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¡Mi esposo es un ‘tacaño’!

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COMO LLEGAR A ACUERDOS SIN ENFRASCARSE EN AGRIAS DISCUSIONES

Por: Martha Lizola

  No se trata de despilfarrar el dinero, pero tampoco mantener una conducta obsesiva con respecto a cada gasto que se haga. ¿De qué modo llegar a un acuerdo sin rozar los ásperos límites del desequilibrio?

  Uno de los problemas que suele surgir en la pareja es el tema del manejo del dinero y el uso que se le otorga. El dinero es poder, es una energía que hay que saber utilizar siempre a favor.

  Cuando en torno a él se originan discusiones y malos entendidos, hay que intentar parar, reflexionar y reinventar una nueva manera de relacionarse con él ya que el perjuicio en la relación de pareja puede ser enorme si no se tienen en cuenta las necesidades y costumbres de cada integrante de la relación.

  Hay que saber distinguir cuáles son los motivos por los que se origina el problema con el dinero.

  Es imprescindible saber distinguir entre cuidar la economía de la familia o pareja, y otra cosa muy distinta es negarse por avaricia a realizar un gasto necesario.

  Hay maridos que son considerados ‘tacaños’, pero también es cierto que hay mujeres que son ‘caprichosas’ y que si nos ponemos a analizar cada pareja podemos advertir que hay dos versiones que hay que entender y poder conciliar.

  Pelearse por dinero es uno de los inconvenientes que más puede resentir un vínculo amoroso, sobre todo si es uno solamente el que trabaja.

  La desigualdad es muy grande y el conflicto se irá asentando a medida que esta situación se prolongue.

  Cuando las apreciaciones con respecto a los gastos son muy dispares, lo ideal es que los dos integrantes de la pareja trabajen. De este modo, se asumirán gastos comunes y se podrá establecer un pequeño fondo individual para que cada uno lo pueda invertir en lo que ‘desea o lo ahorre’.

  Lo cierto es que cada uno puede hacer lo que desea con su dinero, pero cuando se está en pareja hay que buscar la conciliación. Lo que no se puede admitir es el privarse de productos indispensables por no querer gastar, mucho más si se tiene el dinero.

  Así como existe una adicción compulsiva por gastar, también está aquella que se encarga de acumular cada vez más dinero o cualquier cosa, como zapatos, bolsas, camisas, etc.

  Es preciso estar atento ante esta posibilidad y no permitir que se expanda ya que es una conducta tóxica. Siempre hay que reflexionar y preguntarse qué está pasando con esa adicción.   ¿Será que la pareja responsable tiene un comportamiento enfermizo? En estos casos la comunicación es clave.

  Es importante hacer un esfuerzo e intentar conocer a quien se tiene al lado. Y esto lo deben hacer antes de contraer un compromiso de matrimonio; como su historia, su familia, la profesión que tiene, todo hasta el más mínimo detalle. Toda esta información habla de su personalidad y define sus comportamientos.

   A veces, comprender al otro hace que se tenga una mirada más compasiva y se pueda ayudar a ese individuo desde otro lugar al que no siempre podemos llegar justamente porque no nos permitimos profundizar en la vida del otro.

   Hay que ser paciente, tolerante y siempre pensar que existe una razón por la que una persona se comporta de una determinada manera y no como quisiéramos. ¿Tacaño?… Tal vez, pero siempre existe un motivo, profundiza en su vida y descubrirás el porqué.

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