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El saco de plumas

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La humanidad cada vez se encuentra más deteriorada, tanto social como moralmente, esto debido entre otras cosas, a nuestras acciones, comportamientos y hasta sentimientos. En efecto,

 La humanidad cada vez se encuentra más deteriorada, tanto social como moralmente, esto debido entre otras cosas, a nuestras acciones, comportamientos y hasta sentimientos. En efecto, los sentimientos también influyen mucho y un buen ejemplo de ello se llama:

ENVIDIA ¿La conoce?

  Este es tal vez el sentimiento más ruin que persona alguna puede sentir.

  Lo que a continuación leerá nos habla de la envidia que llegó a sentir un hombre hacia quien decía que era su mejor amigo y de la cual lo llevó a la desgracia…. Esta es su historia.

  Jorge era un hombre económicamente estable, buen mozo y tenía un buen trabajo, parecía tenerlo todo sin embargo para él todo aquello no era suficiente. Este deseaba a toda costa tener más pero no sabía como. Por otro lado a su amigo Gerardo le iba de lo mejor y cuando Jorge se percató de esto sintió una fuerte envidia hacia él y pensó en vengarse. Empezó por calumniarlo injustamente, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que éste había alcanzado.

  Esto hizo que Gerardo perdiera injustamente todo lo que con esfuerzo había ganado, lo perdió todo…  Pero ni así Jorge fue feliz, así que un buen día, arrepentido por la ruina que trajo con sus calumnias a su amigo, y pretendiendo solucionar su grave error fue a visitar a un hombre muy sabio para que lo ayudara, por lo que le contó lo que había hecho.

  “He ocasionado la desgracia a quien era mi amigo y quiero arreglar todo el mal que le hice. ¿Cómo puedo hacerlo?”. A lo que el sabio le respondió: “Toma un saco lleno de plumas ligeras y suelta un puño de ellas a donde vayas”.

  El hombre, contento por aquello que le pareció tan fácil hizo lo que le ordenó el sabio y al cabo de un día las había soltado todas.

  Hecho lo encomendado volvió donde el sabio y le dijo: “Ya he terminado”, a lo que el sabio contestó: “Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas”.

  El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y aunque puso su mejor empeño, no pudo juntar casi ninguna. 

 Al volver, el hombre sabio le dijo: “Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste…”

  Así que amigo lector, ahora que se acercan días propicios para la reflexión, piense en esta historia y tenga presente que el daño que hacemos, aún sin querer, es irreversible y que…: “La vida tarde o temprano se encargará de cobrarnos todas y cada una de nuestras malas acciones”.

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