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COMODIDAD Y FODONGUEZ ¿POR QUÉ LOS CONFUNDIMOS?

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¿Qué pasooó razaaa!, cómo la han pasado… estos días taan variables… frío, calor, lluvia, ‘aigre’, otra vez calor… en fin, el asunto es que el clima nos trai’ ataranta’os, ¿a poco no?

 Pero güeno, ya deja de quejarte mentecato -o sea yo-  no’mas pa’ eso sirves!!!

 Pero pa’que vean que no no’mas pa eso sirvo, déjenme les echo uno…. El chistorete sangrón de hoy se llama ‘‘Las quejas’’ ai’ les va:

  Resulta que el tal Rutiliano llega a su casa y le dice a su mujer:

••  Te cuento Jodoncia, que vengo de ver una película porno, y ni te imaginas la cantidad de locuras que allí se ven.

— ¡ Cómo es eso Ruti!… ¡A ver, cuéntame!

••  No te imaginas cómo se quejan las mujeres cuando hacen el amor… ¿Y sabes queeé?… que yo creo que eso nos falta para ponerle más sazón a nuestro matrimonio.

— ¿ Te gustaría que yo me queje, Rutiliano?

– Pues si… sería rebueno, Jodoncia. ¿Por qué no lo intentas?

Y efectivamente, la pareja se dispone a poner en práctica la novedad. Esa noche el hombre empieza a acariciarle los hombros a la mujer y ella algo seria le pregunta:

–¿ Empiezo a quejarme?

••  No, todavía no Jod.

Continúa acariciándole la cintura, las piernas y la esposa nuevamente le pregunta:

— ¿ Ahora ya me quejo?

•• Nooo!,  Espera un poco más.

A los 15 minutos el hombre sube a donde tiene que subir y empieza a hacer lo que tiene que hacer y le dice a su mujer al oído:

••  Ahora Jod, ¡ahora si comienza a quejarte!

–¡ Ay Ruti, los niños están cada día más insoportables; el dinero que me das no me alcanza; el bebé necesita ropita nueva; tu madre llama para joder todos los días; se acabó el gas; tenemos que comprar un refrigerador nuevo; ya no hayo qué cocinar! y …

                 ji!, ji!, ji!,,, les dije que estaba sangrón!

  En fin… pero a propósito de frijoles rellenos de gorgojos y ostiones con cajeta de membrillo, déjenme les cuento algo que vi. No están ustedes pa’saberlo, pero fíjensennn que el fin de semana tuve que ir a mercar unas cosillas a la güalmar (Walmart, pues).

   Y mientras recorría los pasillos pa agarrar mis cosas, como no queriendo empecé a voltiar pa’todos lados… Y como soy rete fijón y criticón (han de disculpar), por uno de los pasillos iba un bato empujando un carrito, y a su lado iba una chiquilla de unos 6 años (le calculé yo), pero eso no tiene nada de raro, si no juera porque el bato -medio panzón, por cierto-  iba en shorts, con barba de dos o tres días… pero en chanclas y con calcetas!!! (mmm!, a este güey de seguro le apestan las patas y el hocico! – pensé-)

 Ya cuando estaba formado en las cajas pa’ pagar, seguí ‘recortando gente’ y en la sección de cajas de auto-pago (que estaban casi frente a mi- estaba una ruca,  con los pelos no’más agarrados a lo güevón en la cabeza, también con chanclas, pero de esas que se utilizan al salir de bañarse… al verla pensé: ‘‘Qué fachas las de la ruca, ¿qué no le dará vergüenza?…

 Mientras conducía hacia mi penhouse -que antiguamente se conocía como garage arreglado- iba reflexionando en lo que vi y que, la neta, hasta ahorita no me cabe en la cabeza cómo puede haber gente que, dizque “por comodidad”, porque según ellos iban muy cómodos, sea tan sucia, tan descuidada, tan floja, tan inconsciente, tan puerca, tan… tan… fodonga, en pocas palabras.

  Seguramente a ustedes le ha tocado ver, como a mí, que en la tienda, el supermercado, la calle, en las escuelas, el banco, la panadería, el siete-once, y por donde sea, a mujeres que salen a la calle en chanclas, y uno se pregunta: ¿no les dará vergüenza que les vean las patas chorreadas, con los talones agrietados como mazapán partido, o no’mas que van todas greñudas, con el pelo recogido con un broche y con la ropa tan arrugada como si la hubiera mordido un burro?

  Sé que tú, amiguita leitora que estás leyendo esto no eres de ese tipo de persona, ¿verda’?… pero si de casualidad lo fueras… ya vístete bonito, arréglese sus manos, tus pies, ponte chula, es decir, cambia, pa’que no la cambien!

  ¡Ah, pero no crean que aquí acabó la cosa, porque ni piensen que se me van a escapar del pedradón, esos batos atascados,… üevones y cochinos que los sábados acompañan a su vieja al mandado, o solos deambulan por cualquier lado, todos barbudos, con huaraches por donde se asoman los dedos de las patas ¡Síii!! dije patas y qué!!, todas cochinas y con uñas que parecen garfios, los pelos parados como si llevaran la almohada pegada a la cabeza, etc.

  El problema es que ellos (y ellas) se defienden diciendo que andan así, por comodidad, pero están mal quienes piensan así, (o se hacen ._.indejos, que es lo mismo) porque la Comodidad NO ES IGUAL a la Fodonguez,

 Si conoces a alguien así, sea hombre o mujer, regálale este dizque artículo, pero pa’que no te vayan a partir la ma…ndarina en gajos, con una sonrisa medio ‘lela’ dile: “po’s yo no sé; pero esto lo escribió el bato que se hace llamar el…

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