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Las Dudas de los Padres Primerizos

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Como padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y poco a poco, con el tiempo lo vamos logrando; sin embargo cuando se es padre por primera vez, en ese afán de buscar el bienestar para ellos,

Como padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y poco a poco, con el tiempo lo vamos logrando; sin embargo cuando se es padre por primera vez, en ese afán de buscar el bienestar para ellos, les surgen muchas dudas. A continuación mencionamos las más comunes e importantes y algunas sugerencias:

¿Por qué mi bebé no duerme bien en las noches?

Esta inquietud es muy común, pero rara vez la origina una causa grave. En ocasiones, cuando un bebé duerme en el cuarto de sus padres, éstos se quejan de que los despierta con su agitación y su llanto, pero a menudo ocurre lo contrario: muchos adultos roncan y hacen ruidos mientras duermen, lo que de alguna manera asusta a los bebes. Una buena solución podría ser acostar al pequeño en un cuarto aparte. Si el bebé está resfriado, quizá el llanto se deba a un dolor de oídos; los tímpanos se inflaman, así que, al estar acostado, la presión le provoca dolor. Ahora bien, si en las noches suele llorar más o menos a la misma hora pero en el día está bien, casi seguramente se trata de un hábito y no de un síntoma de enfermedad.

Entre otras medidas preventivas, se debe evitar que el bebé inhale humo de tabaco, y hay que acostarlo siempre boca arriba en una superficie plana y firme. Ahora bien, si al dormir ya tiende a cambiar solo de posición, es mejor no moverlo.

¿Ve bien mi pequeño?

Los recién nacidos no ven con tanta claridad como los bebés de varias semanas; su principal dificultad es que aún no pueden enfocar bien la vista. Al mes de edad el niño ve borrosa la cara de un adulto, pero es capaz de identificarla. A los tres meses ya explora su entorno, establece contacto visual con los demás y puede seguir objetos con la vista hasta cierta distancia. Haga esta prueba: sostenga a su bebé de frente y alargue los brazos; luego desvíe lentamente la cara hacia un lado. Si el pequeño sigue su rostro moviendo los ojos (o, mejor aún, la cabeza), es casi seguro que tiene vista normal.

Los indicios de mala vista suelen manifestarse a temprana edad. Si nota una mancha blancuzca en una o ambas pupilas de su bebé, tal vez algo esté obstruyendo el paso de luz hacia la retina. Ahora bien, si bizquea o mueve mucho los ojos, haga que lo revise un especialista.

¿Es conveniente hacerle la circuncisión?

Algunos estudios indican que más del 98% de los niños incircuncisos no contraen infecciones urinarias. Otros estudios revelan que el dolor causado por la circuncisión tiene efectos traumáticos duraderos. El Comité de Medicina Prenatal y Neonatal de la Sociedad Pediátrica Canadiense concluyó que “hay igual número de pruebas en favor que en contra de la circuncisión, por lo que no es posible avalar la recomendación de circuncidar por norma a los recién nacidos”. Los padres deben ser informados de los avances médicos a fin de decidir con base en “consideraciones personales, religiosas o culturales”.

¿Debo darle vitaminas a mi bebé?

La leche materna contiene todas las vitaminas que el bebé necesita en los primeros meses de vida, pero los padres deben preguntar al médico si hace falta darle un complemento de vitamina D, sobre todo si casi no se expone al niño a la luz del día. La leche de vaca y los sustitutos de la leche materna aportan suficiente vitamina D, y a estos últimos se les añade vitamina C a fin de satisfacer el requerimiento de los bebés normales. Otra opción para hacer que el bebé tome la cantidad de vitamina C que necesita es darle cada día 60 mililitros de jugo de naranja, manzana o tomate.

Una vez que un bebé aprende a andar y lleva una dieta adecuada, no hace falta darle complementos vitamínicos. No hay pruebas científicas de que éstos hagan más fuertes a los niños sanos, les prevengan resfriados o les despierten el apetito.

¿Por qué al bebé se le infectan tanto los oídos?

Tres de cada cuatro niños contraen una infección de oídos al menos una vez antes de cumplir tres años. Es imposible prevenir estas infecciones por completo, pero hay maneras de disminuir su frecuencia. Para evitar eso, aquí le damos tres sugerencias que le pueden ser de gran beneficio a su bebé.

1. Si puede, dé el pecho a su bebé. Quizá debido a los anticuerpos de la leche materna, los bebés amamantados sufren menos infecciones que los alimentados con biberón.

2.- No lo exponga al humo de tabaco. Hay suficientes pruebas científicas de que exponer a un bebé al humo de tabaco aumenta el riesgo de que contraiga infecciones de oídos.

3.- No le dé el biberón en la cuna. Cuando los bebés toman leche acostados boca arriba, es común que un poco de líquido escurra, les entre en los oídos y se convierta en caldo de cultivo para las bacterias. Por fortuna, mucho de los que les preocupa a los padres primerizos son simples variaciones de lo normal, pues cada persona -y cada bebé- posee peculiaridades que lo vuelven a ser único.

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