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Pinocho

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En una vieja carpintería de Italia, más precisamente en Florencia, vivía Geppetto, un señor muy bueno y cariñoso que vivía solo. Su arte era trabajar muy bien la madera, así que un buen día, decidió h

En una vieja carpintería de Italia, más precisamente en Florencia, vivía Geppetto, un señor muy bueno y cariñoso que vivía solo. Su arte era trabajar muy bien la madera, así que un buen día, decidió hacer un lindo muñeco de madera para que le sirviera de compañía. Una tarde comenzó a tallar dicho muñeco, y cuando ya estaba terminando los últimos retoques comenzó a pensar en qué nombre le pondría a su nueva creación. Y como éste estaba hecho de madera de pino, Geppetto decidió llamarlo Pinocho.

Aquella noche, el hombre se fue a dormir deseando que su muñeco fuese un niño de verdad. Siempre había deseado tener un hijo. Y al encontrarse profundamente dormido, llegó un hada buena y viendo a Pinocho tan bonito, y sabiendo los deseos de este buen hombre, decidió darle una hermosa sorpresa. Así que tomó su varita mágica, y dando un pequeño toque sobre la nariz del muñeco, éste comenzó a moverse. Al día siguiente, cuando se despertó, Geppetto no daba crédito a sus ojos. Pinocho se movía, caminaba, se reía y hablaba como un niño de verdad. Como él quería que éste fuera un niño inteligente, lo envió inmediatamente a la escuela. Quería que aprendiera muchas cosas.

Le acompañó, Pepito, un pequeño grillo que el hada buena le había asignado como su consejero. Este era muy bueno y trataba de ayudar a Pinocho en todo cuanto pudiese, pero en el camino al colegio, se hizo amigo de dos niños malos y en lugar de ir a la escuela y escuchar los buenos consejos de su amiguito, decidió seguir a sus nuevas amistades a buscar aventuras no muy buenas. Estos le llevaron al país de los juguetes. Allí, Pinocho jugó y brincó todo lo que quiso… pero acabó convertido en burro.

Lloró arrepentido hasta que su hada buena se compadeció de él. El hada le devolvió su aspecto, pero le advirtió:

– Cada vez que mientas te crecerá la nariz. Por lo tanto, Geppetto al ver que su hijo (así lo consideraba el anciano carpintero) no regresaba, decidió ir a buscarlo en una pequeña balsa. Como el mar estaba muy agitado no podía dominar el bote y a punto de hundirse, apareció una enorme ballena que se tragó a Geppetto con todo y embarcación. Cuando Pinocho se enteró que por su culpa su papá había sido tragado por una ballena, salió, junto con Pepito Grillo, en su búsqueda.

Cuando Pinocho vio la ballena y pensando que su papá estaba adentro sintió una grande angustia pero el enorme animal no lo pensó dos veces y también se tragó a Pinocho y a su pequeño acompañante.. Dentro de la tripa de la ballena, empezaron así a recorrer el largo túnel del interior de la ballena, que cada vez se hacía más oscuro. Pinocho tocaba las paredes para guiarse, y llamaba a su papá. Pero nadie le contestaba. Por fin, de pronto, lanzó un grito de alegría. Había visto una pequeña lucecita.

– Grillo, aquella lámpara debe ser la de papá -dijo. Así era, Gepetto sentado frente a una mesa, escribía a la luz de la lámpara. Pinocho se lanzó corriendo hacia él y le tendió los brazos. ¡Con cuánta emoción lo abrazó Gepetto, y cómo lloraron los dos con alegría al verse! Pero no había tiempo que perder, tenían que salir cuanto antes de allí!. De repente, Pepito Grillo tuvo una idea… ¡Ya sé! -exclamo el pequeño- Hagamos una buena fogata!!….

Fue así que con el calor y el humo producido, la ballena estornudó fuertemente y el bote salió volando con los tres tripulantes. Todos se encontraban a salvo!! Fue tal el susto que había tenido Pinocho con semejante experiencia que prometió, desde ese momento, comportarse muy bien y concurrir todos los días a la escuela para poder ser un chico bueno e inteligente. Viendo el Hada Madrina que de verdad Pinocho había cambiado y que ahora obedecía a su papá, lo convirtió en un niño de carne y hueso. Para Geppetto fue una gran alegría pues ahora sí tenía al hijo que tanto anhelaba.

Y Pinocho siguió siendo un chico bueno y amaba mucho a su padre, y así, vivieron felices por muchos y muchos años…. Y colorín colorado… Este cuento se ha terminado!!

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