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Una noche de copas… ¿es una noche loca?

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Todo parece indicar que un romance entre copas puede resultar en algo maravilloso, ya que hoy en día hay mucha gente que utiliza el licor para animarse a iniciar una relación social e incluso sexual,

Todo parece indicar que un romance entre copas puede resultar en algo maravilloso, ya que hoy en día hay mucha gente que utiliza el licor para animarse a iniciar una relación social e incluso sexual, pues el alcohol funciona como un relajante y aumenta el deseo, pero cuidado que el consumo en exceso puede convertirse en depresor. Existe la creencia que cuando se tiene pensado iniciar una relación sexual, el alcohol va a ayudar a propiciar esta idea, pues hará a la persona más atrevida, pero luego de un consumo mayor inhibirá el proceso fisiológico del acto sexual; puede haber el deseo, pero no se va a poder efectuar la acción porque el licor empezará a funcionar como un depresivo en el sistema nervioso.

Es verdad que en la mayoría de los casos se presenta un aumento de deseo al tomar licor, porque las personas se sienten más fuertes. Por ejemplo, los jóvenes es lo primero que experimentan; creen que con el consumo de alcohol ya son más grandes e importantes y piensan que éste les puede dar valor para acercarse a otra persona o atreverse a llegar más adelante en una relación sexual. Esto mismo sucede en la mujer generalmente estando en sus cinco sentidos no aceptarían una conducta de ese tipo, pues ya con el calorcito del licor comienzan a experimentar conductas más libres; se les va haciendo más sencillo ceder a las caricias y besos de su pareja, son menos inhibidas.

El alcohol, sin duda, logra bajar el nivel de autoridad y/o autoestima que pudiera tener internamente la persona, en lo que se refiere a la moralidad, la religión y todos los patrones de conducta que están establecidos. Una persona con unos cuantos tragos ya no le exige tanto a su conciencia, porque hace como si nada le importara, ignorando todo lo que tiene a su alrededor, por lo que todo se le facilita. Pero el alcohol puede convertirse en un depresor que relaja muscularmente, provocando que la lengua se duerma, que se sienta sueño. Es decir, el funcionamiento del cuerpo no es el mismo.

Tragos para relajarse

Además de tomar el alcohol para sentirse más libres, hay otros más que lo ingieren para “olvidarse” y relajarse porque tienen problemas en casa o presiones en el trabajo, convirtiéndolo en un “remedio”; pero en estos casos, también deben tener cuidado ya que si lo toman en muy grandes cantidades o aunque sea poco, pero seguido el consumo continuo del alcohol, puede ocasionar daños irreversibles, tanto cerebrales como en los riñones.

Relaciones sexuales con copas

Se tiene en el concepto de que el apetito sexual se incremente, pero es una apreciación equivocada, porque lo que realmente sucede es que el licor afecta en primer lugar los centros cerebrales que intervienen en la personalidad, lo que hace que te deshinibas y te sientas más a gusto contigo mismo; pero el problema sigue después, porque el mismo tiene un efecto que empieza a afectar al sistema nervioso, por lo que la persona presenta cambios en su respuesta sexual, además de que es muy frecuente que cualquiera, sea hombre o mujer, tenga problemas con su sexualidad después de una noche de bastante ingestión de alcohol. Si una mujer acepta tener relaciones sexuales con un hombre alcoholizado, tarde o temprano desarrollará un bloqueo y aparecerá algún tipo de disfunción sexual y, en lo futuro, un problema con la pareja. En el caso de los varones es diferente, porque él tendría que acudir ante un profesional para que la eyaculación precoz o retardada que presentó no se vuelva un problema recurrente.

Un refugio para cobardes

La inseguridad de una persona, a veces es la causa de consumir alcohol y sobre todo cuando van a experimentar una relación sexual, o también puede darse el caso de que exista algún trauma dentro de la persona y que inconscientemente no lo conozca, pero se refugia en la brbida para hacerse el valiente o fuerte, por eso tanto el hombre como la mujer, se pueden refugiar en el alcohol porque necesitan darse el valor para decirse o actuar con su sexualidad. Aparentemente, el licor hace que se sientan distintos, pero siguen siendo la misma persona. Pero cada uno reacciona diferente, porque hay quienes que con dos o tres copas ya quedaron bien alcoholizados; también hay los que reaccionan en forma agresiva, o se deprimen o se sienten más seguros y con valor de hacer lo que, sin unos tragos, jamás se animarían a realizar; otros más rompen en llanto para desahogarse, además de que algunos dicen incoherencias; entonces, dependiendo del tipo de persona, el alcohol va a tener su función. Incluso hay gente que no se acuerda de lo que hizo, porque fue tanto lo que tomaron, que se olvidan del verdadero motivo del deseo sexual; entonces ahí el principal deseo fue el licor y no el placer de la relación.

Si como ya se dijo, cuando se consume alcohol en exceso y el cuerpo no reacciona de la misma manera; entonces, ¿para qué tener sexo, si después no se va a estar consciente?… Y, si bien es cierto que una noche de copas puede ser una noche loca, también es cierto que el licor, a la hora de la verdad, puede convertirse en tu peor enemigo, o tu vergüenza! Por eso… Modérate! •-•

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