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POR CONVICCIÓN, POR CONVENIENCIA, O POR LAS DOS

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El ser humano toma decisiones en su actuar por convicción o por conveniencia. Hacemos algo porque creemos que es lo correcto, o porque es lo que nos conviene… bueno, también puede darse el caso en que actuemos obligados, como el muchacho que se casa porque tiene una escopeta apuntándole a la espalda. De manera que actuamos por convicción, por conveniencia o por obligación.. obligados por las circunstancias.

La convicción y la conveniencia a veces influyen la una en la otra, sobre todo cuando no son firmes, cuando no están bien arraigadas en la verdad, y así veremos que hay personas que actúan contra sus convicciones cuando ven algún buen beneficio; igual que algunos rechazan lo conveniente cuando va contra sus convicciones a las que quieren ser fieles… pocas veces, pero también sucede. 

Vamos por partes. Convencer es mover a otro (o moverse uno mismo) a cambiar de dictamen, sabiendo que para convencer a alguien hay que darle razones, presentarle hechos, verdades demostrables, de manera que no nos pueda contradecir y no le quede más que convencer-se.

Cuando una persona actúa conforme a lo que está convencido que es lo cierto, es cuando actúa por convicciones, decimos que es una persona de convicciones, una persona de principios.

Al hablar de convencer y de convicciones se está implicando que hay quien tenga convicciones diferentes a nosotros, que hay quien base su actuar en principios diferentes a los nuestros.

Creemos que algunos principios básicos deberían ser los mismos para todos en el mundo… ¡Deben ser! No tanto los principios morales, porque éstos tienen que ver más con las costumbres, y las costumbres varían en diferentes partes del mundo, y varían con el tiempo, pero los principios éticos sí deberían ser los mismos para toda la humanidad… y todos los tiempos.

Poco se le discute a los 10 mandamientos de la Ley de Dios, y conque se respetara uno solo de los derechos de los declarados por las Naciones Unidas, como derechos humanos, sería más que suficiente para garantizar una sana convivencia en el mundo: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros

Si esto es tan evidente y tan convincente ¿por qué no funciona?… ¿Por qué no ha funcionado nunca? Desde Caín y Abel quedó claro ‘que comportarse fraternalmente los unos con los otros’ no era fácil ni sería muy frecuente y natural como se esperaba. Y desde entonces no ha sido la regla, sino la excepción.

Si de verdad estuviéramos convencidos de ese derecho humano, que casi equivale a la regla de oro de “no quieras para otros lo que no quieras para ti”, nuestro mundo sería muy, pero  muy diferente.

Si es verdad que todos somos iguales, ¿por qué hay tanta desigualdad? O admitimos que no somos iguales o admitimos que no convence ni con conviene la igualdad.

Los males del mundo se derivan principalmente de que la mensa mayoría actuamos por conveniencia, no por convicción. En todo nuestro actuar buscamos lo que ME conviene, “a mí me… a mí solo”. Casi nunca buscamos lo que NOS conviene…a nosotros, a todos. Cierto que el que no se ama a sí mismo es difícil que pueda amar a los demás, razón por la que no ha funcionado aquello de “ama al prójimo como a ti mismo”….  Como que el amar y esas cosas están desprestigiadas. El amor supone dar y en este mundo nuestro, entre los individuos como entre las naciones, no triunfa el que da, triunfa el que quita… Nomás échale un ojo al mundo y me darás la razón.

Traemos tergiversadas nuestras convicciones, nuestros principios… y puede ser que hasta nuestras creencias. Nuestras convicciones no convencen; nuestros principios los hacemos medios, y nuestras creencias no nos mueven a la acción. Necesita el mundo lograr un balance entre lo que se puede creer con el corazón y lo que se debe aceptar con la razón.

Sin convicciones firmes y sólidos principios nuestras vidas y nuestro mundo irán a la deriva… han ido a la deriva…. seguirán a la deriva.

La decisión de cambiar de rumbo es de todos… y de cada uno.. He dicho.  Salud y saludos 

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