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LA VIDA NO ES UN JUEGO…

El Lic. Vidriera
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Cuanto más ‘en serio’ se toma la vida, más parece que la tomamos como un juego.

De niño jugabas a bandidos y policías, o indios y vaqueros… Hoy cambiaron los juegos, ya no juegan los niños en la calle ni en el campo, ahora juegan en las pantallas, sentadotes en el sofá, (¿sabías que ya venden sillas especiales para los jugadores de videojuegos? ¡Hágame usté el pinche favor!)…  pero los juegos siguen siendo muy parecidos, se trata de perseguir y matar… eliminar, desintegrar al otro, desaparecer al ‘enemigo’.  ¿Habrá juegos en donde se trate de ayudar al otro? lo dudo, juegos donde no haya mas que amigos… Mmmmm, no tendrían chiste.

Aprendiste a jugar de niño y sigues jugando de grande. Juegas al gran monopoly, a ver quien acapara más terreno, más propiedades, más negocios, más dinero. Juegas a ser un famoso, reconocido, un ídolo de multitudes en deporte, artes, etc…. Aunque no te la creas tú mismo… porque todo es un juego

El común de los humanos, ricos, pobres, feos o guapos, pasan, o pasamos, por el mundo, como si se tratara de un gran baile de máscaras, donde todos pretenden creer que el otro es el personaje que representa, aunque esté lejos de serlo, con tal que te crean a ti también tu mentira, tu máscara.

Para todos hay juegos en la vida. Unos juegan a ser mendigos, mientras unos méndigos poderosos juegan a dominar y controlar el mundo, imponiendo su leyes, sus reglas… Aunque los de arriba, los de en medio y los de abajo seamos todos gobernados, queramos o no queramos, por las reglas de nuestros juegos. El objetivo es el mismo en todos los juegos de la vida: ser más que los demás, aunque para lograrlo corramos el riesgo, verdadero peligro al que no damos importancia, de dejar de ser nosotros mismos, es decir: no ser en realidad, ser una máscara, nada más, ser una apariencia… una sombra de ser.

Después de jugar en la niñez a los indios y vaqueros, bandidos y policías, de joven juegas a la guerra y te enrolas en un ejército y puede que te toque una de tantas guerras, que es uno de los juegos más peligrosos (y tal vez el más estúpido) que ha inventado la humanidad, pero uno de los más antiguos y que sigue siendo muy gustado… y  muy jugado, y que mucho ha progresado, al grado que si antes había ‘la guerra de los 100 años’ o la guerra de los 30 años, hoy se han inventado las guerras infinitas, o las guerras interminables. Y cuidado con oponerse de alguna forma a esas guerras porque serás tenido por cobarde, traidor, tonto e ignorante… Tienes que seguir el juego…

Decían los conocedores de la ciencia militar que la guerra es la continuación con las armas en los campos de batalla, de un conflicto que no se ha podido arreglar por la diplomacia en las mesas de negociaciones. ¿Será? Más bien parece que la guerra es parte muy importante en ese juego del gran monopoly, de obtener a toda costa el control del mundo… Caiga quien caiga…. ¡Qué estúpido juego! Daña y causa sufrimiento a la humanidad, destruye el hogar de todos que es el planeta con todo y atmósfera, deshumaniza…. ¡Y tan en serio que toman ese juego desde los generalazos hasta los soldados rasos!….

¿Valdrá la pena tomar tan en serio la vida con sus juegos?  Sabedores somos, al fin, que todos los jugadores tienen… tendremos el mismo final…… Todos acabamos en el pozo…

¿Cuántas veces de niño, cuando estabas en lo más interesante del juego salía tu madre o tu padre a decirte que era hora de dejar el juego y meterse a la casa, porque era hora de dormir o de la comida y ahí quedó el juego sin terminar? Así quedarán tus juegos de la vida… sin terminar.  ¡No tienen la importancia que les das!

Cosas más serias deberían de ocupar nuestra existencia. La vida no es un juego. Así como los nueve meses, que parecen años,  que pasamos en el vientre materno son una preparación para la vida, los años que pasamos en el mundo, que parecen meses, deberían de ser una verdadera preparación para la muerte…   Solo entendiendo la muerte se puede tomar la vida en serio. Solo entendiendo la muerte podemos encontrar el sentido verdadero de la vida y dejarnos de juegos que más que inocentes, son estúpidos, como las guerras y el deseo desenfrenado de tener más y más aunque se haga daño al planeta y a la humanidad. Tu vida es valiosa no la tomes a juego.  No vivas ‘de a mentiritas’.           Salud y saludos….. 

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