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Milagrosa tequa de Navidad

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Una Noche de Navidad, durante la Primera Guerra Mundial, soldados enemigos alemanes y británicos decidieron hacer un alto al fuego. Dejaron las armas para cantar villancicos y todo gracias a una…

 La ‘‘Gran Guerra’’, como se le conoce a la Primera Guerra Mundial ha pasado a la historia como ejemplo de la brutalidad e insensatez, los enfrentamientos alcanzaron la mayor ferocidad en una estrecha franja de tierra entre Alemania, Francia y Bélgica conocida como el frente occidental. Cuando se inició el combate todo el mundo pensó que se terminaría en un par de meses, pero por desgracia no fue así.

 Esta guerra también fue llamada la “guerra de trincheras” por las largas zanjas excavadas frente al enemigo, muchos soldados murieron con tan solo asomar un poco sus cabezas por sobre la protección que la trinchera ofrecía ante la pericia de algún francotirador enemigo.

  La historia que hoy nos ocupa, cuenta que en diciembre de 1914, había llegado al ejército inglés un informe de inteligencia en el que se aseguraba que los alemanes atacarían con fuerza en la misma noche de Navidad. En tensión, los soldados británicos apostados en la “tierra de nadie” en Ypres (Bélgica) esperaban cualquier movimiento sospechoso del enemigo para contraatacar. De pronto, uno de los vigías advirtió la aparición de unas tenues luces en el lado alemán, con lo que dio la voz de alerta para prepararse para el ataque. Sin embargo, nada sucedió. Las luces se multiplicaron, y con la ayuda de binoculares, los ingleses se llenaron de asombro al constatar que se trataba de árboles de Navidad en las trincheras. Pronto se oyeron con claridad agradables voces en alemán cantando villancicos: “Stille Nacht, heilige nacht…” “Noche de Paz, noche de amor…”.

  Algunos soldados ingleses se animaron a cantar también desde sus posiciones en inglés, con lo que el intercambio de balas de meses anteriores se transformó en un intercambio de villancicos.

 Entrando un poco más en confianza, soldados alemanes comenzaron a gritar en un inglés aproximado “We don’t shoot, you don’t shoot!” ¡No disparamos, ustedes no disparen!

  Algunos alemanes salieron de su trinchera con las manos en los bolsillos, para asombro de los ingleses. Pero de estos últimos salieron también dos oficiales de su trinchera y se pusieron a hablar con los enemigos.

   Acordaron no disparar para poder enterrar a sus muertos. Incluso tuvo lugar una celebración fúnebre conjunta, para enterrar cadáveres de ambos bandos, con el capellán de uno de los ejércitos. Más aun, se intercambiaron regalos: algunas pocas cosas que habían recibido de sus familias las intercambiaron con los soldados del otro bando.

  Con tanto trato personal, los soldados comenzaron a ver a sus enemigos como personas como cualquier otra. ¡Maravillosamente, había tenido lugar una tregua de Navidad, que nadie quería romper! Por lo que se sabe, no sólo se dio en Ypres, sino también a lo largo de buena parte de la disposición de trincheras en el frente de guerra.

Sin embargo, ambos bandos sabían que se trataba de una tregua de soldados en el frente de batalla y a espaldas de sus respectivos estados mayores. Entendieron que no podría durar mucho, pero se las ingeniaron lo mejor que pudieron para alargarla.

La tregua terminó de forma parecida a como había empezado, por mutuo acuerdo. El capitán Stockwell de los Royal Welsh Fusiliers cuenta en sus memorias:

 “Hacía mucho frío. A las 8.30 de la mañana, disparé tres tiros al aire y saqué una bandera que llevaba escrito “Feliz Navidad”, salté del parapeto. El capitán alemán sacó una camisa en donde estaba escrito “Gracias” y saltó fuera del parapeto, nos saludamos respectivamente y saltamos dentro de nuestras trincheras, entonces él disparó dos tiros al aire y la guerra continuó…”

 La noticia de esta tregua fue censurada, las cartas de los soldados que contaban esta anécdota fueron destruidas y la información que llegó a los periódicos británicos fue filtrada. Pero aún así esta maravillosa historia vivió para ser contada…. Y CRÉALO O NO, ASÍ FUE!, cómo dos bandos enemigos se unieron y dejaron la guerra por la paz, para festejar la Navidad.

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