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La Columna del Lic. Vidriera 3-2013

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  Hace unas semanas te comentaba que por los tiempos de las fiestas de Navidad, Añoviejo y Añonuevo, se ven por las calles muchas personas deprimidas y exprimidas…Ya sabemos los motivos:  A unos les entristece el sentirse solos, porque no saben ni dar ni recibir amor, ni siquiera a sí mismos; a otros les entristece el no tener dinero, porque ven a la demás gente feliz y creen que la felicidad se compra con dinero… 

  Ahora, ya pasadas las fiestas, incluyendo la de los santosreyes, se nota otro fenómeno que ocurre año con año. En todo el mundo hay por estos tiempos millones de niños, y unos no tan niños, que andan en las escuelas y en las calles, tristes, cabisbundos y meditabajos, porque acaban de descubrir que lo que habían creído ¡toda su vida! es decir, desde… desde hace dos, tres o cuatro años, no era cierto: ¡No existe santaclós y no existen los reyesmagos! (Casi siempre cuando se le pierde a fe a uno se le pierde la fe también a los otros).

   Puede ser que los viejos se rían de la tristeza de esos niños, pero para éstos es cosa seria, es una tragedia. Hacemos mal en no prestarle más atención a las tragedias infantiles, son cosas de niños, pero son importantes.

  Muchos niños dejan de creer a temprana edad, digamos a los cinco o seis años,  otros ya grandecitos, a los 10,  11 o 12,  y otros, ¡otros siguen creyendo toda la vida!… En santaclós, en los reyesmagos… En Supermán, en las brujas y los vampiros y hasta en el Chapulín Colorado… MMm No me crees, ¿cuánto apuestas a que sí hay gente así? Ni apuestes, porque te gano.

   Hay niños que no dejan de creer a la primera. Si descubrieron que su papá era el que les andaba dejando los regalos bajo el árbol, dudan, pero su mente los engaña, desde chicos nos cuesta dejar de creer las cosas que creemos, aunque descubramos que no son creíbles. Así, el niño pensará rápidamente que santaclós le entregó los regalos al papá en la puerta de la casa porque iba muy de prisa, o vaya usted a saber qué imaginen los niños, pero la verdad es que algunos necesitan muchas pruebas para dejar de creer, porque a veces, antes de dejar de creer una cosa hay que empezar a creer en otra, como Tarzán, que no suelta una liana sin agarrarse de otra… ¡Ándale, también hay gente que creen en  Tarzán… y en Chita!

   No, señor, no es fácil dejar de creer. Por eso cuando vea a sus hijos tristes y deprimidos porque descubrieron que santaclos o los reyesmagos no existen, compréndalos y compadézcalos, acuérdese cómo fue cuando usted descubrió lo mismo… y si apenas lo descubrió ahora junto con su hijo, pues póngase a llorar junto con él.

   Ya te imaginarás a dónde quiero llegar con esta plática, pero no encuentro cómo, a lo mejor te dejo que saques tú solo las conclusiones  respectivas al respecto y con respeto te las metas a la maceta…  Me refiero a otras creencias que también un día descubrimos que no eran creíbles, pero muchos siguen creyendo de la misma forma toda su vida… aquí te voy.

   Si recuerdas tu infancia, digo, si no te ha llegado el enjambre alemán, ese que con su zumbido te hace olvidar, recordarás que un día, un año, o a lo mejor no sabes ni cómo fue, pero un día dejaste de creer que santaclós o los reyesmagos te traían regalos; pero si te das cuenta, sí seguiste creyendo en los regalos. Hasta puede ser que les hayas seguido el juego a tus apás para no desanimarlos y cuando llegaste a grande y ya de plano nadie creyó que creyeras y se acabaron los regalos, seguiste creyendo en santaclós y santos reyes, pero en forma diferente, ahora sabías que eran historias no muy concretas ni muy probables, pero eso no te impidió vestir el traje de santaclós alguna vez para tus hijos, ni te impidió dejarles algún regalo el día de reyes, porque, aunque tu imaginación había madurado y ya no creías el cuento, seguías creyendo en la tradición….

   Una persona adulta que siguiera creyendo en santaclós o en reyesmagos debe de ser una persona enferma.
 Ahora bien, mi pregunta es, ¿no habrá otras creencias de tu infancia que no hayas actualizado? Muchos siguen creyendo que las brujas que imaginaron de niños en realidad sí existen, muchos siguen creyendo, como creían de niños,  que el infierno es una cueva de lumbre con diablos con trinches atormentando a los pecadores, que Dios es un anciano bonachón de vestido blanco, que si se vistiera de rojo podía parecer pariente cercano de santaclós. Las creencias de la infancia que no se actualizan, que no maduran nos hacen tener una mente infantil, lo cual resulta muy provechoso para los manejadores de masas, para los que nos dan gato por liebre y a veces ni el gato nos dan… Entiende, no se trata de dejar de creer, sino de creer de otra manera….

   Si ves que alguno de tus hijos este año está pasando por el trauma de haber descubierto que los Reyes Magos no traen regalos y que Santa Clos no existe, anímalo, dile que es algo bueno ese descubrimiento, que es señal de madurez y de que su mente se va abriendo a horizontes más amplios. Dile que muchas veces el creer por mucho tiempo cosas falsas te puede echar a perder la máquina de pensar y después, aunque quieras, ya no podrás distinguir entre lo que es cuento y lo que es verdadero.
   Es bonito creer lo creíble, como es bonito esperar lo posible, pero creer lo increíble y esperar lo imposible eso es ya para profesionales de las creencias y las esperaderas. Uno tiene que empezar por el principio, y un buen principio es dejar de creer en santaclós y en los santosreyes y actualizar todas las creencias a nuestra edad, porque hasta “sabe quien” dijo: cuando era niño obraba como niño y pensaba como niño, pero de grande hay que pensar como grande… y entre más pienses, más grande y entre más grande, más pienses…. ¿o qué piensas? ¿Piensas?

Salud y saludos y hasta la próxima.        licvidriera@aol.com   

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