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Como Perros y Gatos… Pero siempre juntos! Una relación compleja y difícil de entender

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Por Mary Lau
Hola amigos, otra edición más compartiendo con ustedes temas del diario vivir de muchas parejas, con comentarios y sugerencias que le pueden ayudar en su relación.
En esta oportunidad nos referiremos a esa gran cantidad de parejas que viven al límite entre el amor-y-el odio- y que a veces ni ellos mismos se dan cuenta que viven al borde de la ruptura; discuten por todo, de todo y en cualquier parte, pasan más tiempo peleando que en convivencia armoniosa… Me pregunto ¿cómo hacen esas parejas para seguir juntos?, ¿por qué, si la situación es tan complicada y molesta, no se separan de una vez y por las buenas?… Y lo que es más sorprendente es que tras cada pleito en donde se dicen hasta lo que no, al tercer día vuelven como si nada hubiera pasado.
No cabe duda que el “amor apache” no solo existe sino que también es un cariño sostenido con besos y patadas, cabe preguntarse, ¿se puede vivir así, peleando todo el tiempo?
Desde fuera podemos juzgarlo como algo absurdo y en lo personal algo que yo no aceptaría por nada ya que es un desgaste emocional y físico increíble el estar peleando constantemente, tan simple sería que se solucionara con un poco de fuerza de voluntad, pero lo cierto es que la dinámica de “ni contigo ni sin ti” genera vínculos bastante complejos. Y hasta creería yo, adictivos al sentimiento de enojo constante con la pareja.
A PESAR DE TODO, ¡TE QUIERO!
Y aunque no lo creas existe un estudio que revela que esas parejas, no solo se quieren, sino que tienen una buena comunicación.
Si eres de los que creía que evitar las discusiones con la pareja era mejor para la convivencia, estás equivocado/a. Un estudio de la Universidad de Michigan (EE.UU.), que siguió por 10 años a 373 parejas, con el fin de averiguar qué los unía o los separaba, comprobó que aquellas que evitaban las discusiones se divorciaban más que las que no lo hacían.   La mayoría correspondía a parejas donde uno intentaba discutir y el otro evitaba la confrontación. 
Por el contrario, aquellas que habían permanecido unidas eran precisamente las que más tenían discusiones, pero también eran capaces de conversar a fondo problemas o cosas que molestaban del otro. “El patrón de comportamiento en que uno intenta discutir y el otro se retrae parece tener un efecto dañino sobre la duración del matrimonio”.
No es todo: el mismo centro de estudios ya había demostrado, en 2008, que aquellas parejas que tienen varios pequeños conflictos y los resuelven son más saludables que aquellas que reprimen su ira. Increíble, ¿verdad?
DISCUSIONES SALUDABLESrelaciones2-05
Ahora también se sabe que para que una discusión sea saludable, las dos partes deben escuchar al otro y retroalimentarse. Por supuesto, esto cuando ambos estén más calmados, sin el fragor de la batalla y en campo neutro, por ejemplo, citarse en un café, un restaurante o algún lugar tranquilo  para conversar. Así se evita que se alce la voz o se gesticule demasiado, y se puede discutir en un lugar tranquilo, sin las interrupciones que pueden surgir si se discute en la casa”.
Una dinámica muy buena, siempre y cuando ambos estén dispuestos a hacerla, es ‘‘el ejercicio de escuchar lo que el otro tiene que decir y luego repetir en voz alta lo que se entendió’. Así, se interioriza ese mensaje y el otro se siente confiado en que sus palabras fueron bien recibidas. Después se intercambian los papeles, para que el primero que habló escuche sin interrupciones y repita también lo que entendió”.  Con esta estrategia se puede llegar a conclusiones consensuadas.
Buena suerte y hasta la próxima.

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