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AY, QUÉ TRISTE ME LARGO, ABURRIDO ME VOY….

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Así dice una canción mexicana… ¡pos claro que te hablo de canciones de mis tiempos, ni modo que te ponga Rap, ¿estás atarantado, o qué?…. (las dos cosas: atarantado y qué).

Yo no sé tú, pero yo me estoy despidiendo de este mundo con tristeza… y creo sinceramente que pocos tendrán motivos para despedirse contentos. Pero la tristeza, lo digo por mí, aunque ha de ser el caso de muchos, no es tanto por dejar el mundo, sino por dejarlo como lo estamos dejando. Porque a mí me hubiera gustado cambiar el mundo. Me hubiera gustado mucho dejar un mundo mejor que el que encontré.

Muchos, cuando salimos de la adolescencia y entramos a la juventud, vimos las injusticias que se cometían en el mundo y soñábamos con solucionar, de una vez por todas, todos los problemas que padecía el mundo, porque estábamos en esa edad en que nos las comíamos ardiendo, y chiquito se nos hacía el mar para hacer un buche de agua. Creíamos que todo lo podíamos… Era un escándalo para nosotros jóvenes idealistas que hubiera tanta gente necesitada… de comida, de agua potable, de casa… En un mundo tan rico no debería de haber gente pobre, gente necesitada de lo elemental. Sobre todo, no debería de haber gente sin esperanza, sin esperanza de una vida digna, de una vida mejor. Simplemente no debería haber tanta gente en el mundo sufriendo innecesariamente. Y, mucho menos debería haber gente sufriendo en el mundo por culpa de otros seres humanos que persiguiendo caprichos e intereses muy, pero muy mezquinos y muy dañinos para el mundo y la humanidad, causan dolor y sufrimiento con sus guerras, con sus racismo,con su avaricia, con su injusticia, con su afán estúpido de dominar el mundo.

Me voy triste de este mundo porque, no solo no estamos dejando un mundo mejor, sino que aquellos jóvenes idealistas de los 60s y 70s, nos volvimos viejos conformistas y estamos dejando un mundo peor que el que queríamos cambiar… Nomás como botón de muestra: el número de desplazados por las guerras se ha duplicado en una década, de 40 y tantos millones de desplazados en 2010 ha aumentado a 80 y tantos millones en 2020. No hemos mejorado, ¡Hemos empeorado! Estados Unidos acaba o está por aprobar un presupuesto de 600 mil millones de dólares para mantener, y renovar su arsenal atómico, pero también hay otros países que gastan millonadas en armas superdestructoras. La amenaza no ha disminuido, ¡ha aumentado!

No, no mejoramos nuestro mundo, y lo vamos a dejar peor que como lo encontramos y eso nos debería dar tristeza…. y vergüenza.

¿Te sientes mal cuando ves cómo dejan las gentes los parques públicos, las playas después de visitarlos? que dejan su mugrero y se van muy tranquilos…. Tú al despedirte del mundo, no vayas a ser como esos muchos que nomás agarran su caja de muerto y se van muy sinvergüenzamente dejando su mugrero en el mundo.   En vez de volver la cara a otro lado o decir que no eres Atlas para cargar con el peso del mundo, deberías aprovechar los años de despedida para hacer algo, algo por dejar el mundo en mejor estado que como lo encontraste… siembra una semilla de inquietud en tus hijos y tus nietos, diles que es posible la convivencia entre los humanos. No creas que el mundo va a  cambiar con votaciones… las votaciones son para gente culta y nuestro mundo no es culto. Tampoco cambiará… con golpes de  estado… ni con golpes de pecho, ni con demostraciones y marchas. El mundo cambiará cuando dejemos nuevas generaciones más comprometidas con la humanidad, menos racistas, con valores altruistas, más dadas a la convivencia que a la competencia.

No te vayas de este mundo dejando tu mugrero; por lo menos siembra la semilla de la esperanza en sus hijos y nietos, enséñalos a convivir, a compartir, a ser humanos.. El mundo es de todos… que así sea.

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