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Confesiones y Sorpresas.

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Aunque toda mi vida he sido creyente, confieso que no soy de los que va a misa cada domingo. Tampoco me doy golpes de pecho, ni soy de los que arrojan la primera piedra. Confieso también que hasta la

La religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiese la religión.Jaume Perich. Humorista español.

Aunque toda mi vida he sido creyente, confieso que no soy de los que va a misa cada domingo. Tampoco me doy golpes de pecho, ni soy de los que arrojan la primera piedra. Confieso también que hasta la semana pasada no tenía una imagen muy positiva del Papa Benedicto XVI, quizás porque siempre lo estuve comparando con su inolvidable antecesor. Imagínese. Fui de losque me tocó ir a ver a Juan Pablo II en su primera visita a la Ciudad de México allá por 1979. Estaba en la secundaria y recuerdo que desde las cuatro de la mañana nos tuvieron parados en el atrio de la Basílica de Guadalupe, con un frío tremendo (era el mes de febrero),  esperando durante horas y horas a que llegara el Papa Peregrino. No sé explicar lo que sentí cuando lo vi a lo lejos. Solo sé que jamás voy a olvidar la paz que sentí, ni tampoco la tristeza que me causó la noticia de su muerte en el 2005.

Le platico estas memorias porque en realidad quedé muy sorprendido con el resultado de la gira de Benedicto XVI por Estados Unidos. Fue sorpresa tras sorpresa. Primero, jamás imaginé que el Presidente Bush fuera a recibirlo hasta la escalinata de su avión en la Base Aérea Andrews. ¡Nunca antes le había dado esa distinción a ningún otro Jefe de Estado extranjero! Y luego,la ceremonia de su cumpleaños en la Casa Blanca, cuando le cantaron el “Happy Birthday”, las misas en los estadios de béisbol de los Nacionales de Washington y los Yanquis de Nueva York, llenos hasta las lámparas; el discurso ante Naciones Unidas hablando en favor de los derechos humanos y sobre todo de los migrantes, la ceremonia en el sitio donde cayeron las Torres Gemelas y su mensaje por la paz mundial.

Sus palabras en español y demás idiomas que domina. Los recorridos por las calles donde la gente se desbordó en muestras de afecto que seguramente ni él mismo se esperaba. Su sonrisa “de oreja a oreja” que borró por completo sus duras facciones. Me gustó también su tono conciliador con otras religiones, luego de algunos tropiezos que tuvo sobre todo al inicio de su papado. Pero… lo que más me impresionó y lo que más gusto me dio, fue la manera en que abordó el asunto de los escándalos sexuales de sacerdotes abusadores en este país. Ese eraun tema clave y la verdad que Benedicto XVI se fajó la sotana. Ya desde que venía en el avión fijó su postura delante de los reporteros que lo acompañaban desde Italia. Condenó los hechos, pero también lanzó una seria advertencia a sus pastores. No más tolerancia. Bien pudo haber parado ahí. Pero no. Una vez más nos sorprendió al reunirse frente a frente con víctimas de estos infames abusos. Los escuchó, rezó junto con ellos y les pidió perdón… y Digan lo que digan, eso es lo que se espera de un líder, en cualquier ámbito de la vida.


José Martín Sámano es el conductor de Noticiero Nacional Azteca América: Ediciones Vespertina y Edición Nocturna a las 5:30 pm. y 11:00 pm

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