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Miembro del Cartel de Sinaloa dice que lo ayudó un familiar que es policía en EEUU.

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En una declaración jurada, un agente antinarcóticos menciona que un traficante de Ismael ‘El Mayo’ Zambada reveló que un pariente que trabaja para una agencia policial estadounidense verificó si había una orden de arresto en su contra. Con esa información viajó a Chicago sin preocupaciones.

A través de mensajes por WhatsApp, Roberto Velázquez Martínez, identificado por las autoridades como un importante distribuidor de cocaína del líder de una facción del Cartel de Sinaloa, Ismael ‘El Mayo’ Zambada, acordó reunirse en un bar de Chicago con quien creía era un traficante colombiano. Se trataba de un operativo encubierto de la Administración para el Control de Drogas (DEA).

Velázquez Martínez, un duranguense de 36 años, viajó hasta hace unos años libremente por el mundo trabajando para Zambada, uno de los criminales más buscados por la DEA. Él habló a finales de 2018 con un falso representante de ‘un cartel colombiano’ en un lujoso restaurante de Polanco, un vecindario adinerado de la Ciudad de México, y en varios lugares de Honduras.

Aquel 3 de diciembre, en Illinois, ambos trataban de cerrar un trato por la venta de varios kilos de cocaína que supuestamente ya habían entrado de contrabando a Estados Unidos. El Cartel de Sinaloa prometió pagar unos días después de que recibiera el producto y la DEA vigiló de cerca el encuentro.

Al día siguiente, Velázquez Martínez se vio con dos informantes de la DEA en una casa en Stickney. Esa vez ellos llevaron dispositivos para grabar una venta en la que hubo cierta desconfianza de parte del cartel. Allí les entregaron 145,000 dólares en efectivo en una caja de cartón por cinco kilos de cocaína.

El brazo de ‘El Mayo’ en Chicago

Sin saber que grababan todo lo que decía, Velázquez Martínez describió en la cochera de esa vivienda el imperio criminal que su jefe, ‘El Mayo’ Zambada, había construido en Chicago ya sin la ayuda de su socio Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Justo en esos días lo juzgaban por narcotráfico en una corte de Nueva York.

Contó que Zambada, uno de los narcos mexicanos más longevos y quien jamás ha pisado una cárcel, enviaba hasta una tonelada de cocaína a Estados Unidos cada dos semanas, que tuvieron “diez oficinas” o lugares de distribución en el noreste de ese país y que había huido de Chicago pues se sintió amenazado por varios asesinatos relacionados con la distribución de droga.

“Yo me tuve que ir porque las cosas se calentaron y nosotros perdimos 120 kilos (de dicha droga) y 5 millones de dólares”, señala una declaración jurada que redactó el agente de la DEA, Jomarr Cintron.

Pero antes de volver a coordinar la distribución de narcóticos en ‘La Ciudad de los Vientos’, afirmó el traficante, verificó con una fuente confiable si estaba en la lista negra de la DEA.

“Velázquez indicó que previamente se comunicó con un familiar en la policía estadounidense para asegurarse de que Velázquez no tuviera ninguna orden de arresto activa antes de volar a Chicago”, detalla el informe del agente Cintron.

La DEA no respondió a los mensajes enviados por Univision Noticias preguntando si habían identificado al supuesto policía estadounidense que presuntamente hizo esa verificación para Velázquez.

Joseph D. Fitzpatrick, fiscal asistente del Distrito Norte de Illinois del Departamento de Justicia, señaló: “Nos negamos a comentar mientras este caso esté pendiente”.

Hasta ahora, lo más cercano a eso que ha detectado la justicia estadounidense es que varios agentes federales, en particular oficiales de la Patrulla Fronteriza, colaboraron estrechamente con narcos mexicanos y estos terminaron en prisiones.

