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‘YO TENGO RAZÓN…’¡A GÜEEEO!

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Quiuuúbolee razaaa!, cómo andan, al cien? espero que siíí. Oigan, po’s casi sin sentirlo ya se nos jue el primero… de los 12 meses del año, y aquí seguimos, vivitos y coleando (dije coleando, ehh)

 Y hoy, en lugar del chistorete sangrón, les voy a contar lo que le pasó a un amigo, que no voy a decir su nombre, pa’no quemar a mi cute, el Jesse ops!, sorry, se me jue!

   Bueno, según me lo cuenta, así fue la cosa:  

  ‘‘Después de algunas compras en Walmart, salí y fui al estacionamiento. Busqué las llaves de mi auto…  pero chiiin, no las traía en las bolsas de mi pantalón.

   De volada me regresé y tras una búsqueda en la tienda, nadie las había visto o encontrado.

  De repente pensé que tal vez las había dejado puestas en el auto. Mi esposa me había peleado muchas veces de que no dejara las llaves pegadas dentro del carro. Y su teoría es que fácilmente se podían robar un carro cuando se dejan las llaves puestas… Y en ese momento llegué a una conclusión terrible: La teoría de mi esposa era correcta!!!

  Busqué y busqué y del carro nada!. Chiiin, el auto no estaba, así que llamé a la policía. Les di mi ubicación, descripción del carro, dónde había estacionado, etc. También confesé que había dejado las llaves en el auto puestas y que me lo habían robado.

No’mas pa’ aclarar: Yo no soy el que no encontraba las llaves, ehhh!!

  Empecé a caminar rumbo a mi casa. Entonces hice la llamada más difícil de todas… ‘a la liona’. ”Amooor tartamudeé; -siempre la llamo “Amor” en momentos como éste-; dejé las llaves en el carro … y me lo robaron”.

 Se hizo un gran silencio. Pensé que la llamada estaba distorsionada, pero luego

escuché su voz.

  Ella gritó… ¡¡“Te llevé yo iindejo”

  Ahora era mi momento de guardar silencio. 

 Avergonzado, pero también feliz, le dije: ”Bueno, entonces ven a buscarme”.

 Ella grito de nuevo: ”Lo haré, tan pronto como convenza a este iiinche policía, que no robé tu carro”.

                                                                                            ji, ji, ji…

  Y hablando de problemas de la vejez y otras cosas, déjenme les cuento que el fin de año me eché un voltión pa’ mi tierra… Y por razones que no vienen al caso, pero me jui por Tijuana. Y logico, ‘madrugué’, porque el avión salía a las 7:35 am, pero por neblina y otras ‘mentiras’ que nos dijeron,  salimos hasta las 9:45.

 Mientras esperábamos en el aigropuerto, me hice amigo de un matrimonio (vijanones como yo) y empezamos a platicar de esto, lo otro y más _indejadas. Hablamos de la economía, de fut, de religión, y no sé cómo pero tocamos el tema del aborto!

No’mas pa’ aclarar: Ese si era yo!

 Y mientras comentábamos que si era correcto que fuera legal en algunos estados, y que si los derechos del feto o los de la mujer, etc., yo pa’ seguir con la platica, no sé por qué pero me puse como ‘abogado del diablo’, o

sea, que les

llevaba la contra (güeno si sé, por qué… la doña  ya me estaba cayendo gorda). Total siguió la plática/discusión hasta que ella, ya desesperada con voz ronca me dijo: ‘‘Y yo que creí que usted era una persona inteligente… Pero veo que es un pendejo ignorante’’

 Iiingale!!!, tuve que pedirle disculpas a ella y a don Isidro (su güaifo), y como pude traté de calmar las cosas… pero ellos se alejaron de mí.

 Ya en el vuelo, me puse a reflexionar, pero no en el tema, sino en cómo en ocasiones muchos de nosotros, a güevo queremos tener la razón.

 Y cuando hablamos de un tema, de cualquiera,  no del aborto en particular, sino puede ser de fut, beis, política, economía, etc., argumentamos, discutimos y a veces hasta insultamos porque queremos convencerlos (o quieren convencernos) que piensen igual que uno….

   ¿Conoces a alguien así?   Yo sí… y muchos

  Conozco a una familia de Monterrey, en la que dos son apasionados de los Tigres de la UANL y tres (entre ellos una mujer) que le van a los Rayados… y si vieran las discusiones que se avientan!… Me tocó estar presente en una tan fuerte, que hasta pensé que iba a haber madrazos.

 Pero bueno, lo que quiero decirle a mis cuatro leitores, que es muy bueno que se esté convencido de algo o de alguien, pero no es bueno aferrarse o cegarse… No quieras que a güevo los otros piensen lo que tú; porque acuérdate que cada cabeza es un mundo… aunque a veces, ese mundo este pelón!!!

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