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Entre la espada y la pared

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 Salir avante de problemas no es sencillo, en especial si no se cuenta con ayuda. Por eso la “Doctora Consejos”, es una sección que espera ser una guía para quienes no encuentran la salida. Los casos de hoy son:

Por: Silvia Carlock

Estimada Doctora:

 Hace 16 años estoy casada con un hombre que me hacía la vida de cuadritos.

 Yo tengo 32 años y él 37. Antes nuestras peleas eran porque él tomaba mucho y me golpeaba, cuando terminaba de golpearme me hacía suya a la fuerza. Yo quedaba con el corazón destrozado y mi ánimo tirado por los suelos, hasta que lo apresaron por violencia doméstica dejó de pegarme y de tomar, pero ahora después de 5 años me entero que tiene otra mujer y eso me duele mucho más que si me diera una golpiza.

 A menudo le encuentro mensajes de texto de ella, lo he confrontado pero niega todo. Usted se preguntará que por qué no lo he dejado, la verdad es que tenemos 2 hijas, una de 13 y otra de 15 y eso me impide hacerlo.

 Por un lado las niñas no quieren y por otro no tengo a donde ir, mi única salida es regresarme a mi país, pero mis hijas no quieren regresar, él tampoco quiere dejarlas, no trabajo, vivo sólo para mis hijas.

 Estoy entre la espada y la pared, para él soy sus ojos con los que mira porque está acostumbrado a que todo le llevo a la cama. Soy de esas mujeres a la antigua, siempre he sido muy correcta y aunque la gente me dice que soy muy bonita para estar soportando un hombre como él, siempre me he portado bien y he rechazado a todo hombre que se me acerca.

 Yo no he faltado, porque aunque él me engañe yo no tengo valor como para hacer lo mismo, pero mientras todo eso pasa a mi alrededor me estoy envejeciendo prematuramente de tantos pleitos y tanta tristeza que invaden mi alma. ¿Usted cree que me tengo que regresar a mi país, o si él es el que se tiene que ir?

 El nunca ha sido mi apoyo en nada, porque siempre que lo necesito nunca está conmigo.   — R.B.

Querida R.B.:

 Estás muy joven para permitir que la tristeza y los pleitos le roben años a tu vida. Y por otro lado, si sigues permitiendo el abuso y la traición, les estarás dando un pésimo ejemplo a tus hijas.

 Para resolver tu problema, no necesitas regresar a tu país, si quieres quedarte en Estados Unidos, busca un centro comunitario o una iglesia. En cualquiera de estos lugares pueden ponerte en contacto con agencias que ayudan a víctimas de violencia doméstica.

 Existen muchos recursos en este país para mujeres en tu situación.

 Ignoro cuál sea tu situación migratoria, pero una víctima de violencia doméstica podría llegar a calificar para una tarjeta de residencia permanente, infórmate bien, un buen abogado puede arreglar que este hombre te dé una pensión.

 A la edad que tienen tus hijas ya puedes buscar un empleo, aunque sea de medio tiempo, este ingreso, complementado con la pensión te puede ayudar a iniciar una vida independiente y digna. 

Te deseo buena suerte. 

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