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El Final está cerca… ¡Arrepentíos!

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Se acerca el 6 de Junio del año 2006, fecha que escrita en números corridos, seria: 6 6 6, y estos números bíblicamente simbolizan a la bestia, a satanás, al anticristo, al diablo, o como se le quiera

Se acerca el 6 de Junio del año 2006, fecha que escrita en números corridos, seria: 6 6 6, y estos números bíblicamente simbolizan a la bestia, a satanás, al anticristo, al diablo, o como se le quiera llamar. Y a causa de esa fecha, ya se han levantado voces augureras murmurando que en esa fecha se acabará el mundo, que por supuesto son declaraciones totalmente absurdas y sin fundamento, como muchas otras anteriores.

Durante siglos se ha discutido mucho sobre cuándo y cómo podría ocurrir el fin del mundo. Las predicciones que se han formulado hablan desde una guerra nuclear hasta la destrucción de una invasión extraterrestre. Algunos creyentes predicen el advenimiento del Mesías, ocasión en que todos seremos aniquilados y juzgados. He aquí algunos datos sobre esas profecías apocalípticas, algunas de ellas ya milenarias:

En el Año 992. En el transcurso del año 960, Bernardo de Turingia, un muy famoso teólogo alemán en su época, calculó que el año 992 era el fatídico. A medida que éste se acercaba, el pánico crecía. Año 1000. Se ha dicho que la llegada del año 1000 (el “milenio” de que se habla en el Apocalipsis de la Biblia) fue esperada con alarma, y hasta con pánico, por eso fue que mucha gente emigró a Jerusalén anticipándose a un holocausto que, como sabemos, nunca ocurrió. 

Año 1410. En una época se creyó firmemente que el mundo fue creado en 5590 a.C., y que duraría 7000 años; Por tanto, el año de su destrucción sería en año 1410. Sin embargo, lo significativo de esa fecha no se advirtió sino hasta 1645. Año 1524; y 1588. El astrólogo alemán Johann Stoffler predijo una inundación devastadora para el 20 de febrero de 1524. Los crédulos comenzaron a construir arcas; se dice que uno de ellos murió aplastado por una multitud que intentaba abordar su barca. Como no pasó nada, se revisaron los cálculos y se dio una nueva fecha: 1588. También transcurrió ese año sin que cayera ningún diluvio. Año 1666. En este año, Solomón Eccles fue encarcelado, en Londres, por recorrer desnudo el mercado Smithfield, llevando en la cabeza una vasija con azufre encendido mientras anunciaba el Juicio final y la destrucción. Aunque el mundo no vio su fin, en 1666 ocurrió el Gran Incendio de Londres.

Año 1761. Cuando dos leves temblores sacudieron Londres con 28 días de diferencia uno de otro. William Bell predijo que un tercero ocurriría 28 días después del segundo, el 5 de abril. Sería tan cataclísmico que el mundo se acabaría, o tal vez una inundación lo devastaría. Se cuenta que grandes muchedumbres huyeron de Londres, algunos en botes. No se sintió ni el más ligero temblor. El 3 de Abril de 1843, millares de personas se congregaron en al cumbre de las colinas de Nueva Inglaterra para aguardar el fin del mundo. Quedaron decepcionadas, pero, pese a esta contrariedad, jamás perdieron la fe en el hombre que había predicho el cataclismo:

William Miller, granjero y antiguo ateo que había tomado gusto a la lectura de las predicciones sobre el “Día del Juicio Final”. Después de meditar sobre los libros proféticos de Daniel y el Apocalípsis, Miller hizo sus primeras advertencias en 1831. Convirtiéndose en predicador y viajó intensamente. Sus predicciones acerca de la proximidad del Día del Juicio fueron reforzadas por lluvias de estrellas en 1833, halos en torno al sol y un impresionante cometa en 1843.

Fue entonces cuando New York Herald publicó la profecía de Miller, según la cual el mundo quedaría destruido por el fuego que caería del cielo, el 3 de abril de 1843. Al día siguiente algunos periódicos publicaron la siguiente espeluznante noticia: “algunos fanáticos de Miller, han dado muerte a sus familiares suicidándose ellos después, en la creencia de que a los muertos se les abriría primero las puertas del cielo”. Años 1882; 1911; 1928; 1936; 1953. Charles Piazzi Smyth, astrónomo de la corte escocesa, calculó que el mundo se acabaría en 1882 o 1911, según unas mediciones que había hecho de la Gran Pirámide de Giza. Los piramidólogos David Davidson y Herbert Aldersmith, astrónomo de la corte escocesa, calculó que el mundo se acabaría en 1882 o 1911, según unas mediciones que había hecho de la Gran Pirámide de Giza. Los piramidólogos David Davidson y Herber Aldersmith, en la edición de 1924 de su libro La Gran Pirámide y su mensaje divino, corrigieron esa fecha: 29 de mayo de 1928. En la edición de 1940, la fecha se revisó de nuevo y se fijó para el 20 de agosto de 1953. Otro piramidólogo, George S. Riffert, que había establecido la fecha fatídica para el 6 de septiembre de 1936, explicó posteriormente que lo que la Gran Pirámide revelaba era la abdicación de Eduardo VIII, no el fin del mundo.

Año 1914. Después de estudiar la Biblia y los mensajes místicos de la Gran Pirámide, Charles Taze Russell, fundador de la secta que se convirtió en los Testigos de Jehová, concluyó en 1874 que la segunda Venida ya había ocurrido, y que la gente tenía 40 años, o sea hasta 1914, para abrazar su doctrina o parecer. Posteriormente cambió la fecha y afirmó que sería ‘muy poco después de 1914’. Año 1919. Albert Porta, meteorólogo de un periódico, se hizo famoso por la exactitud de sus predicciones de terremotos en San Francisco. De modo que se le tomó muy en serio cuando dijo el 17 de diciembre de 1919 los gases incandescentes del Sol consumirían la Tierra. Como no sucedió nada y el Sol siguió brillando, Porta reanudó sus pronósticos del tiempo. ¡Y lo salvaron!

En 1962 los miembros de la etherius Society de Inglaterra -conocidos por su interés en la vida extraterrestre- creían que se acercaba el fin del mundo. En febrero de ese año ocho fanáticos escalaron una cumbre de 860 m en el norte de Inglaterra, para rezar por el mundo eimpedir el desastre… y dicen que lo salvaron! Año 1967. Andres Jensen, danés dirigente de la secta de los Discípulos de Orthon, convenció a sus seguidores de que el mundo acabaría en un holocausto nuclear la Navidad de 1967. Jensen incluso apareció en un programa de televisión para hacer el vaticinio ante millones de personas.

Después de pasar la Navidad en un refugio subterráneo, Jensen y 50 discípulos salieron de nuevo a la calle. Año 1972. Herbert W. Armstrong, editor de la revista The Plain Truth, declaró que el 7 de enero de 1972 era la fecha aciaga. El rotundo fracaso de su predicción no socavó su fervor. Pero tal vez la profecía más famosa, y la que más causó revuelo en nuestros tiempos, fue la del vidente y profeta Nostradamus, que vivió durante del siglo XVI y que en su

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