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Consumir legumbres disminuye el riesgo decontraer cáncer de mama.

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De acuerdo a estudios realizados en Japón, el consumir granos de soya, garbanzos y otras legumbres de estructuras similares al de la sustancia de la hormona femenina estrógeno reduciría las posibilida

De acuerdo a estudios realizados en Japón, el consumir granos de soya, garbanzos y otras legumbres de estructuras similares al de la sustancia de la hormona femenina estrógeno reduciría las posibilidades de desarrollar cáncer de mama.

De acuerdo a las investigaciones realizadas en Japón entre más de 24.000 mujeres japonesas de mediana y avanzada edad, aquellas con los niveles más altos de esa sustancia, llamada genisteína, fueron dos tercios menos propensas que el resto a desarrollar cáncer de pecho durante 10 años.

La genisteína es una de las principales isoflavonas, que son fitosustancias presentes en esos granos, ayudan en la unión entre los receptores de estrógeno en las células del organismo. Algunos estudios atribuyeron al consumo de soya una reducción del riesgo de cáncer de mama; pero otras investigaciones no hallaron ese efecto protector. De hecho, algunos estudios en animales indicaron que la genisteína potenciaría el desarrollo y crecimiento tumoral. El nuevo estudio, publicado en Journal of Clinical Oncology, sugiere que esto no es lo que ocurre en las mujeres, por lo menos cuando la genisteína se consume sólo mediante los alimentos.

“Esto sugiere que las isoflavonas tienen un efecto reductor del riesgo de cáncer de mama, aún en concentraciones relativamente altas dentro del rango que se puede ingerir a través de los alimentos únicamente”, escribió el equipo dirigido por el doctor Motoki Iwasaki, del Centro Nacional de Oncología en Tokio.

El estudio incluyó a 24.226 mujeres de 40 a 69 años, a las que se les extrajeron muestras de sangre y se les realizó una evaluación alimentaria. El equipo las controló durante 10 años. En ese período, 144 desarrollaron cáncer de pecho. Cuando el equipo dividió a las participantes según los niveles de genisteína en sangre al inicio del estudio, halló que el cuarto de las mujeres con los niveles más altos eran un 65 por ciento menos propensas a desarrollar cáncer de mama que el cuarto con los niveles más bajos de genisteína.

Pero no se observó una reducción del riesgo entre las mujeres que consumían cantidades moderadas de la isoflavona. La mayoría de los estudios publicados sobre las isoflavonas de la soja y el cáncer de mama utilizaron cuestionarios sobre la alimentación de los participantes.

Junto con estudios previos, dijo Iwasaki, estos resultados sugieren que un elevado consumo alimentario de isoflavonas reduciría el riesgo de cáncer mamario. Sin embargo, se desconoce si estos resultados alcanzan a las mujeres de los países occidentales. Las mujeres japonesas, indicó Iwasaki, consumen isoflavonas de la soja de manera regular y desde edad temprana, lo que influiría en los efectos de estas sustancias sobre la aparición del cáncer de mama.

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