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La Columna del Lic. Vidriera 49-2013

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Por: Mario Soto Centeno

Duré mucho tiempo pidiéndole a Dios todos los día al levantarme que no me dejara meterme en lo que no importaba… llegó un tiempo en que vi que esa oración no era escuchada por más fervor que le ponía, de manera que un día la cambié: Dios, si yo no tengo remedio, por lo menos, ayuda los demás a que no se metan en lo que no les importa, sobre todo en lo que no les importa de mi vida…

  Yo a los sabios, a los inteligentes, a la gente que de verdad sabe, no le tengo miedo… soy capaz de toparles con una mano amarrada, nomás que se las amarren bien, que no se les vaya a soltar. A los que sí le temo es a los “rinocerontes”,  a la gente que no piensa, que no sabe y que no tiene imaginación, gente que es capaz de echar las más grandes mentirotas… y se quedan viéndote la cara esperando que les creas… Casi el mismo temor le tengo a la gente que cree mentirotas sin preocuparse por ponerlas en la tela de juicio, a lo mejor porque tienen la tela rota o no tienen juicio. Ve tú a saber.

   Ya sé lo que estás pensando: que me estoy apartando del tema, ¿pero cuál tema? ¿No ves que todavía no empiezo el tema? Una cosa es que esté tardando en empezar el tema y otra cosa muy distinta sería que me estuviera apartando de él…     Ando rodeando y rodeando a ver si puedo pescar algún tema porque no sé todavía de qué fregaos te voy a platicar. Y es que ya me da pena escribir, porque últimamente me he dado cuenta que sí hay dos o tres personas que me leen y eso hace que se chivié uno, ayer fui a un velorio y descubrí que hasta paisanos de mi glorioso pueblo, leen mi columna y otras cosas que aquí escribo, a pesar de que nadie es poeta en su tierra; por cierto que me llamaron para reclamarme porque no me despedí, ya que a la hora de los rosarios me esfumé, pero, que yo sepa,  nadie le reclamó al difunto que se haya ido sin despedirse y él si se fue bien ido… y era uno de mis lectores, de por sí que tengo pocos y luego se mueren… ni modo, allá te mando el Aviso, Nacho, si no encuentras la “Columna…” si vas a encontrar “La calavera del Licenciado Vidriera”.

   Pero volviendo al tema, que no tengo para esa semana, pues voy a tratar de escribir sin tema alguno, no sería la primera vez ni será la última… porque después de cierto tiempo de hablar o de escribir,  adquiere uno cierta facilidad para escribir largos artículos sin decir absolutamente nada de sustancia y eso como que se me facilita. Es un arte muy practicado el dar atole con la pluma, aunque escribir cosas sin importancia no es tan dañino, porque el lector tiene toda la libertad de dejarte hablando solo, o puede terminar bien arrullado y dormido. Malo es cuando se usa la pluma con toda la intención de engañar, para inclinar voluntades, vender ideas que a la larga harán daño a la gente. Eso es algo que algunos “buenos escritores” hacen con cierta facilidad, y eso sí está mal. ¡cuidado!, Pero escribir tarugadas sin trascendencia como llo…viznando, pues no es tan malo.

  Bueno, ahora sí, como mucha gente no nos sigue acá cuando cambia la página, porque allí donde dice: “pase a la página fulana”, yo sé que muchos dicen: “paso madre” y me dejan hablando solo, pero para los que le siguieron, voy a ver si puedo conectarme con el tema del principio… Sucede que como Dios no me ayudaba a dejar de meterme en lo que no me importaba, se me ocurrió una idea maquiavélica, porque así como me ves de menso, (Ey,  ….ey, no tienes por qué estar de acuerdo conmigo en todo, aunque sea por cortesía dame la contra alguna vez) decidí buscar un trabajo que se tratara precisamente de meterme en asuntos ajenos y que además me pagaran por ello, ¿cómo la ves desde ai? A la fecha no sé si fue Dios o el diablo quien me dio este trabajo, (ni voy a averiguarlo), porque ahora puedo meterme en asuntos ajenos… y resulta que como también soy criticón, este trabajo se me acomoda a la medida… corregir la ortografía de los artículos que aparecen en la revista… No todos, nomás lo que estén bien… (Lo que no sabía era que el trabajo incluía que me echaran la culpa de todo lo que saliera mal, pero trabajo es trabajo, ni modo).  Poco a poco me voy metiendo en todo, pero más que nada poco a poco voy aprendiendo, porque no sabía mucho de “Hortografia” cuando empecé, pero me acordé lo que nos decían hace muchos años cuando nos veníamos al norte, “si te ofrecen algún trabajo y te preguntan que si sabes hacerlo tú  di que sí aunque no sepas ni madres” … y así dije que era bien fregón para la ortografía, tuve que ponerme a estudiar día y noche,  y a mediodía también, y sigo estudiando, porque ah, jijodiún, cómo es enredosa esta cosa. El que diga que sabe toda la ortografía es que no sabe lo que es la ortografía, porque ni los académicos estamos de acuerdo en algunas cuestiones. Pero tienen sentido las reglas de ortografía, aunque parezca que nomás fueron hechas para reprobar muchachos en la escuela. Vale la pena conocer las reglas de ortografía, porque tienen por función ayudar a expresar con claridad lo que pensamos, ayudar a entendernos, y es lo que se hace aquí, es mi trabajo, pero como siempre andamos a las carreras, se me pasan muchas faltas y espero que me perdonen por mi falta de ignorancia, que no es falta de voluntad…

  A muchos, al ver las faltas de ortografía que se ven en Facebook por ejemplo y en otras publicaciones, ni vergüenza les da, ni coloraos se ponen, a mí sí me da vergüenza, y prometo, mientras me aguanten aquí, aunque ya pedí mi cambio, seguir estudiando y trabajando para hacer más entendible el contenido y con menos faltas… Aguanten un poco… Serenidad y paciencia, Kalimán.

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