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Hijos adultos y sus padres… cómo construir lazos sanos!

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Muchos hijos, al dejar el seno familiar pierden interés de seguir llevando una relación estrecha con sus padres…. Es importante mantener ese lazo porque a ambas partes da paz, seguridad y satisfacciones 

   Establecer y mantener relaciones saludables entre padres e hijos es imprescindible en cualquier edad y etapa de la vida. Las relaciones entre los padres y sus hijos adultos no siempre son fáciles por la coexistencia de sentimientos encontrados que no siempre es fácil dominar. 

  Desde que Dany (Daniel) dejó la casa de sus padres, para irse a vivir por su lado, no ha visitado a sus padres, ni siquiera les ha llamado por teléfono. Según él, siempre está tan ocupado que apenas le alcanza el tiempo para sus cosas. 

   Dany es sólo uno de los tantos ejemplos de hijos que al irse del seno materno, no sienten la necesidad de seguir relacionándose con sus padres. Pero esos hijos están muy equivocados, porque la relación de un hijo adulto con sus padres tiene un fuerte efecto ambivalente sobre el estado psicológico de cada uno de ellos y les proporciona tranquilidad, paz y una sensación de seguridad que ayuda a afrontar los problemas cotidianos.

•- Una relación ambivalente 

   Los lazos entre las distintas generaciones, de hijos adultos y sus padres, se pueden entender como “relaciones ambivalentes”. Estas incluyen amor, ayuda recíproca, satisfacciones y mucha solidaridad, pero al mismo tiempo, pudieran contener una continua serie de emociones y sensaciones negativas como aislamiento, conflictos y problemas intrafamiliares, como abuso o negligencia. 

    Sin embargo las sensaciones de seguridad y fortaleza son el punto de apoyo durante momentos difíciles o transiciones como la jubilación, algún fallecimiento, enfermedad, cambios de empleo, etc. 

•- Entre la autonomía y la dependencia. 

  Los padres de hijos adultos tienen deseo de ayudar, apoyar e intervenir, pero este deseo puede contrastar con la libertad, ejem: la intención de muchas madres de proteger y dar apoyo a sus hijas adultas es tanta, que se inmiscuye en la vida de ella y le coarta su necesidad de independencia.

   Por su parte, las hijas adultas luchan con su deseo de seguir siendo hijas, y a la vez convertirse en esposas y madres independientes. 

•- Tensión entre hijos adultos y sus padres 

  Las familias que demuestran solidaridad (hogares cercanos, mutua ayuda e interacción frecuente) tal vez tengan sensaciones contradictorias, tales como descontento sobre su relación o luchas para lograr independencia. 

   Las diferencias en las expectativas de padres/hijos, y los objetivos y el comportamiento de los propios hijos, pueden ser una fuente de tensión.

 Los padres mayores pueden temer enfrentarse a su envejecimiento, su delicada salud, su retiro o mudanza, y sus hijos deben asumir que ellos (sus padres) están más viejos y no pueden hacer tanto como querrían, por lo que pueden necesitar alguna ayuda. Esto puede suceder justo cuando los hijos se están ocupando de su propia vida y responsabilidades además de que cuidan a sus hijos, lo que deja menos tiempo para proporcionar a sus padres. 

 Los hijos pueden alcanzar todo lo que se esperaba de ellos, pero en su relación puede faltar afecto, calor, respeto y comunicación. Por su parte, ellos (los padres) pueden no proporcionar una ayuda financiera solicitada, interferir en las vidas de ellos e incluso es posible que tampoco estén disponibles para ayudar en la crianza de los nietos. El resultado, puede ser la decepción mutua.

Relaciones Sanas

 A continuación ofrecemos algunas sugerencias para la construcción y el mantenimiento de lazos afectivos sanos, entre hijos adultos y sus padres: 

• Sea honesto. Acepte a tiempo sus errores, miedos y hasta las dudas sobre uno mismo, las culpas, y otro tipo de sensaciones nos privan de entender a otros y de cambiar nuestro comportamiento. 

• Acepte otros sentimientos y creencias. Todos, tanto los hijos adultos y los padres mayores, merecen el derecho de tener sus propias opiniones, incluso si son diferentes a la de uno. 

• ¡Déjelo ser! Reconozca que cada generación toma decisiones distintas, y debe disfrutar o sufrir por sus consecuencias. No prohíba a la otra generación la oportunidad de aprender de cada situación. 

• Sea flexible. Tome la decisión de construir y mantener una relación sana entre las diferentes generaciones de su familia… No sea inflexible ni caprichoso en las decisiones que atañan a todos.

• Respeto, Amor y Comprensión. La relación entre hijos y padres continúa toda la vida, hasta el último momento, por eso, trate de mantener el respeto, amor y comprensión para los viejos y entender las diversas necesidades que ellos tienen. 

 Tenga presente, que tarde o temprano, usted llegará a esa edad y pasará por lo mismo que hoy puede que no aprecie… 

 

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