La firme respuesta de una líder universitaria a una ofensa racista

Pulso USA

Jesús Del Toro


Rini Sampath, la presidenta estudiantil de la Universidad del Sur de California (USC), tiene una trayectoria académica y personal destacada. De 21 años y originaria de la India, llegó a EEUU a los seis años, según narra el periódico The Washington Post…

Y no solo ha progresado para lograr éxito universitario en su carrera de Relaciones Internacionales, sino que ganó la elección presidencial del cuerpo estudiantil de USC, algo que requiere convencer y atraer a muchos.
Con todo, ella ha sufrido y continúa sufriendo el prejuicio, ser denostada simplemente por su lugar de origen. Y eso, con todo lo impropio e inaceptable que resulta, lo padecen también muchos jóvenes universitarios y personas en general que son parte de alguna minoría por su condición racial, de género, de origen nacional o de habilidades.
Hace unos días, cuando Sampath caminaba de vuelta del apartamento de una amistad, pasó frente a la casa de una fraternidad universitaria. Por una de las ventanas, un individuo se asomó y le gritó en tono insultante: “Tú, India, pedazo de mierda” y le arrojó una bebida. El momento, es de suponer, fue desagradable y aunque cuando los miembros de esa fraternidad la reconocieron se disculparon con ella, el daño estaba hecho. Una muestra de racismo y xenofobia quedó expuesta de modo flagrante. Como ella misma escribió al día siguiente en su página de Facebook, lo grave del caso es que cuando ella pasó frente a la casa “la vieron como subhumana”.  El dolor fue punzante y la disculpa no lo aminoró.
En su página de Facebook Sampath dijo que aún se encontraba “en estado de shock”, en una suerte de vacío, y añadió que la fraternidad de la que provino el grosero epíteto tiene antecedentes, pues miembros de ese grupo ya habían insultado antes a un compañero. No se trató, ella misma lo dijo, de un hecho aislado sino de una muestra del racismo prevaleciente en esa universidad y, por extensión, en muchos segmentos de la sociedad estadounidense. Y, lo más grave, es que –lo hayan hecho por frivolidad o por maledicencia- quienes han lanzado esas frases ofensivas deben tener claro que tales dichos tienen una carga siniestra: la propia Sampath dijo que ese tipo de lenguaje ha sido usado por individuos al lesionar o matar a otros y recordó el caso reciente de un hombre sikh que fue golpeado brutalmente en Illinois solo por su apariencia (el agresor le habría dicho “terrorista, regresa a tu país”).

Esa inquietud, y lo que es justo hacer para encararla, comenzó a encenderse entre los miembros de la universidad, y Sampath comenzó a recibir mensajes de afecto, apoyo y solidaridad.


En ese sentido, como informó la televisora NBC, el decano de asuntos religiosos de la USC indicó que esa universidad tiene una política de cero tolerancia hacia expresiones racistas y exhortó a Sampath a presentar una queja formal. Y en una carta firmada por el Vicepresidente de Asuntos Estudiantiles de la USC se condena la agresión verbal contra Sampath y se pide a todos los miembros de esa comunidad universitaria a que denuncien en un sitio web específico los casos de expresiones y actos de odio y que se concienticen al respecto.
Con todo, como señala el Post, la joven no ha querido identificar públicamente al joven que la insultó. Pero sí decidió dejar claro a escala de toda su universidad –con resonancias mucho más allá- que toda clase de agresiones verbales o físicas de todo tipo “sea por racismo, sexismo, homofobia o transfobia” siempre son incorrectas, que no deben quedar en silencio. Que son intolerables y perniciosas. Y deben ser frenadas.

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Ruby Limon

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