Escapando de la DEA

En aquella reunión en Chicago, unos minutos después de que Velázquez Martínez alardeó sobre el supuesto pariente policía, varios agentes de la DEA rodearon la casa intentando detener a los traficantes. Todos terminaron bajo custodia, excepto el distribuidor del ‘Mayo’ Zambada, quien logró escapar a pie.

Lo único que encontraron de ese capo fue su pasaporte y su visa estadounidense en el hotel donde se hospedó. Los registros migratorios indican que había ingresado a Estados Unidos el 2 de diciembre de 2018.

Aunque perdió esos documentos, Velázquez Martínez siguió viajando. Su último vuelo internacional lo realizó en octubre de 2019, cuando fue arrestado al llegar a un aeropuerto de Perú.

Se alega que visitaba ese país, considerado el segundo productor más grande de cocaína en el mundo, para hacer nuevos tratos para el Cartel de Sinaloa.

La Policía peruana señaló que siendo operador de esa organización criminal “tendría la responsabilidad de transportar importantes cantidades de clorhidrato de cocaína hacia la ciudad de Chicago”.

Lo extraditaron a Illinois en diciembre pasado para hacer frente a una acusación en la que también mencionan a otros miembros del cartel: Camilo Álvarez, de 44 años; José Hernández Ramírez, de 36; Inés Chávez Rodríguez, de 36; y Louis Reyes Vélez, de 44.

“El tercero más buscado”

La DEA asegura tener un audio en el que este mafioso reveló que trabajaba para ‘El Mayo’ Zambada, de quien se refirió como “el tercero más buscado”. Lo dijo el 15 de noviembre de 2018, cuando se reunió con un colaborador de la DEA en un restaurante de Honduras.

“Tengo todo listo… No me falles”, le dijo a quien se volvió un espía del gobierno de Estados Unidos buscando ser un testigo protegido. “Yo trabajo indirectamente con un amigo que es el tercero más buscado (por la DEA) (…) El primero era ‘El Chapo’, luego el segundo y él es el tercero”, indicó.

En ese viaje, el cartel intentaba comprar casi una tonelada de cocaína por 2.5 millones de dólares. El trato era que los ‘traficantes colombianos’ les entregarían 300 kilos de droga en Chicago y que otros 600 kilos los llevarían en jet privado desde Honduras y hasta una pista clandestina en la sierra de Durango, la región que es conocida como ‘El Triángulo Dorado’.

“Allí donde aterrizarás te recibirá un comandante del área (un policía corrupto de alto rango) (…) Es mi compadre… De ahí a la frontera está todo listo y toda la policía está pagada”, aseguró el mafioso.

Las coordenadas del sitio en la montaña de Durango donde aterrizaría el jet fueron fotografiadas por el espía, quien posteriormente entregó la imagen a la DEA.

Droga falsa y un jet

En el operativo que se montó para atrapar a Velázquez Martínez se usó un jet, un piloto, un auto con cámaras ocultas y 140 ladrillos que contenían cocaína falsa. En un momento el producto fue probado por el capo para verificar su calidad, pero jamás descubrió la trampa, detalla la acusación.

En Honduras, oficiales encubiertos de la DEA y elementos de la Policía Nacional de Honduras fingieron ser guardaespaldas de uno de los informantes que entregó la supuesta mercancía. Varias conversaciones en WhatsApp y audios grabados en secreto son parte del expediente criminal.

“Tenemos una pista de aterrizaje de donde yo soy (Santiago Papasquiaro, Durango), en donde estás invitado a quedarte. Es un lugar con armamento, pero no te sacará nadie del gobierno. Es como si la jungla fuera tuya”, dijo Velázquez Martínez cuando fue grabado en un hotel en la Ciudad de México.

A cambio de su colaboración, el Departamento de Justicia le pagó más de un millón de dólares a uno de los espías, como “compensación” por su trabajo y “reembolsos” por la droga y el dinero que le decomisaron. Además, le permitieron quedarse y viajar en Estados Unidos. Al otro informante le dieron más de 275,000 dólares por su ayuda y lo incluyeron en el programa de testigos protegidos.

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