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Nuevos cierres y restricciones en todo el país por la avalancha de contagios de coronavirus

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Pese a los datos prometedores sobre la vacuna, aún faltan meses para su distribución generalizada, por lo que gobernadores y alcaldes están imponiendo nuevas medidas contra el coronavirus. Aquí puede conocerlas.

Por Corky Siemaszko – NBC News

La ola de contagios de COVID-19 que se extiende por todo Estados Unidos ha llevado a una serie de nuevos cierres y llamados para que se vuelvan a imponer restricciones, después de que la semana pasada se reportaron más de un millón de casos nuevos.

Aunque dos vacunas han dado resultados prometedores aún faltan meses para que se pueda implementar una distribución generalizada —y mientras, el presidente, Donald Trump, frena la transición de Gobierno al negarse a reconocer su aparente derrota electoral ante Joe Biden—, por lo que alcaldes y gobernadores están imponiendo nuevas medidas restrictivas y no toman en cuenta la orientación de Washington.

Las autoridades de Chicago emitieron una advertencia general, que entró en vigor el lunes, para que los residentes permanezcan en sus hogares con el fin de frenar la propagación del coronavirus.

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Philadephia, en Pennsylvania, también anunció el lunes nuevas restricciones que buscan reforzar el uso de máscaras y mantener el distanciamiento social en espacios públicos, restaurantes, gimnasios y dentro de las residencias privadas.

Las restricciones, que comienzan el viernes, recuerdan a las medidas establecidas en primavera: se prohibirán las fiestas y cenas en espacios interiores; los gimnasios, museos y bibliotecas estarán cerrados; y no se permitirá comer ni beber en reuniones al aire libre.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, dijo que las escuelas públicas permanecerán abiertas por ahora, pero si la tasa de pruebas positivas supera el 3% —y cada vez parece acercarse más a esa cifra— se vería obligado a cerrar el sistema de educación pública más grande del país y reanudar el aprendizaje a distancia.

Durante el fin de semana, los gobernadores de varios estados del nordeste que fueron los más afectados al principio de la pandemia celebraron un encuentro en el que discutieron, en particular, las reuniones privadas que han impulsado la propagación del COVID-19 y que hacen que la tasa de hospitalizaciones se vuelva a incrementar.  

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“Por favor, Dios, no lleguemos a los niveles que vimos en la primavera”, dijo el lunes el gobernador de New Jersey, Phil Murphy, “creo que nuestro pico de hospitalizaciones en la primavera fue de 8,300 personas. Ahora estamos en 1,900, 2,000. Gracias a Dios, no estamos en esos niveles pero las cosas van a empeorar. Así que le suplicamos a la gente que recuerde sus responsabilidades personales, especialmente cuando se encuentran en entornos privados”.

Trump ha sido muy criticado por restarle importancia a los peligros de una crisis de salud que ya superó los 11 millones de infecciones y más de 247,000 muertes en el país, y por no atender las recomendaciones de los expertos en enfermedades infecciosas en favor de los comentarios de ideólogos conservadores que ponen en duda algunas medidas de seguridad comprobadas como el uso de cubrebocas, las medidas de distanciamiento social y los cierres.

El lunes aumentó el número de contagios en 49 estados y en Washington, D.C., Puerto Rico, las Islas Vírgenes y Guam, según los datos de NBC News.

En 11 de esos estados (Maine, Vermont, Minnesota, Iowa, New Hampshire, Colorado, Ohio, Kansas, Connecticut, Michigan y Nueva York) las infecciones se dispararon en las últimas dos semanas, lo que significa que se registró un aumento del 100% o más en casos confirmados en los últimos 15 días.

La gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer —a quien Trump ataca con frecuencia— criticó el lunes a Scott Atlas, uno de los principales asesores del presidente en temas relacionados con el coronavirus, porque Atlas dijo el domingo en Twitter que los residentes de Michigan deberían “levantarse” contra cualquier nueva medida de restricción.

“Con el vacío de liderazgo que tenemos en Washington, depende de los gobernadores de los estados hacer lo que podamos para salvar vidas”, dijo Whitmer el lunes.

