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RECUERDOS Y NOSTALGIAS (Vivencias de un viajecito a T j)

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¡Quiuuubo, quiuuubo, quiuubo!, cómo están esos pela’os mal amanza’os y esas morri’as boni’as, bien?. Espero que sí!

  Empiezo por decirles que esta semana les voy a echar un rapidín y cortito y es que con estos calorones ni dan ganas de ‘escrebir’… Así que el chistorete de hoy se llama: “Aprender a perdonar”… Ojalá les guste… ai’ ta’.

 Resulta que un tipo, (que casualmente en el gafete de la camisola llevaba las iniciales de L. R., y aunque las letras nada tienen que ver con el cuento, pero po’s las llevaba, qué quieren que yo haga)… En fin, la cosa es que el tal L R, se iba a registrar en un hotel, al aproximarse a la recepción, escuchó un ruido extraño que le llamó la atención.

  Al voltearse rápidamente a ver qué es, zas! __  golpea sin querer__ con el codo el seno de una linda y exuberante señora de muy buen ver. Apenado y sin saber qué hacer, él dice:

– ‘Caray, Mil disculpas bella dama…, si su corazón es tan suave como su seno, tengo la seguridad de que me perdonará’.

  La mujer sonriendo picaronamente le responde:

– ‘ No se preocupe… pero si su ‘‘cosita’’ está tan dura como su codo…. mi habitación es la 201’

    Je!, je!!, que pensaron….? ¿qué les iba a echar  un sermón acerca del perdón?… Po’s no.

  Pero este chistorete de mal gusto tiene esta moraleja: “Si la vida te da la espalda…. Po’s agárrale una naa_cha!!!”   je!, je!

 Después de tan desastrosa narración, mejor les cambio el rollo y déjenme les pregunto: ¿cuando viajan fuera del lugar donde viven, llámese país, estado o ciudad, ¿aprenden algo? ¿se fijan en lo que sucede a su alrededor? ¿comparan lo que ven con lo que tienen?… Fíjensenn que yo sí soy medio fijón y criticón (tantito no’más!), a pesar de eso, pocas veces antes me había fijado en ciertas cosas y detalles que por lo general pasan inadvertidos, pero que al ponerles atención, me trajeron recuerdos y hasta cierta nostalgia de cuando vivía en mi tierra azteca -(ay! güey, hasta me ‘ollí‘ como poeta de rancho, verdá?-); en fin, esto viene a colación porque hace poco jui a Tijuana y me la pasé súper, pero además… oigan, ¿les gustaría enterarse de mis vivencias de ese viajecito?…. las que se pueden decir, claro!, je!, je!

 No están ustedes pa saberlo, ni yo pa’ chismearlo, pero resulta que hace un par de semanas, me eché una vueltita a Tj (y nooo, no jui al examen de próstata,,, ese ya me lo habían hecho). Ese día me levanté temprano pa’poner a tono mi charchina. Revisé las llantas, el aceite, agua, etc., y ah!, claro, la gasolina. Traía como medio tanque así, que, me dije: Así me voy y antes de llegar a la linea, lo lleno, porque con la Pemex de allá, esta carcacha cascabelea. 

 … Y que agarramos aviada (o sea, nos juimos rumbo pa’allá)… Como había algo de tráfico, pos’ íbamos ma o meno despación. Adelantito de Chula Vista, que se empieza a congestionar, y más y más,,, hasta que se detuvo el tráfico. Al poco ratito que se prende el foquito rojo de la gasolina, y pa’colmo ya me andaba de hacer pi-pi… ¡y no había ninguna salida a la vista…. en la maaa-dere!!!

 Po’s como pude, y ‘‘apretando’ de donde había que apretar, llegué a una gasolinera y aaah, qué alivio!; gasolina pa’l carro y desagüe pa’ mí.

 Ese fue mi primer recuerdo: Como olvidar los regaños de mi abuela, que decía: “Chamacos, cuando uno sale de casa, siempre hay que ir bien k_aos y mi-aos.

  Seguimos el viaje y desde que se cruza la línea, hmmm!, ese rico olor a fritangas (que no sé por qué, pero las de aquí no huelen igual)… los gritos, chiflidos, la gente que se atraviesa en cualquier momento y lugar, el taxista que se te mete por sus wue_erfanos en tu carril, las mentadas: “fíjate _inejo!,,,”, “míralo güey!,,, –aaah!, mi país, mi gente–.

   Al día siguiente, ya de regreso, mientras espera en la linea pa’pasar, a uno le ofrecen de todo: Artesanías, cobijas, sombreros, imágenes, etc., pero también dulces, muéganos, helados, churros, tostilocos, elotes y uff!, cuanta ma-dere se les ocurre. Y la mayoría compramos estos productos, a pesar de que todo está a la intemperie, en puestecitos en medio de coches, con humo y polvo, pero ah!, qué rico saben esas golosinas y las saborea… Lo curioso es que, si esa misma persona va aquí a comprar algo preparado para comer, nos volvemos bien piquis, que si no trae guantes el que lo prepara, que si el lugar se ve muy sucio, que si esto, que si lo otro…. ay!, qué asco!… , -decimos-.

 También en la pasada, se puede ver gente haciendo lo indecible pa’ recibir unas monedas, ancianas e inválidos pidiendo limosna, unos chiquillos subiéndose uno sobre los hombros del otro y entre los coches, hacen malabares para ganarse el dólar… Al ver esto, no pude dejar de pensar en cómo aquí, muchos padres sobreprotejemos tanto a nuestros hijos, que hasta porque se suben al columpio, quisiéramos ‘‘forrarlos’ por si se llegan a caer.

   Aaah!, cuánto me hizo recordar ese viajecito a Tj… y me da cierta tristeza, ver estas cosas darme cuenta como este país que nos ha dado mucho, también nos ha cambiado, no sé si para bien o para mal, pero nos ha cambiado!…

 digO, yo No’mas diGO!

NOTA: En atención a nuestros amables lectores que han preguntado por ‘el tal L. Ruiz’, pero como no goza de cabal salud, estamos volviendo a publicar algunos de sus mejores artículos, como este original de Jul  / 2008

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