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UN TRAUMA INSUPERABLE

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No ser el hijo consentido parece que afecta a más personas de las que creemos. Sentirse desplazado o rezagado, o no tomado en cuenta, es una apreciación o una forma de verse a uno mismo que puede llegar a influir de formas no muy positivas en la vida de una persona.
“No puedo describir lo confundida que me sentí cuando mi hijo Roberto de 8 años me preguntó: Mami, ¿Por qué quieres más a mi hermano que a mí? Aunque traté de explicarle que lo que me estaba preguntando no tenía sentido, pues yo los quiero a los dos por igual, fue inútil convencerlo”, comentó Lucila, madre de dos pequeños.
Ella recuerda cómo más tarde en su habitación, meditó sobre lo que su hijo le había dicho y lo aceptó. “El tiene  razón”. Y es que debido a que Jorgito -su hijo pequeño- nació con síndrome de dawn, le pone más atención de la que debiera. Pero tras la inesperada pregunta de Roberto se dio cuenta que esto no es bueno y que a la larga ocasiona conflicto no sólo entre padres e hijos sino también entre hermanos.
   Pero no es sólo un problema físico o emocional lo que convierte a un niño en el  “hijo consentido” de la familia, como en el caso anterior, sino muchas otras razones. Por ejemplo, hay padres que tienen cierta inclinación hacia un hijo en particular ya sea porque éste demuestra ser más inteligente que el resto, o porque es más educado, más responsable, más melosa, etc., sin embargo, hacer notar esta preferencia puede desatar grandes consecuencias negativas en casa que van no sólo de discutir constantemente en familia por esta razón, sino también, la acumulación de un sin fin de resentimientos por parte de los hijos, no sólo contra usted sino entre ellos mismos e incluso tener rivalidad o sentir rencor, celos y algunas veces hasta odio.
UN TRAUMA INSUPERABLE
Por lo general, el ser humano tiende a recordar más, las experiencias malas y negativas que vivió durante la infancia, y muchas de las veces nunca las llega a superar. Entre estas vivencias negativas se encuentra el haber sido el hijo ‘olvidado’, mientras que su hermano/a era el ‘consentido’, el ‘especial’.
“Estas experiencias dejan huellas que pueden interferir con la madurez”, afirma el siquiatra y sicoanalista, Horacio Maltrain.
A juicio del especialista, todo padre debiera preguntarse: “¿qué puedo hacer para evitar esto?”.
La mejor manera de que los padres no caigan en juego del ‘hijo consentido o preferido’ es analizar el entorno familiar. ¿Por qué quiere a sus hijos de tal o cual manera? En caso de tener inclinación por un hijo en particular pregúntese ¿qué lo hace más especial que los demás? Y después, piense en una solución, pero eso sí, que sea justa para todos.
 De ser posible, llegue a admitir ante sus hijos sus errores preferenciales, pero que vayan acompañados de sus razones. De esta manera ellos entenderán más a fondo la situación y comprenderán con mejor claridad muchas cosas.
Y en caso de que exista una enemistad entre ellos debido a esto, será el momento oportuno para que ellos afinen asperezas. Partiendo de aquí, deje el resto a ellos.
Es verdad que existen otros factores que pueden generar riñas y resentimientos, sin embargo, el tema del ‘hijo preferido’ suele ser la principal causa de que haya desunión en la familia. Y nosotros como padres tenemos la responsabilidad de dar a los hijos la estabilidad emocional que necesitan desde pequeños para que cuando crezcan, sean personas seguras y sin resentimientos entre ellos.
Tarea para hijos más grandes
 Las personas suelen ver a sus padres más jóvenes de lo que son. Es importante entender que llegada cierta edad, su habilidad emocional ya no les permite tolerar bien los conflictos. Luego entonces, hay que enseñar a los hijos a poner un filtro y no traspasarles a los padres todas las peleas entre hermanos y menos pedirles que tomen partido.
 Pero ojo, hay casos en que los padres, por su forma de ser, aunque sin querer, pero tienden a “sembrar cizaña” entre hermanos, en esto deben estar al pendiente los padres, sobre todo mamá, que es más sensible a estos temas.
Finalmente, se aconseja a los padres que aprendan a analizar a cada uno de sus hijos y así entenderán las necesidades emocionales y sentimentales de cada uno, y así, tendrán la oportunidad de darles a cada quien el amor y cuidado que necesitan. Además, es una buena forma de evitar caer en el juego de el “hijo consentido”, que no trae nada bueno consigo…

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