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LA COLUMNA DEL LIC. VIDRIERA ED 23-2019

Mario Soto Centeno
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Por allá en el año del caldo, cuando yo estudiaba literatura… (digo que estudiaba, no que aprendí) nos decía el maestro que en cuestión de narrativa No es bueno decirlo todo, sugerir es el arte..… Cuando el lector descubre  por sí mismo lo que queremos decir, como que le da gusto, aumenta su autoestima, se cree buen entendedor y, lo mejor, nos pone en la repisa de los buenos escritores, porque dijimos las cosas bonitas que él entendió en lo que leyó… ¡Ah, chirrión, ya lo dije todo! Te digo que no aprendí….
Bueno, pero a donde iba es a decirte que esa recomendación de mi maestro, también tiene mucha, pero mucha aplicación en la vida diaria.
En las relaciones personales la confianza es buena, pero por mucha confianza que exista, (que casi siempre es más de una lado a otro, que del otro al uno) no es bueno decir todo lo que piensas de las personas con quienes hablas, con quienes trabajas, con quienes convives… guárdate algo, no digas todo lo que piensas……..ni como lo piensas, madura, corrige y acomoda bien hasta que encuentres la mejor forma de decir lo que piensas para que la persona llegue a la conclusión que tú quieres que llegue, (si es que de verdad te importa) pero sin que te culpe a ti de haberle dicho lo que le cuesta admitir… En otras palabras, una prudente hipocresía es muy útil y necesaria en la convivencia humana. Si hacemos bien las cuentas, son muchas más las amistades y las relaciones que se malogran por un decir que por un hacer.
Digo que ‘cierta hipocresía’ es necesaria en la convivencia humana porque los animales son más sinceros, aguantan hasta donde aguantan, de allí en adelante ya puedes esperar el piquete, la patada o el mordisco. Los humanos aguantamos más, sabemos guardarnos las cosas, para cobrarlas cuando podamos sacarles el mejor provecho.  Uno puede estar que se lo lleva la… tristeza, soportando las molestias del vecino, pero no te animas a decirle lo que estás pensando porque hay que ser buen vecino y no puedes tirarle la patada ni el mordisco, porque no somos animales y prefieres desarrollar una suculenta úlcera a decirle lo que piensas… Nota: el vecino puede ser un vecino pariente, vecino de casa o vecino en el trabajo, vecino en la calle, vecino en el camino en la vida…….
Sí, compadre, ya le digo, en la vida como en la literatura, no es bueno decirlo todo, sugerir es el arte. Y son muy pocos los que dicen todo lo que piensan, y te diré  que no son bien vistos por el resto de los que nos cuidamos de decir lo que pensamos. “Lengua suelta” les llamamos con desprecio a los que dicen, sin pensar, lo que piensan…
—¿Y qué? Al cabo si es cierto que está fea  
—¿Y qué? Ni modo que no sea cierto que esta bien menso…
Puede que esté fea la vieja, y puede que el tipo sea menso, pero no hay por qué decírselo.    Todos tenemos ese acuerdo callado, sobreentendido de que no nos echaremos uno a otro los defectos a la cara, los disimularemos.
Teniendo eso en cuenta, debemos de ser conscientes, siempre, que no porque los demás no nos digan nuestros defectos vayamos a pensar que no los notan o que no los tenemos.  Sí los notan, nomás que son muy pocos los que se atreven a decírnoslos claramente o a insinuarlos disimuladamente, y a esos pocos atrevidos no les creemos o no les hacemos caso. Pero es bueno estar atento a las insinuaciones, conscientes o inconscientes, de los demás para entender cómo afloran nuestros defectos, cómo pueden dañar a los demás y cómo nos pueden hacer daño a nosotros mismo.    
El que sí suelta la lengua y dice ‘a las claras’  lo que piensa sin andar con insinuaciones es el ardido, el enojado, el que perdió en alguna competencia que esperaba ganar…….. ¿Cuántos hay que hablan mal de la novia que tanto querían, sólo porque la muchacha decidió entregarle su amor a otro, y después de quererla, ahora hasta revelan donde tiene los lunares más escondidos.  Casi como los que resientes que su candidato o su partido no haya ganado.
Un perdido y un ardido no hacen caso a la recomendación de que no es bueno decirlo todo, sugerir es el arte… Serenidad y paciencia que ni es tan bueno el bueno ni tan malo el malo.
No digas todo lo que piensas, pero sí piensa bien todo lo que vayas a decir… te darás cuenta que muchas cosas es mejor no decirlas…  y si no es bueno decirlo todo, a veces ni siquiera insinuar es bueno…  y menos cuando estés tratando con más atarantados que tú…..         Saludos y ¡¡Salud!!…!

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