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ENTRE HIENAS Y LOBOS AMBRIENTOS

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Ante los ojos de una gran parte del mundo, Nicolás Maduro es el culpable de los horrores de Venezuela. Pero la intromisión de Donald Trump en el asunto tampoco es visto de buena manera por la comunidad mundial. Todos sabemos que Maduro y Trump son de la misma calaña… Autoritarios, corruptos e ineptos.

Está claro que la única víctima en esta crisis es el pueblo venezolano.

A Maduro y a sus socios gobernantes no les importa que una vasta población de su país prácticamente huya por la pésima administración de su gobierno.

Un amigo colombiano de la ciudad de Tunja me comenta que los migrantes venezolanos “parecen zombis” que caminan kilómetros sin un claro destino. A mi visita por el altiplano de Cundinamarca y Boyacá, dos de los departamentos más altos de Colombia, pude evidenciar la triste realidad de los migrantes venezolanos.

Se los ve en grupos por las carreteras pavimentadas que conectan a los departamentos del Norte de Santander, Boyacá y Cundinamarca. La mayoría son hombres jóvenes –entre 17 y 30 años—, pero también hay mujeres y niños. El recorrido que hacen a pie es el mismo que recorrió el Libertador Simón Bolívar con sus tropas republicanas en la segunda década del siglo XIX.

Lo anterior es una de las grandes ironías de esta tragedia venezolana. Al igual que el Libertador Bolívar, los recientes migrantes venezolanos caminan kilómetros y luchan contra viento y marea para encontrar un sorbo de libertad en el camino.

Bolívar encontró apoyo y logística a medida que se dirigió al sur, hoy los venezolanos encuentran desesperanza, zozobra, hambre y a veces, la muerte.

Mientras los venezolanos migrantes sufren las inclemencias del tiempo y una travesía con migajas de comida, Maduro y sus compinches ostentan millones de dólares para disfrutar de la vida y enfrentar vehementemente a sus disidentes.

Sin embargo, ese dinero mal habido se le acabó. El gobierno de Trump decidió congelar las cuentas del gobierno venezolano en Estados Unidos, especialmente las divisas provenientes del petróleo.

Pareciera que Trump estuviera obrando como un “buen samaritano”, pero eso no es cierto. Después de todo, el presidente norteamericano es tan corrupto como Maduro y tiene un “ADN” marcado por la mentira, el racismo y la falta de ética. Tanto Maduro como Trump son elementos negativos para Venezuela y América Latina.

Juan Gerardo Guaidó, líder de toda esa gente oprimida en Venezuela, tiene la difícil tarea de resistir los horrores de Maduro y las mezquindades del Trump. Guaidó se encuentra enfrente de dos hienas hambrientas.

Dr. Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com

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