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Mi esposo no es cariñoso… Y eso me duele

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Por: Martha Lizola

  Cuando nos casamos, mi esposo se desvivía en atenciones, me besaba cuantas veces podía, me hacía caricias al pasar junto a mí. Pero al paso del tiempo cambió; se volvió muy seco, no me acaricia, no me besa y no es nada expresivo con el amor que dice tenerme. Eso me hace sentir mucho y le digo que me gustaría que fuera más expresivo pero no lo hace, en la intimidad -ni hablar del tema- cuando le reclamo que ya no es el mismo, nos gritamos, nos insultamos y hemos estado al punto del divorcio por esa cuestión. Yo lo amo y sé que él también me ama, al grado que sufro en silencio su indiferencia, su falta de demostración de cariño hacia mí y hacia mis hijos, pero ya no sé cómo lograr que cambie, que deseo sea más cariñoso y expresivo con nuestra relación.

  Bueno, esperamos que estos consejitos los ayuden un poco a comprenderse como pareja y superen los ‘afectos incomprendidos’. Una de las cuestiones más importantes en nuestra vida es cuidar y multiplicar nuestros afectos; ser cariñoso y atender a las personas que amamos para que, a su vez, seamos atendidas y queridas. En la esfera íntima, todo el mundo sabe la categoría que alcanza en nuestra calidad de vida las gratificaciones de  un buen sexo, de una vida en armonía. Entonces ¿qué pasa?, ¿por qué no nos preocupamos más por esa parte de nuestra vida?. Muchas veces la costumbre y el desgaste cotidiano vencen la ilusión. Entonces, los antes amorosos amantes ya no se besan, desconocen los más íntimos deseos de su pareja; ni siquiera preguntan y de igual manera tampoco piden gratificar los propios. Quizás porque esperan una negativa o una formal complacencia que tal vez sea peor. Las fantasías se acaban y el repertorio de intercambios verbales en torno al ámbito amoroso llega a su mínima expresión. Cuando se alcanza este punto, se está muy cerca del fin del amor y se aterriza en un matrimonio árido, sin los chistes cómplices que tanto mitigan los conflictos, el cansancio del trabajo, las luchas de la vida, y se complica un poco más si ambos trabajan para sacar adelante a la familia pues esto conlleva que poquito a poquito se entre en una rutina por el agotamiento, el cansancio, las presiones de la vida diaria, y lo que necesitan es darle algún ritmo a su matrimonio, si no a compás de ‘salsa’, al menos de ‘danzón’. Parece que cuando se descuida el matrimonio, no se mantienen ciertos cuidados como vacacionar solos de vez en cuando o mandar a los niños a casa de la abuela, el espacio entre él y tú termina por llenarse de telarañas, y ahora no encuentran el plumero para ‘deshacerlas’.

 Lo cotidiano los lleva al aburrimiento y la rutina, enemigos de la pareja tanto para tu esposo como para ti; sería ideal que los fines de semana evitaran lo cotidiano poniendo atención y dedicando tiempo para ambos, tomen en cuenta que esposas aburridas y esposos incomunicados o viceversa, es un plano que a ninguno conviene.

  Cuando algún miembro de la pareja siente que algo no está funcionando, lo mejor es hablarlo en un ambiente diferente o fuera del hogar, invítalo a cenar y salir de a lugar tranquilo, donde no sean interrumpidos por los hijos, las suegras o algún miembro de la familia. Cuando logren la comunicación perfecta serán parte de ese código de pareja y gracias a ella se comprenderán, se respetarán. No se agredan, ni se lancen dobles mensajes contradictorios, pueden escucharse, esto los favorecerán. No se agredan, ni se lancen dobles mensajes contradictorios, pueden escucharse, esto los favorecerá para mejorar lo que tú deseas que él cambie hacia ti y viceversa; tal vez tu esposo quiera que tú cambies algo hacia su persona, muchos desencuentros y rupturas se pueden evitar poniendo atención y dedicando tiempo a nuestra pareja, especialmente al buscar siempre la manera que fluya el intercambio, tanto verbal como afectivo.

  Algo muy importante, cuando tengan algún sentimiento negativo, desavenencias o fricciones propias del matrimonio, no usen su alcoba matrimonial como ring, no desaten la soberbia; controlen sus emociones de enojo o decepción, recuerden que se unieron enamorados y ambos deben poner todo de su parte. Algunas parejas se insultan y luego quedan en el recuerdo de ambos esos malos momentos, recuerden que en la cama sólo debe crecer el amor. Un buen día en armonía, facilita una gran noche para ambos.

 

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