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LaMama Leona!

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El proteger a sus hijos, y a veces hasta porque alguien los mira feo, es normal; pero eso no quiere decir que automáticamente usted deba convertirse en…

 Todo sabemos que el amor de madre no tiene límites, porque las madres son capaces de todo con tal de lograr el bienestar de sus hijos, sólo que también deben  otorgar a los hijos un poco de libertad y evitar sacar las “garras” cada vez que alguien los daña. Según los expertos, ser mamá leona se debe a una educación con esquemas de dominio y poca tolerancia a la frustración.

  “Si una madre no aprendió a manejar la frustración no podrá entender que un hijo necesita aprender a resolver sus propios conflictos, aunque esto le represente de momento una dificultad, no siempre se puede tener todo lo que se desea”, explica la psicóloga Esmeralda González.

  El sentir de algunas mamás leonas, comenta, es que no permiten que sus hijos crezcan, porque temen el hecho de ya no sentirse necesitadas. “Esa actitud sobreprotectora, agresiva o no, es innecesaria cuando el hijo necesita empezar a interactuar fuera del vínculo materno”.

  “En cuanto un bebé nace es un ser totalmente indefenso, y es natural en la mayoría de las mujeres proteger a quien saben desvalido, conforme crece empieza a interactuar más regularmente con otras personas y es ahí donde se pueden observar las primeras señales de una falsa protección”.

 Un típico caso de una mamá leona que tiene hijos pequeños es que ésta busque problemas con la madre de otro niño, cuando le hacen mala cara a su pequeño hijo.

  Es natural que los niños en sus etapas egoístas quieran todo para ellos, y si el vecinito riñe es común que si uno no se entromete y sólo lo encauza a reaccionar del modo correcto, el niño aprenderá a negociar y compartir, si hace lo contrario no tendrá esa habilidad. Si la señora va y le reclama a la vecina o al niño, entonces el hijo aprenderá que esa labor seguro es de su mamá, y que las situaciones se resuelven siendo agresivo.

  “Lo importante, señala la psicóloga, es darse cuenta de la actitud, lo siguiente es analizar qué puede hacer con lo que siente, piensa y hace”. “Pensar puede llevar a conclusiones interesantes como, ‘estaré atenta a mostrar mi apoyo, pero no puedo vivir por él aunque me duela”.

 Se enfatiza meditar con una actitud positiva, realista y centrada, esto se dice fácil pero puede no ser complicado si buscamos retroalimentación en personas de nuestra confianza, una amiga sincera, un consejero, un terapeuta”.

 Esto es importante, dice, ya que en parte los sentimientos están influidos por estas creencias que pueden no ser las más realistas, y si no se hacen conscientes no se puede cambiar.

  “Lo que una madre leona puede hacer para no sucumbir a la emoción de actuar por impulso de ir a defender de ‘la lagartona a su tierno y lindo hijo’, por ejemplo, es dedicarse más tiempo para ella, realizar algún tipo de pasatiempo, hacer ejercicio regular o apoyar alguna causa”. “Hacer cosas interesantes para su vida, buscar nuevas amistadas y reencon-trarse con las que ya tiene le permitirá tener tiempo para ella”, señala la especialista.

  Asegura que el mejor apoyo que se le puede dar a los hijos es el propio actuar, pues ellos aprenden más acerca de lo que observan en los padres que de lo que se les diga.

   Aprenden mejor lo que es la dignidad, la asertividad, la confianza, la entereza, la capacidad de ser tolerantes, el orgullo, el ser activos, entusiastas, positivos y más sociables”. Además, comenta que esto hará que los hijos se acerquen más a pedir un consejo o apoyo emocional a sus padres.

   Al concentrarnos de forma constructiva y positiva en lo que hacemos y pensamos es seguro que nos sentiremos mucho mejor. Si aun así se sienten deseosos de manejar la vida de los hijos, una opción es la lectura de libros de control de estrés, para aprender a manejar las emociones.

 “También existe bastante información de cómo ser más asertivos en nuestra comunicación, para decir las cosas sin generar la agresión que regresa a nosotros. Si decimos las cosas centrados no generamos reacciones negativas por parte del otro, repercutiendo directamente en cómo nos sentimos, esto es, si hay la confianza para que el otro esté receptivo a lo que podamos decir.

   Hay que enseñar a los hijos siendo cautelosos, permitiéndoles vivir sus propias experiencias, su vida es suya no nuestra, la mujer ya tiene bastante con su propia vida, en la cual nunca debe dejar de crecer y aprender; es mejor ser fuertes por ellos, que vivir en ellos, y tenga presente que el ejemplo y su comprensión nunca estarán de más • --

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