus aspectos pero cuando aparece Wendy anula a la mujer para convertirla sólo en madre. Esto, por supuesto, no es muy positivo para una relación de pareja. Aún así, existen muchas parejas que están encantadas con esos roles. Ellas no tienen ningún interés en el sexo, ni en la seducción y ellos buscaban una sustituta de su madre que les siga cuidando y mimando. 

Cómo superar ser una Wendy

 Para aquellas que sufren este trastorno su forma de actuar es una necesidad y no consideran que lo estén haciendo mal, sino que simplemente con su actitud cubren unas necesidades de afecto, pertenencia y seguridad.

 El poder superar este síndrome depende en un alto porcentaje de la capacidad de aquella que lo sufre y de reconocer que estas conductas son equivocadas. Deben reconocer sus propios miedos y a partir de ahí aprender a procurar su propio sitio en la relación. 

Pasos a seguir

*- Establecer relaciones equitativas con las personas: escuchar activamente los problemas de los demás, pero sin sentirse obligado por ello a resolverlos.

*- Incrementar la autoestima personal.

*- Acostumbrarse a decir NO.

*- Aprender a madurar, a pensar que cada uno es responsable de su vida.

*- No asumir las responsabilidades del otro.

*- No soportar la indolencia de quienes prefieren el soporte que otros les suministran.

*- Ser consciente de que los cambios de hábitos son lentos, no se producen de la noche a la mañana.

 Estas pautas sirven como prevención y superación de este trastorno. La conducta de una ‘Wendy’ está basada en el miedo al rechazo personal, en el complejo de inferioridad y el impulso por agradar a todos. Por tanto, si en el proceso educativo se enseña a la personas conductas asertivas —aquellas que defienden los propios derechos, sin agredir a los demás ni dejarse avasallar— se enseña a desarrollar una sana autoestima, a aprender unas habilidades adecuadas sociales que hagan de las relaciones interpersonales un foco de satisfacción y gratificación, las personas estarán más preparadas para evitar el sufrimiento que a la larga supone este síndrome.

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