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AHH!, QUÉ RICO SERÍA VIVIR COMO PERRO DE RICO

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¡Quiuuubo!, quiuubo!, quiuubo!  cómo les va a esos pelao’s malencarao’s y a esas güercotas, güenotas, bien?… óooraleee!

 Y pa’ empezar como Dios manda, digo, si es que Dios mandó algo así, denme chanza de echarles uno… sí, el chistorete sangrón de cada 2 semanas, ojalá les guste… aquí está:

 … Se encuentran dos viejos amigos y después del saludo empiezan a platicar, y uno dice:

— Fíjate, Rutiliano que algo tremendo nos pasó a mi esposa y a mí. Como sabes, llevamos casi 20 años de casados y no hemos tenido hijos. Y cuando por fin una vez creímos que mi mujer estaba embarazada, porque el vientre le iba creciendo cada día, vino el médico y dictaminó que no había embarazo: que aquello era puro aire”.

•-• Qué lástima, Esterilino, -se conduele el otro-. Pero en fin, eso ya pasó.

— Po’s no…. No ha pasado -dice enfadado el tipo- Ahora todos los niños del barrio me persiguen para que les infle “con la ésta” las llantas de sus bicicletas!…

                   (no le entendí… ji!, ji!, ji!, — hazte güey)

 Y hablando de otra cosa mariposa, no están ustedes pa’ saberlo, ni yo pa’ contárselos, pero fíjensennn que hace días me encontré con una vieja… amistad, a la que hacía ‘rato’ no veía. Tras un efusivo saludo -de lejesitos, por aquello del Covid-, me dijo: “Oye, otra vez te estás poniendo panzón… ¿Qué ya no haces nada de ejercicio?”… (ella no sabe que la panza se me bajo por la diabetes)

  Por supuesto, me la saqué como pude (la respuesta, claro!), pero interiormente me dije: “En la moder; ¿pelón, panzón y con diabetes?. ¡Ahh!, no, eso sí que no. Lo pelón no lo puedo evitar, la diabetes la puedo controlar, pero lo panzón sí lo puedo evitar”. Así que, planeé mi tiempo y tres días más tarde, me levanté muy temprano (oscuritas las siete) y me jui a un parque cercano a correr como loco, güeno eso creí, pero al poco rato, casi todos los que por allí andaban me rebasaban… güeno, con decirles que hasta una ruca que llevaba un perrillo chiquitillo!. ¡Ah!, eso sí me calentó, así que apreté el paso y me le pegué,  (en el buen sentido, claro!) por un ratito. Para ese momento, ya ni corría ni trotaba, solo caminaba. Sin embargo, mientras les seguía el paso, noté que el condenado perro se veía muy bañadito, cepillado, con correa dorada y recibía de su robusta dueña toda clase de mimos y muestras de cariño.  Al ver la forma en que aquella ñora trataba a su perro, encontré la razón del porqué en los supermercados hay cientos de productos para perros y gatos: cojines, comida, huesos de plástico, chalecos, shampoos y cuanta cosa se les ocurre a los fabricantes.

  ‘Sin querer queriendo’  empecé a fijarme más en las mascotas y así, en otra ocasión, me di cuenta cómo una pareja de rucos propinaba toda clase de cuidados, cariños, frases tiernas y besos, ¡a un perrillo que raza media rara!… 

 Pero a lo que voy, es que tal parece que a los que tienen mascotas les vale moder la difícil situación por la que atraviesa el país y la inflación que vivimos, porque ¡ah!, cuánto dinero gastan en sus animales y cuánto tiempo y cariño utilizan en las mascotas!… A veces hasta le da a uno envidia!…. ¿a poco no?

   Me enteré que en Bélgica, Holanda y Noruega,  hay cada vez más mascotas y menos niños. En casi todas las grandes ciudades del mundo hay escuelas especiales para perros y gatos. New York, una forma de ganarse la vida es sacar a pasear a los perros cuando los dueños no pueden hacerlo. Aquí en California, -en Torrance, creo- hay un cementerio para mascotas, elegantísimo, con lápidas de mármol y un jardín lleno de flores.

 La revista TIME publicó “la tragedia de una familia” cuando les atropellaron su french poodle y mientras la niña lloraba inconsolable la pérdida de su mascota, la señora a la semana siguiente caía en depresión. Con todo esto, quiero aclarar que no tengo nada en contra de los animales, es más, acepto que su compañía es excelente, pero al ver esto, no puedo menos que pensar en ¡cuántas necesidades hay, ya no en el mundo, sino aquí, cerca de nosotros, en nuestro vecindario, en nuestras comunidades y que no son atendidas! Pobreza, desnutrición, enfermedades, drogas, alcohol, soledad… y en contrapartida miles de perros o gatos a quienes se les chiquea como si fueran humanos, es más, se les trata mejor que a muchos humanos.

  No pretendo dar un sermón de bondad o caridad, pero pa’mí que cada vez más tenemos los conceptos alrevesados porque siento como que estamos humanizando a los animales y animalizando a los humanos!!… por eso, me-kai que a veces hasta quisiera ser perro de rico!!!!

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