Atlas, quien es radiólogo pero no está especializado en enfermedades infecciosas, ha sido criticado por, entre otras cosas, hacer afirmaciones falsas sobre la eficacia de las mascarillas para detener la propagación del COVID-19 y por promocionar información errónea sobre la inmunidad colectiva.

“Estoy totalmente en desacuerdo con él”, dijo Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país, en referencia a las opiniones de Atlas en el programa TODAY de NBC. “Estoy totalmente en desacuerdo con sus opiniones. Simplemente es así”, añadió.

[¿Qué medidas se están tomando para frenar el repunte de contagios por coronavirus? Las explicamos, estado por estado]

Pero incluso los líderes de los estados dominados por los republicanos que han tomado partido por Trump y sus asesores sobre el COVID-19 han impuesto, a regañadientes, nuevas recomendaciones y restricciones a medida que aumenta el número de casos y la avalancha de pacientes infectados abruma sus sistemas hospitalarios.

El gobernador de Dakota del Norte, el republicano Doug Burgum, anunció el viernes: “El oficial de Salud del Estado, con todo mi apoyo, ha emitido una orden que exige el uso de mascarillas en todos los espacios interiores, tanto privados como públicos, y en entornos públicos al aire libre donde no es posible mantener el distanciamiento físico”.

El gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, también republicano, y leal a Trump, ordenó que todos los trabajadores estatales usen cubrebocas y que las mesas en los restaurantes estén a seis pies (dos metros) de distancia, además ordenó que a las 11:00 p.m. se cierren todos los bares y restaurantes.

Si bien Stitt solo “anima” a los habitantes de Oklahoma para que usen cubrebocas, en marzo tuiteó una foto de su familia mientras cenaba en un restaurante abarrotado de Oklahoma City cuando se propagaba el virus. Dio positivo en julio, y fue el primer gobernador contagiado.

Han pasado meses desde que Trump asistió a una reunión del grupo de trabajo sobre el coronavirus de la Casa Blanca, que está dirigido por el vicepresidente Mike Pence, confirmó NBC News. Y aunque Biden ya convocó un equipo para enfrentar la pandemia, la continua negativa de Trump a admitir su derrota podría complicar la transición.

“Es casi como pasar el testigo en una carrera”, dijo Fauci el domingo, “no quieres detenerte y luego dárselo a alguien. Básicamente, lo que quieres es seguir adelante”.

[Otra zona gravemente afectada en esta fase de la pandemia es Texas]

Eric Goosby, miembro de la junta asesora del COVID-19 del equipo de transición del presidente electo, Joe Biden, dijo el lunes que la junta se enteró de los planes de la Administración Trump para distribuir una vacuna “a través de reportes periodísticos y conversaciones informales con personas a nivel estatal y local”.

“Lo que no hemos tenido es una orquestación de alto nivel sobre la fase de sus planes para implementar una vacuna y dónde están sus áreas problemáticas para el acceso y la distribución”, dijo Goosby.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien se ha enfrentado con Trump por su respuesta a la pandemia, dijo que el equipo del presidente no tiene un plan efectivo para distribuir las vacunas.

“No tienen idea de qué están hablando cuando se refieren a las vacunas”, dijo Cuomo el lunes. Trump “cree que va a hacer que las farmacias y los hospitales la entreguen. Les diré lo que va a hacer: dejará fuera a la comunidad negra y a las personas de color, en las personas negras la tasa de mortalidad es el doble que entre los blancos”, añadió.

“Nos dirigimos hacia otro desastre operativo con su plan”, concluyó

Las recientes noticias de la alta efectividad de las vacunas de Pfizer y Moderna, más del 90%, ha generado esperanzas en una nación cansada de usar mascarillas y mantener cuarentenas y que espera volver a la normalidad en algún momento del próximo año.

Sin embargo, antes hay que superar lo que probablemente será un invierno largo y difícil, dijo el lunes la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot.

“Los avances que logramos el año pasado han sido el resultado de nuestra voluntad de trabajar juntos”, dijo en un comunicado, “incluso en este momento difícil continuaremos unidos por nuestra ciudad, como siempre lo hemos hecho, para detener el aumento que estamos viendo, superar la fatiga que experimentamos y marcar una diferencia crucial en cómo será nuestro futuro”.

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