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Tres hachazos y medio

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  ¡Canta y no… grites!

   Con los anuncios y las platicas de las celebraciones de “El Grito”, se me despertó el gusanito patriota y esa noche busqué en la tele
y encontré programas especiales de “El Grito” en México y en Los Ángeles…  

 Encontré dos señoras cantando unas canciones de amor y desamor, que no tenían nada qué ver con la celebración, pero ni siquiera canciones bonitas. Cambié de canal. Yo esperaba oír aquellas canciones tradicionales… que suenan de manera especial en ciertas fechas, pero nada.

  ¡Caray, cómo cambian los tiempos!  Antes era la fiesta de la canción mexicana y había muchos intérpretes para todas las celebraciones…
 Los viejos recordamos cuando había buenos compositores y buenos intérpretes… Ya se fueron acabando y no aparecen nuevos, porque hoy los compositores más bien son descompositores o descomponedores y los intérpretes no sé qué interpretan, porque hay canciones que no tienen ni traducción ni interpretación.

  Mire usted, antiguamente las canciones decían algo bello, algo interesante y casi siempre algo muy bien dicho, al grado que de algunas canciones de antes no sabe uno qué alabar más, si lo dicho o la forma de decirlo.

  Se hacían canciones bonitas, verdaderas obras de arte. El intérprete no salía tanto a lucirse él, era sólo el instrumento a través del cual fluía la canción; más que lucirse trataba de no estorbar. Hoy en día los intérpretes a veces nomás pasean sus egos inflados o un traje brilloso por el escenario; salen a lucir su persona, no a cantar una canción.

   Compositores buenos de antes… Uff!!! el problema es mencionarlos a todos ¡Eran tantos! ¿Compositores buenos de ahora?… El problema es mencionar algunos… ¿Canciones bonitas? ¿Te imaginas llevando serenata con rap?. A Camine y camine como loco frente a la ventana…. Que tan malos estarán nuestros cantantes que ni siquiera hay buenos cantantes de goles, como antes. ¡No hay que ser tan…! No todos los goles son iguales, ni se deben cantar igual ni en el mismo tono… (esto está fuera de tono, pero viene a cuento). Para interpretar hay que saber …leer por lo menos…pero…

      Las cosas cambian
  ¡Qué tiempos aquellos cuando los padres les leían a sus hijos y   sabían hacer interesante la lectura de un libro o contar un cuento!…  

   Ya no hay padres que lean a sus hijos….  Ya no hay padres que lean… Ya no hay padres… Ya no hay…. Ya! Ya no le sigo, porque lo que te quiero decir es que así como se nos va perdiendo el arte de la conversación también se nos va perdiendo el gusto por la lectura, y en gran parte se debe a que no sabemos leer. Nomás de oírnos se nos quitan las ganas de seguir leyendo. Me ha tocado oír gente que se ponen a leer mis escritos enfrente de mí… y la mera ver-dad me da tristeza no poder escribir de una manera que cualquiera leyera y entendiera lo que en realidad quise decir. Quisiera que mis escritos gritaran y se defendieran cuando algún mal lector los arruina brincando comas y haciendo pausas donde no hay, y hasta pronunciando mal las palabras… y algunos se ríen donde la cosa es seria y no se ríen cuando digo un chiste…. ¿será que…?  He oído a varios, no sólo a uno, y no nomás leyendo lo mío, también leyendo a buenos escritores y el resultado es el mismo, la conclusión es la misma.. ¡No sabemos leer! ¿Con qué gusto iban a oír sus hijos una lectura desabrida?… para dormirlos sí puede servir.

  Empieza por leer buenos escritores para que aprendas a leer bien. Aquí puedes practicar, pero algunos dicen que a mí no se me entiende, que aviento muchas manganas, que tiro muchas redes que se enredan con mis adjetivos y se tropiezan con mis adverbios y que se pierden en los laberintos de mis frases incisivas. De manera que si juntas un mal escritor como yo…viznando y un mal lector, como tú…comprenderás… mejor, ¡apaga la luz y vámonos!  

         Incongruencias…
  Y hablando de padres que no saben leer, hablemos de esos padres que “saben educar”. Dígame usted si no es un solemne tarugismo el de esos padres que son bien estrictos con sus hijos al enseñarles que no deben de hablar con extraños. Y algunos se sienten muy orgullosos de eso. Y el niño que recorrió la calle sin hablar con ningún extraño llega a la casa y los papás lo dejan enfrente no de uno, sino de muchos perfectos extraños en la tele. Extraños que le van a enseñar a los muchachos un modo de vida y unas costumbres que los padres nunca tuvieron intención de enseñar a sus hijos… ¡Y luego se extrañan! “Yo no te enseñé eso, ¿dónde aprendiste eso? Yo no te eduqué así”  Los cuidaron de los extraños en la calle, no los cuidaron de los extraños en la casa… en la tele, y esos extraños eran los peligrosos. Si de veras le interesan sus hijos no deje que cualquier pendejo se asome a través de la pantalla a decirles fregaderas a sus hijos… A los padres que descuiden esto, más les vale atarse la tele al cuello y arrojarse al fondo del mar… ¿qué no dice eso algún libro?…
   

   Salud y saludos y hasta la próxima     

     licvidriera@aol.com  www.voyconmihacha.com

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